viernes, 15 de abril de 2011

Tu propia historia (domingo de ramos, 17 de abril)

Se acabó la Cuaresma. En este tiempo Dios nos ha pasado el test de las cuestiones esenciales de nuestra vida: ¿Qué necesitas para vivir? ¿Dónde está el secreto interior de tu vida, ese que te hace brillar? ¿Cuál es la sed profunda que ahora mismo estás necesitando saciar? ¿Cómo es tu mirada sobre la realidad y sobre ti mismo? ¿Qué hay de muerte en ti que necesite revivir, ser resucitado? En cuarenta días hemos intentado confrontar nuestra existencia entre lo que somos y lo que queremos ser. Y ahora, el Dios de las preguntas, nos pide silencio. Silencio y contemplación.

En estos días comienza la película tan repetida y sabida. Pero es diferente porque es mayor, porque yo soy también diferente. Nuestro Dios ha hurgado en nuestro adentro, nos ha hecho sentirnos necesitados para mostrarnos ahora el remedio. Él es la medicina y el alimento. Él es –en el fondo-  lo que nuestra vida necesita para que sea Vida, como Vida fue la suya. No es una de esas películas que acostumbramos a ver en que ganan los buenos, sin esfuerzo y con demasiados efectos especiales. La película de la vida nunca es así...

Si esperamos grandes cosas estamos equivocados. De entrada nos sale al encuentro un Dios pequeño, tan humilde que reina en lo alto de un pollino, en lo escondido de una cena (arrodillado en el suelo), en la tragedia de una cruz inmerecida, en el silencio ignominioso de un sepulcro. Y unos hombres traidores, falsos amigos. Una masa cegada por el populismo cruel (sin medios de comunicación que alboroten). Unos gobernantes, y sacerdotes también, eternamente corruptos, que miran su interés y el de nadie más. Personajes a pie de calle. ¡Todo como la vida misma!

Dios triunfa ahí. No hay que mirar detrás, ni buscar un doble lenguaje, unos efectos especiales de violencia y poder. Dios triunfa ahí. Y convierte en triunfador –ni más ni menos que de la muerte misma- al hombre débil que vive amando. Es la historia, un año más de la Pascua de Cristo. Puede ser, este año si tú quieres, tu propia historia.
Domingo de Ramos (A)
Isaías 50,4-7
Salmo 21
Filipenses 2,6-11
Evangelio de la bendición de ramos: Mateo 21,1-11
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26,14–27,66
Homilía de dominicos.org
Homilía de José A. Pagola, también aquí
Reflexión de Ser fraile