miércoles, 8 de julio de 2026

Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA. (3)


 


Provincias Vascas y Navarra


Las Provincias Vascas y Navarra conservan una rica presencia de la familia dominicana, formada por frailes, monjas contemplativas y hermanas de vida apostólica que, desde hace siglos, han contribuido a la vida espiritual, educativa y cultural de estas tierras. Visitar sus conventos, iglesias y casas es acercarse a una historia llena de fe, servicio y compromiso con la sociedad.

En Bilbao destaca la Iglesia de la Encarnación, situada en el barrio de Atxuri. Este hermoso templo, construido en el siglo XVI como parte de un convento dominico, fue declarado Bien de Interés Cultural en 2001. 




Aunque hoy ya no existe una comunidad estable de frailes en el lugar, la iglesia continúa abierta al culto y desarrolla una intensa actividad cultural. Sus conciertos de música clásica, sacra y coral atraen cada año a miles de personas. Además, las antiguas dependencias conventuales sirven actualmente para acoger a refugiados, convirtiéndose en un ejemplo vivo de solidaridad y acogida.


En San Sebastián, existió el dominico Convento de San Telmo. Fundado por los dominicos a mediados del siglo XVI gracias al mecenazgo de Alonso de Idiáquez, secretario de Estado del emperador Carlos V. Se trata de un impresionante edificio, a los pies del Monte Urgull, cuyas obras comenzaron en 1544. 


El convento, dedicado a San Telmo, patrono de los hombres del mar, se convirtió en un destacado centro religioso. Sufrió importantes daños durante la Guerra de la Independencia y las guerras carlistas. La desamortización de Mendizábal, en 1836, puso fin a la presencia dominica y el edificio pasó a ser cuartel militar. Declarado Monumento Nacional en 1913, fue adquirido por el Ayuntamiento y abierto en 1932 como Museo de San Telmo. Su iglesia destaca por su arquitectura renacentista y sus bóvedas de crucería.




En la actualidad, la presencia dominicana en San Sebastián la encontramos en el Monasterio de Santo Domingo, comunidad de monjas dominicas cuya historia se remonta a 1546. A lo largo de casi cinco siglos, las religiosas han vivido una intensa vida de oración y contemplación, marcada por numerosas dificultades y traslados. Hoy continúan siendo una presencia silenciosa pero muy significativa para la ciudad.



La comunidad mantiene una profunda devoción al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, especialmente a través de la Cofradía del Rosario. Entre los tesoros del monasterio destacan una antigua imagen de la Virgen del siglo XV y una hermosa gruta dedicada a Nuestra Señora de Lourdes, considerada por las monjas como un auténtico oasis de paz.

La ciudad de Vitoria alberga el Convento de la Santa Cruz, donde las dominicas mantienen viva una tradición que hunde sus raíces en el siglo XIII. 



Su convento destaca por la sencillez de su arquitectura, concebida para favorecer el silencio y la contemplación. La comunidad combina la oración litúrgica, el estudio y la vida fraterna, siguiendo el espíritu de Santo Domingo. 



El jardín interior y la capilla mayor ofrecen al visitante un ambiente de serenidad especialmente apreciado en el ritmo acelerado de nuestro tiempo.


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En Navarra, la presencia dominicana es especialmente amplia. El Convento de San Valentín de Berrio Ochoa, en Villava, es hoy una de las sedes de la enfermería provincial de los dominicos de Hispania y un lugar dedicado al cuidado de los frailes mayores. 


Desde allí se atienden diversas obras pastorales, entre ellas la histórica Iglesia de Santiago Apóstol de Pamplona. Este templo fue durante siglos el corazón de un importante convento y centro universitario dominico, dedicado a la enseñanza de la filosofía y la teología. Su historia refleja la importancia que la Orden ha concedido siempre al estudio como servicio a la Iglesia y a la sociedad.




Junto a estas presencias queremos en este punto mencionar también un lugar muy conocido en Pamplona y también a nivel de la Familia Dominicana. Se trata de la calle Jarauta. En esta calle pamplonica, concretamente en su número 26, tiene su Casa la Congregación “Dominicas de la Enseñanza de la Inmaculada Concepción”, que tienen su origen en la unión de distintos beaterios de Terciarias dominicas.




Desde el Siglo XV hay constancia del primer beaterio en Pamplonaen en esa misma calle Jarauta. El 8 de diciembre de 1954, este Beaterio pasa a ser Congregación, a la que se unieron en 1961 los Beaterios de dominicas de Barcelona, Tarragona y Vic. Se tiene constancia que en 1590, las Beatas Dominicas, un grupo de mujeres preocupadas por la educación de las niñas, enseñan en su propia casa ante la inexistencia de escuelas para niñas, siendo en 1798, cuando el Ayuntamiento de Pamplona se plantea abrir la primera escuela de niñas, otorgándole la dirección a las dominicas. Tanto reconocimiento han tenido históricamente que, incluso, durante la Guerra Civil española no se interrumpieron las clases, aumentando el número de alumnas, particularmente la Segunda Enseñanza, que fue consolidándose en estos años. Actualmente, la Congregación se extiende por España y traspasa fronteras haciéndose presente en América y en África siendo su razón de ser: Evangelizar educando, desde la pasión por la educación, por la Predicación a través de la educación.


Todos estos lugares nos hablan de una historia que sigue viva. Son espacios donde la oración, la cultura, la educación y la solidaridad se encuentran para seguir anunciando el Evangelio al estilo de Santo Domingo. Si tenéis ocasión de viajar por Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra, incluso si os encontráis por allí en estos días celebrando las fiestas de San Fermín, os invitamos también a acercaros a estos lugares dominicanos. Seguro que encontraréis no solo monumentos y obras de arte, sino también personas que os recibirán como amigos y hermanos, con historias de fe, acogida y esperanza que merecen ser conocidas y compartidas.






















sábado, 4 de julio de 2026

Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA. (2)


Ávila y Segovia

Cuando hablamos de lugares dominicos llenos de historia y espiritualidad, Ávila y Segovia ocupan un lugar muy especial. Son dos ciudades donde todavía hoy podemos acercarnos a los espacios que ayudaron a construir la historia de la Orden de Predicadores y descubrir rincones que siguen transmitiendo paz, belleza y profundidad humana.

En Ávila encontramos el Real Monasterio de Santo Tomás. Constituye uno de los monumentos más importantes de Ávila y una de las grandes joyas del patrimonio dominicano español. Fundado en 1480 por iniciativa de Hernán Núñez de Arnalte, tesorero de los Reyes Católicos, junto con su esposa María Dávila y fray Tomás de Torquemada, fue dedicado a Santo Tomás de Aquino. Las obras se desarrollaron entre 1482 y 1493, dando lugar a un magnífico conjunto gótico declarado Monumento Nacional en 1931.

Los Reyes Católicos eligieron este monasterio como residencia de verano y lugar de enterramiento de su hijo, el príncipe don Juan. Su impresionante sepulcro renacentista sigue siendo una de las piezas artísticas más admiradas del conjunto. 


El complejo destaca por su iglesia de planta de cruz latina y por sus tres magníficos claustros: el Claustro del Silencio, el Claustro del Noviciado y el Claustro de los Reyes. 




Especialmente notable es la belleza del piso superior del Claustro del Silencio, ejemplo sobresaliente de la arquitectura gótica castellana.


En el ala sur del Claustro de Reyes se pueden ver las aulas, ya remodeladas, de la desaparecida Universidad de Santo Tomás de Ávila, establecida a mediados del siglo XVi y clausurada en el siglo XIX.

Desde 1875 fue casa de formación de misioneros dominicos hasta 1963.

Pero el monasterio es mucho más que un lugar histórico. Sus tres claustros invitan a pasear sin prisas, disfrutando del silencio y de la belleza de la arquitectura gótica. Muchos visitantes destacan precisamente esa sensación de tranquilidad que se respira en cada rincón.


El monasterio alberga además los Museos de Arte Oriental y Ciencias Naturales. Sus salas exhiben valiosas colecciones procedentes de China, Japón, Filipinas, Vietnam y Taiwán, con piezas de madera, cerámica, jade, laca y otros materiales nobles. Esta singular colección convierte al monasterio en un lugar de encuentro entre la tradición dominicana y las culturas asiáticas. Es una visita que suele sorprender gratamente a quienes llegan pensando únicamente en un monumento histórico y descubren también un interesante viaje por otras culturas.

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Desde Ávila viajamos a Segovia para encontrarnos con uno de los lugares más entrañables de la historia dominicana: la Cueva de Santo Domingo. Según la tradición, en la Navidad de 1218, Santo Domingo llegó a Segovia para fundar el primer convento de frailes dominicos en España, buscó un lugar apartado donde poder orar y encontrarse con Dios. Eligió una sencilla gruta junto a la ciudad, cerca del río Eresma.

Aquella pequeña cueva se convirtió en un lugar muy querido para él y para sus primeros compañeros. Allí encontraba la fuerza espiritual que después transmitía en su predicación. Hoy los visitantes pueden acceder a este espacio singular y contemplar las capillas que se construyeron alrededor de la antigua gruta. Es un lugar sencillo, pero con una gran fuerza espiritual que invita al recogimiento y a la reflexión.



Muy cerca se encuentra también el Monasterio de Santo Domingo el Real, habitado por las monjas dominicas desde 1513. El convento se levantó sobre el antiguo Palacio de Don Alimán, una fortaleza del siglo XIII construida en parte con materiales de origen romano. 



Conserva elementos de gran interés histórico, como el amplio claustro, el antiguo palacio románico, la Torre de Hércules y una elegante iglesia conventual del siglo XVII. 


Uno de los trabajos que realizan las monjas en  la comunidad es artesanía de figuras religiosas todas ellas hechas a mano en oración silenciosa. Otros trabajos son encuadernación de libros y rosarios. Son dignos de admirar y también de adquirir.  


Tanto Ávila como Segovia ofrecen mucho más que monumentos. Son lugares donde la historia, la fe, el arte y la vida cotidiana se encuentran de una manera muy especial. Cada piedra, cada claustro y cada capilla guardan recuerdos de hombres y mujeres que dedicaron su vida a buscar la Verdad y compartirla con los demás.

Por eso, si alguna vez tenéis la oportunidad de acercaros a estas ciudades, no dejéis pasar la ocasión. Pasead tranquilamente por el Monasterio de Santo Tomás, acercaos a la Cueva de Santo Domingo y visitad Santo Domingo el Real. Seguro que volveréis a casa con bonitas fotografías y  algún recuerdo de artesanía, pero también con algo mucho más valioso: la experiencia de haber descubierto lugares llenos de historia, serenidad y amistad.


miércoles, 1 de julio de 2026

Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA. (1)


 


Córdoba

Bienvenidos a este recorrido que nos llevará a descubrir algunos de los lugares más significativos de la presencia dominicana en Córdoba y su provincia.


Y comenzamos, como no podía ser de otra manera, en nuestra propia casa: Santo Domingo de Scala Coeli, en plena sierra de Córdoba. Este convento, fundado por San Álvaro de Córdoba en 1423 como primera casa de la reforma dominicana en España, nació con el deseo de recuperar el estilo de vida de los primeros frailes predicadores: una existencia sencilla, marcada por el silencio, el estudio, la contemplación y una intensa actividad evangelizadora entre la población. San Álvaro reunió a un pequeño grupo de frailes que compartían ese mismo ideal, levantándose este convento sobre la antigua Torre de Berlanga.

Scala Coeli posee además una característica única. Tras su peregrinación a Jerusalén, San Álvaro quiso reproducir en la sierra cordobesa los principales lugares santos que había conocido. Mandó construir varias ermitas y organizó un recorrido penitencial que dio origen al primer Vía Crucis celebrado fuera de Jerusalén, antecedente directo del que siglos después sería adoptado por toda la Iglesia. Aún hoy pueden contemplarse las antiguas cruces de granito que recuerdan aquel histórico itinerario de oración.


La iglesia del convento, reconstruida y embellecida en época barroca, constituye un auténtico homenaje a la espiritualidad dominicana. Su impresionante retablo mayor, las numerosas imágenes de santos de la Orden, las pinturas que cubren paredes y techos, los retratos de santos, beatos, papas y cardenales dominicos, así como la presencia constante de ángeles y escenas de la vida de Santo Domingo y de San Álvaro, convierten el templo en un verdadero libro abierto sobre la historia dominicana. Especial devoción despiertan el Santísimo Cristo de San Álvaro, ligado a una entrañable tradición sobre la caridad del fundador, y la capilla donde descansan los restos de San Álvaro, uno de los mayores tesoros espirituales del santuario.



A lo largo de los siglos, por Scala Coeli pasaron figuras tan destacadas como fray Luis de Granada, el P. Lorenzo de Ferrari, considerado como verdadero restaurador material y espiritual de Scala Coeli en el siglo  XVIII, y el beato Francisco de Posadas, excelente predicador, confesor, guía de almas y recolector de las limosnas que se recibían para el sustento del convento, que fue destinado al Hospicio de Scala Coeli en Córdoba (pequeña hospedería construida por San Álvaro para descanso de los frailes cuando bajaban del convento a Córdoba o para pernoctar cuando el mal tiempo no les permitía subir a Scala Coeli).

Scala Coeli fue noviciado de los dominicos andaluces durante generaciones y centro de formación para numerosos frailes. Hoy continúa siendo una Casa de Espiritualidad donde se celebran retiros, jornadas de reflexión, talleres de oración y encuentros de la Familia Dominicana, manteniendo vivo el espíritu con el que fue fundado hace más de seiscientos años.

Nuestro recorrido continúa en el histórico Convento de San Pablo, primera fundación dominicana en Andalucía tras la conquista de Córdoba por Fernando III. Durante siglos fue uno de los grandes centros de estudio de la Orden y desde sus aulas y claustros partieron destacados misioneros que llevaron el Evangelio hasta América. El antiguo convento desapareció tras la desamortización, perteneciendo en la actualidad su iglesia y el resto de la edificación a los Misioneros Claretianos. La iglesia  sigue manteniendo huellas dominicanas como testimonio de aquella intensa actividad religiosa, cultural y evangelizadora.

Muy cerca se encuentra la Iglesia de San Agustín, confiada desde comienzos del siglo XX a los dominicos. Su extraordinario interior barroco y la presencia de Nuestra Señora de las Angustias Coronada la convierten en uno de los templos más queridos de Córdoba. Tras importantes restauraciones, hoy continúa acogiendo una intensa vida litúrgica y pastoral al servicio de la ciudad.


En este viaje por la Córdoba dominicana, conoceremos el Monasterio de Santa María de Gracia, heredero de una larga tradición contemplativa iniciada en el siglo XV, así como los orígenes vinculados al antiguo Monasterio del Corpus. Las monjas dominicas, en la actualidad en una edificación moderna, continúan allí una vida dedicada a la oración, sosteniendo silenciosamente la misión evangelizadora de la Iglesia.


Nuestro viaje concluye en Baena, con el Monasterio de Madre de Dios, una de las joyas del patrimonio dominicano cordobés. Fundado en el siglo XVI, conserva una magnífica iglesia con valiosas obras de arte y sigue siendo hogar de una comunidad contemplativa que mantiene viva, generación tras generación, la tradición dominicana de oración y servicio.

Este es solo el comienzo de un apasionante recorrido por la historia, el arte y la espiritualidad dominicana. Os invitamos a acompañarnos en las próximas etapas y, siempre que tengáis ocasión, a visitar personalmente estos lugares, contemplando los conventos e iglesias y conociendo a las comunidades que hoy los mantienen vivos, como la mejor manera de descubrir que su historia no pertenece solo al pasado, sino que sigue siendo una realidad llena de vida y esperanza.


martes, 30 de junio de 2026

Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA (0)

 



 Presentación

Con la llegada del verano comienza un tiempo que solemos dedicar más al descanso, a compartir más con la familia y los amigos y, por qué no, descubrir nuevos lugares y dejarse sorprender por la historia y el patrimonio que nos rodea. Desde Scala Coeli – Dominicos Córdoba queremos aprovechar este tiempo para proponeros una nueva actividad a través de nuestro blog.

Os invitamos a realizar un viaje muy especial durante las próximas semanas. No será un recorrido cualquiera, sino un itinerario por algunas de las huellas que los dominicos han ido dejando en España a lo largo de más de ochocientos años. Visitaremos conventos, monasterios, iglesias y santuarios que forman parte de nuestra historia y que continúan siendo hoy lugares vivos de oración, cultura, acogida y predicación.

No pretendemos realizar un inventario completo, porque sería prácticamente imposible. Son muchísimos los lugares que, a lo largo de los siglos, han estado vinculados a la Orden de Predicadores. Hemos preparado una pequeña selección, pero creemos que representa muy bien la riqueza espiritual, histórica, artística y humana que caracteriza a nuestra familia dominicana.

A lo largo de doce entregas, que publicaremos los miércoles y sábados, desde mañana 1 de julio hasta el 8 de agosto, festividad de Santo Domingo de Guzmán, iremos viajando juntos por distintos rincones de España. Descubriremos lugares donde todavía viven comunidades de frailes o de monjas dominicas y otros que, aunque ya no las conservan, siguen siendo testigos de una historia apasionante que merece ser conocida.

En cada uno de estos lugares descubriremos mucho más que edificios antiguos. Encontraremos historias de hombres y mujeres que hicieron de la búsqueda de la Verdad, la predicación del Evangelio, la oración, el estudio y el servicio a los demás el centro de su vida. Conoceremos obras de arte, personajes inolvidables, tradiciones centenarias y comunidades que siguen manteniendo vivo el espíritu de Santo Domingo de Guzmán.

Nos encantaría que este recorrido despertara vuestra curiosidad y el deseo de conocer mejor la riqueza de la familia dominicana. Por eso, si durante este verano tenéis ocasión de viajar, os animamos a visitar algunos de estos lugares. Pasead por sus claustros, contemplad sus iglesias, disfrutad de su patrimonio y dedicaos unos minutos al silencio y a la contemplación. Estamos convencidos de que volveréis con una mirada diferente y con el corazón enriquecido.

Y para quienes, por diversas circunstancias, no podáis acercaros in situ, queremos que este blog sea también una ventana abierta. A través de fotografías, relatos, curiosidades y breves reseñas históricas os iremos mostrando la belleza, la importancia y la actualidad de cada uno de estos lugares. Nuestro deseo es que, aunque sea desde la distancia, podáis conocerlos, apreciarlos y sentiros también un poco parte de esta gran historia dominicana que continúa viva después de más de ocho siglos.

 Esperamos que disfrutéis de este viaje tanto como nosotros disfrutamos preparándolo.

 

¡ Mañana comenzamos nuestro viaje desde Santo Domingo de Scala Coeli, en Córdoba, hasta Caleruega, Burgos ¡