Scala Coeli
-Dominicos Córdoba-
viernes, 11 de septiembre de 2026
sábado, 8 de agosto de 2026
Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA (y 12)
Lerma y Caleruega:
el hermoso final de nuestro viaje por la España dominicana.
Llegamos al final de este recorrido que comenzamos
en Santo Domingo de Scala Coeli, en Córdoba, siguiendo algunas de las huellas
dominicanas más significativas que podemos encontrar a lo largo de España. Ha
sido un viaje por monasterios, conventos, iglesias y lugares llenos de
historia, arte y espiritualidad. Y para concluirlo, nos detenemos en dos
lugares muy especiales de la provincia
de Burgos: Lerma y Caleruega, dos nombres inseparables de la historia de la
Orden de Predicadores.
Nuestra primera parada es Lerma, una de las villas históricas más bellas de Castilla y León. Pasear por sus calles es retroceder varios siglos en el tiempo. Allí encontramos el Convento de San Blas, fundado a comienzos del siglo XVII por el Duque de Lerma. Este monasterio de monjas dominicas contemplativas sigue siendo hoy un lugar lleno de vida, oración y acogida.
La iglesia del convento sorprende por su belleza y armonía. Su gran retablo mayor, dedicado a San Blas, preside un espacio luminoso y elegante donde también destacan imágenes tan valiosas como el Cristo Crucificado de la escuela de Gregorio Fernández o la Virgen del Rosario. Pero el verdadero tesoro del convento son las monjas que continúan habitándolo, manteniendo viva una tradición de oración, servicio y predicación que se prolonga desde hace más de cuatro siglos.
Muchas personas conocen hoy a esta comunidad gracias al popular “Reto del Amor”, una iniciativa que comparte reflexiones sencillas y cercanas a modo de propuesta de oración que llega cada día a miles de personas a través de las nuevas tecnologías, y que "intenta mostrar que Cristo está vivo, que nos ama a cada uno de nosotros, que no estamos solos y que Él quiere que seamos felices. En definitiva, ser un punto de luz en la búsqueda de Jesucristo y con ello la felicidad del hombre".
Además, las hermanas elaboran delicados trabajos
artesanales clásicos y modernos en cerámica, porcelana y serigrafía, mostrando
cómo la vida contemplativa sigue siendo creativa, actual y profundamente
humana.
Desde Lerma nos dirigimos a Caleruega, una pequeña localidad burgalesa que ocupa un lugar privilegiado en la historia de la Iglesia. Aquí nació hacia el año 1170 Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores. Por ello, Caleruega es considerada la cuna de la familia dominicana y uno de los lugares más queridos por dominicos y dominicas de todo el mundo.
El Convento de Santo Domingo de los frailes es hoy una importante Casa de Espiritualidad donde se celebran encuentros, retiros, cursos y ejercicios espirituales.
El visitante puede descubrir lugares llenos de significado como el Torreón de los Guzmán, el Museo de Santo Domingo, la Bodega de la Beata Juana de Aza —madre del santo—, la Capilla Coral, el Museo con obras de Fr. Alfonso Salas, OP, los jardines y una valiosa Biblioteca Dominicana especializada en la historia de la Orden.
Junto a él se encuentra el Monasterio de Santo Domingo de las monjas contemplativas. Fundado en 1270 por Alfonso X el Sabio sobre la antigua casa de los Guzmán, lleva casi ochocientos años siendo un lugar de oración y silencio.
Las monjas continúan desarrollando una vida sencilla basada en la oración, el estudio, el trabajo y la fraternidad. Sus tradicionales pastas artesanales son también una forma de compartir con los visitantes la hospitalidad que caracteriza al monasterio.
Lerma y Caleruega resumen perfectamente lo que
hemos descubierto a lo largo de este recorrido por la España dominicana:
comunidades vivas, edificios llenos de historia, obras de arte extraordinarias
y, sobre todo, personas que han dedicado y siguen dedicando su vida a la
búsqueda de la Verdad, la predicación del Evangelio y el servicio a los demás.
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Y con esta visita damos por concluido el recorrido
que comenzamos en Scala Coeli, en Córdoba. Hemos visitado ciudades, pueblos,
monasterios y conventos descubriendo algunas de las huellas que la familia
dominicana ha dejado en España durante más de ochocientos años. Cada lugar nos ha mostrado una faceta distinta de esta rica tradición: la
contemplación, el estudio, la predicación, la educación, la cultura y el
compromiso con las personas.
Por
eso, os volvemos a animar a que algún día hagáis también este viaje. Desde la
sierra de Córdoba hasta las tierras castellanas de Burgos, pasando por tantos
rincones llenos de historia y espiritualidad, encontraréis monumentos
impresionantes, paisajes hermosos y comunidades acogedoras que mantienen vivo
un legado extraordinario. Merece la pena detenerse, escuchar las historias que
guardan sus muros y dejarse sorprender por la riqueza humana y espiritual de
estos lugares. Y quién sabe, quizás al terminar el recorrido, como nos ha
sucedido a nosotros, sintáis que habéis descubierto mucho más que monumentos:
una auténtica historia de Fe y Cultura que sigue manteniendo viva la Esperanza
en nuestros días.
¡¡¡¡¡¡ FELIZ DÍA DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN !!!!
miércoles, 5 de agosto de 2026
Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA (11)
MURCIA Y VALENCIA
Nuestro viaje por los lugares dominicanos de
España nos lleva ahora hasta las tierras bañadas por el Mediterráneo. Murcia y Valencia nos esperan con
una historia apasionante, llena de conventos, iglesias, monasterios y figuras
que han marcado profundamente la vida de la Orden de Predicadores. En estas
ciudades descubriremos cómo los dominicos no solo dejaron un extraordinario
patrimonio artístico, sino también una intensa labor de predicación, estudio,
educación y servicio que continúa viva en nuestros días. Son lugares donde
todavía es posible sentir el espíritu de Santo Domingo de Guzmán y comprender
por qué su carisma sigue siendo actual después de más de ocho siglos.
Comenzamos nuestro recorrido en Murcia, donde los dominicos se establecieron ya en el siglo XIII. El antiguo Convento de Santo Domingo fue uno de los primeros Estudios Generales de la Orden en la Península, creado para favorecer el diálogo con el mundo árabe y formar a los frailes en el estudio de las lenguas y de la teología. Aquella comunidad desempeñó un papel fundamental en la vida religiosa y cultural de la ciudad durante siglos. Aunque la desamortización hizo desaparecer gran parte del convento, todavía permanecen en pie la Iglesia de Santo Domingo y la hermosa Capilla del Rosario, auténticos testigos de aquel importante pasado dominicano, pero desde la segunda mitad del siglo XIX pasaron a pertenecer a la Compañía de Jesús, en virtud de la cesión perpetua que les realizó en 1886 la Cofradía del Rosario.
La iglesia,
levantada en pleno barroco murciano, impresiona por sus amplias dimensiones y
por sus dos magníficas fachadas. Una de ellas mira hacia el Teatro Romea y está
presidida por una escultura de Santo Domingo de Guzmán
junto a San Francisco de Asís, símbolo de la fraternidad entre ambas
órdenes. La otra fachada, orientada hacia la plaza de Santo Domingo, recuerda
las predicaciones realizadas allí por San Vicente Ferrer,
uno de los grandes santos dominicos.
Muy cerca encontramos otro lugar imprescindible: el Convento de Santa Ana, conocido cariñosamente por los murcianos como el convento de "las Anas". Desde finales del siglo XV las monjas dominicas contemplativas viven aquí entregadas a la oración y a la vida fraterna. El edificio actual, construido en el siglo XVIII, es una de las grandes joyas del barroco murciano.
Su iglesia sorprende por la delicada decoración azul que recorre bóvedas, arcos y pilastras, creando un ambiente de gran elegancia y serenidad. El magnífico retablo mayor, diseñado por José Ganga Ripoll y enriquecido con esculturas de Francisco Salzillo, constituye una de las obras maestras del barroco religioso español. Junto a él destacan otros retablos históricos dedicados a la Virgen del Rosario y a diversos santos dominicos.
Sin embargo, el verdadero tesoro del convento continúa siendo la comunidad de monjas, que mantiene viva la tradición contemplativa iniciada hace más de quinientos años y sostiene con su oración la misión evangelizadora de toda la Iglesia.
Dejamos Murcia para llegar a Valencia, una ciudad
profundamente vinculada a la historia dominicana gracias a la figura de San Vicente Ferrer, uno de
los predicadores más admirados de todos los tiempos.
Nuestra primera visita es el histórico Antiguo Real Convento de Santo Domingo,
fundado por iniciativa del rey Jaime I poco
después de la conquista de la ciudad. Durante más de cinco siglos fue uno de
los monasterios más importantes de Valencia y un auténtico centro espiritual,
cultural y político. Entre sus muros vivieron San Vicente Ferrer y San Luis Bertrán, se
reunieron las Cortes Valencianas y pasaron reyes, nobles y grandes personajes
de la historia.
Aunque hoy el edificio alberga la Capitanía General, conserva espacios de enorme belleza como el Claustro Mayor, la impresionante Capilla de los Reyes, la Sala Capitular y la Capilla de San Vicente Ferrer. Pasear por estos lugares permite imaginar la intensa vida dominicana que durante siglos llenó de estudio, oración y predicación cada uno de sus rincones.
Muy cerca encontramos la magnífica Basílica de San Vicente Ferrer, construida por los dominicos a comienzos del siglo XX cuando regresaron definitivamente a Valencia tras la desamortización. Este gran templo neogótico destaca por sus elevadas torres, sus cinco naves y las espléndidas vidrieras que narran la vida de San Vicente Ferrer y los Misterios del Rosario.
El interior está lleno de símbolos dominicanos. Destaca el gran retablo dedicado a la Virgen del Rosario, presidido por la imagen de Santo Domingo de Guzmán, así como las esculturas de los cuatro papas dominicos que sostienen visualmente el cimborrio. Tras el altar mayor se venera una reliquia de San Vicente Ferrer, mientras que la actividad pastoral continúa siendo muy intensa mediante la celebración diaria de la Eucaristía, la predicación, la formación cristiana y la acogida de numerosos fieles y visitantes.
Nuestro recorrido por Valencia no estaría completo sin acercarnos a la Casa Natalicia de San Vicente Ferrer, conocida popularmente como el Pouet de Sant Vicent. Aunque el edificio actual es una reconstrucción moderna, conserva la memoria del lugar donde nació en 1350 uno de los grandes predicadores de la Iglesia.
Desde hace más de un siglo los dominicos atienden este santuario, manteniendo viva la devoción al santo valenciano. La capilla recuerda distintos momentos de su vida y de su predicación, mientras que el famoso pozo, protagonista de antiguas tradiciones y milagros populares, continúa siendo uno de los lugares más queridos por los valencianos. Además de acoger a los numerosos peregrinos, la comunidad dominicana desarrolla aquí una importante labor de formación, oración y acompañamiento espiritual.
Nuestra última parada nos lleva hasta el Real Convento de Santa Catalina de Siena,
hoy situado en Paterna.
Las monjas dominicas mantienen aquí una vida totalmente entregada a la
contemplación. Desde finales del siglo XV su historia ha estado marcada por la
fidelidad al carisma de Santo Domingo. Tras varios cambios de sede a lo largo
de los siglos, la comunidad continúa ofreciendo un precioso testimonio de
silencio, fraternidad y oración.
Las hermanas recuerdan que la predicación
dominicana no se realiza únicamente con la palabra. También desde la clausura
anuncian el Evangelio ofreciendo su vida por la Iglesia y por el mundo entero.
Su monasterio es un lugar donde muchas personas encuentran paz, recogimiento y
la certeza de que siempre hay alguien rezando por las necesidades de la
humanidad.
Concluimos así nuestra etapa por Murcia y Valencia. Hemos recorrido
antiguos conventos medievales, iglesias barrocas y neogóticas, monasterios
contemplativos y lugares profundamente unidos a San Vicente Ferrer, uno de los hijos más
ilustres de la Orden de Predicadores.
Si
alguna vez viajáis por estas tierras mediterráneas, reservad tiempo para
visitar los lugares dominicanos. Descubriréis mucho más que un extraordinario
patrimonio artístico. Encontraréis comunidades que siguen anunciando el
Evangelio con el mismo entusiasmo que inspiró a Santo Domingo hace más de
ochocientos años y comprenderéis que la historia dominicana continúa
escribiéndose cada día en estos lugares llenos de fe, belleza y esperanza.
sábado, 1 de agosto de 2026
Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA (10)
Sevilla y Cádiz
miércoles, 29 de julio de 2026
Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA (9)
Cataluña
Nuestro viaje por los lugares dominicanos de
España nos lleva ahora a Cataluña,
una tierra profundamente unida a la historia de la Orden de Predicadores desde
sus primeros años. Aquí encontramos conventos centenarios, comunidades vivas y
la memoria de grandes dominicos que dejaron una huella imborrable en la Iglesia
y en la sociedad. Barcelona, Sant Cugat del Vallès y Vic serán nuestras
principales paradas en este recorrido, donde historia, arte, espiritualidad y
misión se unen para mostrarnos la riqueza del carisma de Santo Domingo de
Guzmán.
Comenzamos en Barcelona, donde nació uno de los conventos
dominicanos más importantes de la Península: el Convento de Santa Catalina. Fundado a
comienzos del siglo XIII, muy poco después de la creación de la Orden, este
convento fue durante siglos un gran centro de predicación, estudio y vida
religiosa. En él enseñaron destacados teólogos y vivieron figuras tan
importantes como San Raimundo
de Peñafort, uno de los grandes juristas de la Iglesia y
Maestro de la Orden.
El convento destacó también por su magnífica
iglesia gótica, su prestigiosa biblioteca y su influencia en la vida cultural y
política de Barcelona. Incluso el histórico Consell de Cent celebró durante años sus
reuniones entre sus muros. Lamentablemente, tras la desamortización de 1835 el
edificio fue incendiado y posteriormente derribado. Hoy el Mercado de Santa Caterina
ocupa el solar donde durante más de seiscientos años latió el corazón
dominicano de la ciudad.
Pero la historia no terminó allí. Los dominicos regresaron a Barcelona en 1889 y establecieron una nueva comunidad que continúa la misión iniciada hace más de ocho siglos. En la actual Iglesia de Nuestra Señora del Rosario siguen desarrollando una intensa labor de evangelización mediante la predicación, la formación cristiana, el estudio, el acompañamiento espiritual y el compromiso con la justicia y la paz. El convento alberga además el Instituto de Teología y Humanismo, heredero de aquella larga tradición intelectual que siempre caracterizó a la Orden.
La iglesia ha sido restaurada recientemente, creando un espacio más luminoso y acogedor. Destacan especialmente los murales contemporáneos que decoran el presbiterio, inspirados en la Eucaristía, el Rosario y la acción del Espíritu Santo. Estas obras muestran cómo la tradición dominicana sigue dialogando con el arte actual para transmitir el Evangelio de una manera cercana y llena de belleza.
Nuestro camino continúa hacia Sant Cugat del Vallès,
donde se encuentra el Monasterio
de Sant Domènec de Guzmán. Este monasterio nació en 2008
gracias a la unión de varias comunidades dominicas de Cataluña y Mallorca,
respondiendo al deseo de fortalecer la vida contemplativa y asegurar su
continuidad. El edificio, moderno y funcional, ofrece a las monjas un entorno
adecuado para desarrollar su vocación de oración, silencio y fraternidad.
La comunidad vive siguiendo el espíritu de Santo Domingo: la contemplación, la celebración litúrgica, el estudio de la Palabra de Dios y la oración constante por las necesidades del mundo. Aunque permanecen en clausura, las hermanas mantienen una profunda cercanía con la sociedad, acogiendo las intenciones de quienes piden sus oraciones y sosteniendo con su vida escondida la misión evangelizadora de toda la Familia Dominicana.
Nuestra última parada nos lleva hasta Vic, ciudad inseparable de
la figura de San Francisco
Coll, uno de los grandes santos dominicos del siglo XIX. Nacido
en Gombrèn en 1812, ingresó muy joven en la Orden de Predicadores. La
exclaustración obligó a cerrar su convento antes de ser ordenado sacerdote,
pero lejos de desanimarse dedicó toda su vida a recorrer Cataluña predicando el
Evangelio mediante misiones populares, catequesis y una predicación sencilla,
cercana y profundamente llena de esperanza.
Su amor por Cristo y por las personas más
sencillas le llevó a fundar en 1856 la Congregación
de las Hermanas Dominicas de la Anunciata. Comprendió que la
educación era uno de los mejores caminos para transformar la sociedad y quiso
ofrecer una formación cristiana especialmente a niños, jóvenes y niñas de
pequeños pueblos donde apenas existían escuelas. Aquella intuición dio un fruto
extraordinario. Hoy las Dominicas de la Anunciata están presentes en numerosos
países de Europa, América, África y Asia, desarrollando una intensa labor
educativa, pastoral y social.
La Casa Madre de la congregación, situada en Vic, constituye uno de los lugares dominicanos más significativos de Cataluña. Allí descansan los restos de San Francisco Coll, cuya tumba continúa siendo lugar de oración para muchas personas. El edificio reúne iglesia, comunidad religiosa, colegio, biblioteca y tres museos que permiten conocer la vida del fundador y la expansión internacional de la congregación.
Especialmente interesante resulta el museo
dedicado al Padre Coll, donde se conservan objetos personales, documentos,
libros y recuerdos de su intensa actividad misionera. Otro espacio explica la
historia de las Dominicas de la Anunciata y un tercero muestra la presencia de
la congregación en los distintos continentes mediante objetos traídos de
numerosos países. Todo ello ayuda a comprender cómo una pequeña fundación
nacida en Cataluña llegó a extenderse por buena parte del mundo.
Concluimos
aquí esta nueva etapa. Hemos recorrido iglesias, conventos, monasterios y casas
religiosas donde el espíritu de Santo Domingo continúa plenamente vivo. Si
alguna vez viajáis por Cataluña, acercaos a la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en
Barcelona, visitad el Monasterio
de Sant Domènec de Guzmán en Sant Cugat del Vallès y dedicad un
tiempo a conocer la Casa
Madre de las Dominicas de la Anunciata en Vic. En todos ellos
encontraréis mucho más que un rico patrimonio histórico y artístico.
Descubriréis auténticos lugares dominicanos donde la oración, el estudio, la
fraternidad y la predicación siguen iluminando la vida de muchas personas. Será
una magnífica oportunidad para seguir profundizando en la riqueza de la Orden
de Predicadores y continuar este apasionante viaje por los lugares dominicanos
de España.
sábado, 25 de julio de 2026
Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA (8)
Galicia, Asturias y Cantabria.
Seguimos recorriendo los lugares dominicanos de
España y nuestro camino nos lleva ahora al norte peninsular. Galicia, Asturias
y Cantabria nos reciben con paisajes de una belleza extraordinaria, monasterios
llenos de historia y comunidades que, desde hace siglos, mantienen vivo el
espíritu de Santo Domingo de Guzmán. En esta etapa descubriremos conventos de
frailes y de monjas, santuarios marianos profundamente queridos por el pueblo y
lugares donde la oración, la predicación y la acogida siguen formando parte de
la vida cotidiana. Son lugares dominicanos que hablan de fe, de cultura y de
servicio, y que merecen una visita pausada para conocer mejor la riqueza de la
Orden de Predicadores.
En este día en el que celebramos la festividad del
Apóstol, comenzamos nuestro viaje en Santiago
de Compostela, donde nos espera el Monasterio de Santa María de Belvís,
primer convento femenino dominicano fundado en Galicia. Situado en una
tranquila colina, alejado del bullicio del casco histórico, este monasterio
ofrece uno de los rincones más silenciosos y acogedores de la ciudad.
Las dominicas viven aquí desde hace más de setecientos años dedicadas a la contemplación, la oración y el trabajo. Elaboran bordados litúrgicos, preparan obleas para la celebración de la Eucaristía y son especialmente conocidas por sus deliciosos dulces artesanos, que muchos peregrinos no dejan de comprar antes de abandonar Santiago.
El monasterio posee una característica muy especial: cuenta con dos templos. Por un lado está la iglesia conventual, destinada principalmente a la oración de las religiosas, obra del gran arquitecto Fernando de Casas y Novoa. Junto a ella se encuentra el Santuario de la Virgen del Portal, donde se venera una preciosa imagen gótica del siglo XIII profundamente arraigada en la devoción popular compostelana. La tradición cuenta que la imagen regresaba milagrosamente a la portería cada vez que intentaban trasladarla, motivo por el cual se construyó allí su santuario. Todavía hoy numerosos fieles acuden para encomendarle sus necesidades y agradecer los favores recibidos.
Desde Santiago viajamos hasta La Coruña, donde se levanta el histórico Convento de Santo Domingo. La presencia dominicana en la ciudad se remonta al siglo XIII y, aunque el convento original fue destruido durante el ataque inglés de 1589, la comunidad supo levantarse nuevamente construyendo el templo barroco que hoy contemplamos. A lo largo de los siglos los frailes han desempeñado una intensa labor de predicación y formación, difundiendo especialmente la devoción a la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad.
La iglesia conserva un hermoso altar mayor y la venerada imagen de la Virgen del Rosario. Su característica torre, ligeramente inclinada respecto a la fachada, constituye uno de los elementos arquitectónicos más singulares de la ciudad. Quien entra hoy en este templo descubre un lugar lleno de serenidad donde la oración continúa ocupando el centro de la vida de la comunidad.
Nuestra siguiente etapa nos lleva a Oviedo, donde encontramos el Convento de Santo Domingo, una de las fundaciones dominicanas más importantes del Principado de Asturias. Desde su establecimiento definitivo en 1518, los frailes realizaron una inmensa labor evangelizadora recorriendo pueblos y aldeas, difundiendo especialmente el rezo del Rosario. Gracias a aquella intensa predicación nacieron centenares de cofradías que todavía hoy forman parte de la religiosidad popular asturiana.
La historia del convento estuvo marcada por numerosas dificultades: la ocupación francesa, la desamortización, la revolución de 1934 y la Guerra Civil dañaron gravemente sus edificios. Sin embargo, la comunidad siempre supo comenzar de nuevo. Actualmente los dominicos continúan atendiendo la parroquia, desarrollando una importante labor educativa en el Colegio Santo Domingo y manteniendo vivo el espíritu de la Orden mediante la predicación y la formación cristiana.
Muy cerca de allí encontramos uno de los edificios monásticos más impresionantes del norte de España: la Casa de San Juan Bautista de Corias, en Cangas del Narcea. Este antiguo monasterio benedictino del siglo XI pasó a manos de los dominicos en el siglo XIX y se convirtió en un importante centro de formación de misioneros. Durante décadas, muchos jóvenes se prepararon aquí para llevar el Evangelio a distintos lugares del mundo.
Hasta Septiembre del pasado año, hubo una presencia de frailes. Actualmente gran parte del edificio funciona como Parador Nacional. Su arquitectura monumental y su entorno natural lo convierten en una visita inolvidable.
En el mismo Cangas del Narcea podemos visitar el Monasterio de monjas dominicas de Nuestra Señora de la Encarnación. Fue fundado en el siglo XVII. El edificio original, ubicado en la calle Mayor de la Villa, fue demolido en 1930, trasladándose la comunidad a un nuevo convento. En su iglesia se conserva un retablo fechado en la segunda mitad del siglo XVIII.
Nuestro viaje continúa hasta Cantabria, donde encontramos uno de los grandes santuarios marianos de la Orden: el Santuario de Nuestra Señora de Las Caldas. La devoción a la Virgen se remonta a una antigua ermita medieval junto a un manantial de aguas termales que dio nombre al lugar. En 1605 los dominicos asumieron su cuidado y muy pronto el santuario se convirtió en uno de los grandes centros espirituales del norte de España.
Durante los siglos XVII y XVIII fue un auténtico foco de evangelización para toda Cantabria. Miles de peregrinos acudían para venerar a la Virgen, participar en las celebraciones y escuchar la predicación de los frailes. Aunque la invasión napoleónica y la desamortización provocaron graves pérdidas, el santuario recuperó posteriormente todo su esplendor.
La iglesia barroca sorprende por la riqueza de sus
retablos dedicados a santos dominicos como Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino, Santa Catalina de Siena, San Vicente Ferrer, San Luis Bertrán y San Martín de Porres. El
magnífico claustro y el camarín de la Virgen convierten la visita en una
experiencia inolvidable. Hoy continúa siendo lugar de peregrinación, retiros
espirituales y encuentros de formación cristiana.
Muy cerca se encuentra otro lugar profundamente
querido por los cántabros: el Santuario
de Nuestra Señora de Montesclaros. Situado en plena naturaleza,
este santuario está atendido por los dominicos de Las Caldas y constituye el
corazón espiritual de la Merindad de Campoo.
La tradición sitúa el hallazgo de la imagen de la Virgen en el siglo XII, aunque los estudios arqueológicos muestran que el lugar ya era un importante centro cristiano desde muchos siglos antes. Durante generaciones, miles de personas han acudido hasta aquí para agradecer favores, renovar su fe o simplemente encontrar un momento de paz junto a María.
Los dominicos cuidan este santuario desde finales
del siglo XVII y continúan acogiendo a peregrinos durante todo el año. Además
de las celebraciones religiosas, el santuario dispone de hospedería, organiza
retiros, encuentros culturales y actividades de formación, manteniendo vivo el
espíritu de acogida que siempre ha caracterizado a la Orden.
Concluimos
aquí esta hermosa etapa por Galicia,
Asturias y Cantabria. Hemos
descubierto conventos históricos, monasterios contemplativos y santuarios
marianos donde la familia dominicana continúa anunciando el Evangelio con la
misma pasión que inspiró a Santo Domingo hace más de ocho siglos. Si alguna vez
recorréis estas tierras del norte, no dejéis pasar la oportunidad de visitarlos.
En todos ellos encontraréis mucho más que monumentos históricos: descubriréis
auténticos lugares dominicanos donde la oración, la hospitalidad, la
predicación y la esperanza siguen estando plenamente vivas, invitándonos a
continuar este apasionante viaje por la huella dominicana en España.













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