Córdoba
Bienvenidos a este recorrido que nos llevará a descubrir algunos de los lugares más significativos de la presencia dominicana en Córdoba y su provincia.
Scala Coeli posee además una característica única. Tras su peregrinación a Jerusalén, San Álvaro quiso reproducir en la sierra cordobesa los principales lugares santos que había conocido. Mandó construir varias ermitas y organizó un recorrido penitencial que dio origen al primer Vía Crucis celebrado fuera de Jerusalén, antecedente directo del que siglos después sería adoptado por toda la Iglesia. Aún hoy pueden contemplarse las antiguas cruces de granito que recuerdan aquel histórico itinerario de oración.
Scala Coeli fue noviciado de los dominicos andaluces durante generaciones y centro de formación para numerosos frailes. Hoy continúa siendo una Casa de Espiritualidad donde se celebran retiros, jornadas de reflexión, talleres de oración y encuentros de la Familia Dominicana, manteniendo vivo el espíritu con el que fue fundado hace más de seiscientos años.
Muy cerca se encuentra la Iglesia de San Agustín, confiada desde comienzos del siglo XX a los dominicos. Su extraordinario interior barroco y la presencia de Nuestra Señora de las Angustias Coronada la convierten en uno de los templos más queridos de Córdoba. Tras importantes restauraciones, hoy continúa acogiendo una intensa vida litúrgica y pastoral al servicio de la ciudad.
En
este viaje por la Córdoba dominicana, conoceremos el Monasterio de Santa María de Gracia,
heredero de una larga tradición contemplativa iniciada en el siglo XV, así como
los orígenes vinculados al antiguo Monasterio
del Corpus. Las monjas dominicas, en la actualidad en una
edificación moderna, continúan allí una vida dedicada a la oración,
sosteniendo silenciosamente la misión evangelizadora de la Iglesia.
Nuestro viaje concluye en Baena, con el Monasterio de Madre de Dios, una de las joyas del patrimonio dominicano cordobés. Fundado en el siglo XVI, conserva una magnífica iglesia con valiosas obras de arte y sigue siendo hogar de una comunidad contemplativa que mantiene viva, generación tras generación, la tradición dominicana de oración y servicio.
Este es solo el comienzo de un apasionante recorrido por la historia, el arte y la espiritualidad dominicana. Os invitamos a acompañarnos en las próximas etapas y, siempre que tengáis ocasión, a visitar personalmente estos lugares, contemplando los conventos e iglesias y conociendo a las comunidades que hoy los mantienen vivos, como la mejor manera de descubrir que su historia no pertenece solo al pasado, sino que sigue siendo una realidad llena de vida y esperanza.

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