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lunes, 9 de abril de 2012

Via Lucis

Durante siglos las generaciones cristianas han acompañado a Cristo camino del Calvario, en una de las más hermosas devociones Cristianas: el Vía Crucis. ¿Por qué no intentar -no (en lugar de), sino (además de)- acompañar a Jesús también en las catorce estaciones de su triunfo?

Primera estación: JESÚS, RESUCITADO CONQUISTA LA VIDA VERDADERA
Pasado el sábado, ya para amanecer el día primero de la semana, vino María Magdalena con la otra María a ver el sepulcro. Y sobrevino un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y acercándose removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Era su aspecto como el relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. De miedo de él temblaron los guardias y se quedaron como muertos. El ángel, dirigiéndose a las mujeres, dijo: No temáis vosotras, pues sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, según lo había dicho. Venid y ved el sitio donde fue puesto. (Mt 28, 1-6)

martes, 3 de abril de 2012

Via Crucis vocacional

1ª ESTACIÓN: Jesús entregado a muerte
Nos unimos, Señor, a tu entrega. Somos conscientes de que, la nuestra, no siempre es generosa y muchas veces limitada. Nuestros compromisos, en muchos casos, son puntuales, pero no constantes; fogosos pero poco consistentes. A veces duran menos que un suspiro y otros cesan cuando brotan las primeras contradicciones. Te damos gracias, Señor, porque nuestro hacer está fundamentado en la fe firme en tu resurrección. Ayúdanos a entregarnos con más decisión, valor y coraje. Sólo estando unidos a Ti, como el sarmiento a la vid, podremos fructificar y cambiar el mundo. Ayúdanos, Señor, a tener experiencia de tu resurrección, de tu paso entre nosotros, del inmenso amor que nos tienes.

¿Por qué tantos jóvenes sin brillo de vida en sus ojos y encerrados en sí mismos?

viernes, 30 de marzo de 2012

Via Crucis de Juan Pablo II en el Año Santo del 2000

ORACIÓN INICIAL
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese así mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24). Desde hace veinte siglos, la Iglesia se reúne esta tarde para recordar y revivir los acontecimientos de la última etapa del camino terreno del Hijo de Dios. Hoy, como cada año, la Iglesia que está en Roma se congrega en el Coliseo para seguir las huellas de Jesús que, «cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se flama Gólgota» (Jn 19, 17).

Estamos aquí, conscientes de que el Viacrucis del Hijo de Dios no fue simplemente el camino hacia el lugar del suplicio. Creemos que cada paso del Condenado, cada gesto o palabra suya, así como lo que han visto y hecho todos aquellos que han tomado parte este drama, nos hablan continuamente. En su pasión y en su muerte, Cristo nos revela también la verdad sobre Dios y sobre el hombre.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Via Crucis según los textos evangélicos

I. Primera estación: Jesús en el Huerto de Getsemaní

La Ultima Cena ha sido la despedida, rebosante de cariño hacia los suyos. Después Jesús va con ellos al Huerto de los Olivos y allí ora al Padre. Es el momento de aceptar con obediencia de hijo la voluntad divina.

Del Evangelio según San Lucas 22, 39-46
Salió [Jesús] y fue como de costumbre, al monte de los Olivos; le siguieron también los discípulos. Llegado al lugar, les dijo: Orad para no caer en tentación. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y puesto de rodillas, oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y entrando en agonía oraba con más intensidad. Y le vino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo. Cuando se levantó de la oración y llegó hasta los discípulos, los encontró adormilados por la tristeza. Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en tentación.

viernes, 23 de marzo de 2012

Via Crucis de la M. Teresa de Calcuta a los jóvenes

Sencillo Vía Crucis, 
compuesto por la Madre Teresa de Calcuta para los jóvenes del mundo, 
con motivo de la clausura del Congreso Eucarístico Internacional de 1976. 
Un recorrido por la Pasión de Cristo, de ayer y de hoy.

Oración
Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas, las torturas de la vida diaria; que tu muerte y ascensión nos levante, para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida. Tú que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida humana, igual que las penas y sufrimientos de tu cruz, ayúdanos para que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día y que crezcamos como personas y lleguemos a ser más semejantes a ti. Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo, y fortalece nuestra confianza en tu ayuda. Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una vida plena si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas. Pues sólo si morimos contigo, podemos resucitar contigo. Amén.

viernes, 16 de marzo de 2012

Via Crucis de Gerardo Diego


Dame tu mano, María, 
la de las tocas moradas. 
Clávame tus siete espadas 
en esta carne baldía. 
Quiero ir contigo en la impía 
tarde negra y amarilla. 
Aquí en mi torpe mejilla 
quiero ver si se retrata 
esa lividez de plata, 
esa lágrima que brilla.


viernes, 9 de marzo de 2012

Via Crucis de la JMJ Madrid 2011

(Descargar en documento word)

Primera Estación: Última Cena de Jesús con sus discípulos.

Y tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros» (Lc 22, 19–20).

Jesús, antes de tomar entre sus manos el pan, acoge con amor a todos los que están sentados en su mesa. Sin excluir a ninguno: ni al traidor, ni al que lo va a negar, ni a los que huirán. Los ha elegido como nuevo pueblo de Dios. La Iglesia, llamada a ser una.

viernes, 2 de marzo de 2012

Via Crucis misionero

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte. 
Invocación: 
Te adoramos  Cristo y te bendecimos, porque con tu  Santa Cruz redimiste al mundo.

 El camino de la Cruz: 
“Amanecía. Los soldados habían tomado prisionero a Jesús y lo llevaron al tribunal de Poncio Pilato. Este lo interrogó diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Jesús le respondió: Tú lo dices, Yo soy Rey, para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. El que es de la Verdad, escucha mi voz. Pilato, mirando a la multitud, dijo: ¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Mesías? Todos contestaron: ¡Crucifícalo! Pilato insistió: ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban cada vez más fuerte:  ¡Crucifícalo! Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud diciendo: Yo no soy responsable de la sangre de este justo. Es asunto vuestro. Y todo el pueblo respondió: ¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces, Pilato se los entregó para que lo crucificasen” (Jn 19,14b-16)

miércoles, 29 de febrero de 2012

Via Crucis para jóvenes

Ofrecemos esta dinámica para un Vía Crucis en clave contemplativa. Está pensada para jóvenes, pero puede servir a adultos. Pero no es el Vía crucis tradicional. Empieza a primera hora de la noche. Es susceptible de cualquier tipo de adaptación.

Se inicia con un momento de oración comunitaria en la Capilla ante la imagen de un Cristo crucificado. Y después se invita a ir recorriendo 5 “territorios”. El ritmo de oración, reflexión y paso a otro territorio invita a cada participante a realizar un camino personal de interiorización y de comunicación de fe. Por ello se debe exigir un clima de silencio que favorezca la oración: El desarrollo de  la dinámica debe permitir la reflexión, el ritmo pausado y meditativo, la comunicación expresiva y el hondura.

viernes, 24 de febrero de 2012

Via Crucis: El camino de Jesús

Para muchos, rezar hoy el Vía Crucis puede parecer anticuado, cosa de otros tiempos. Sin embargo, el significado profundo de esta oración es impresionante: Se trata de seguir a Jesús, caminar tras sus huellas, acompañarlo en su camino, que, como él dice, es un camino de cruz (Mc. 8,34). El Vía Crucis o camino de la cruz revive los últimos momentos de la vida de Jesús y nos introduce en el misterio de la salvación. El camino de la cruz es nuestro propio camino para seguir con fidelidad la voluntad de Dios.

Primera Estación: Jesús es condenado a muerte
"El Consejo en pleno se levantó y llevaron a Jesús ante Pilato. Allí empezaron con sus acusaciones: «Hemos comprobado que este hombre es un agitador. Se opone a que se paguen los impuestos al César y pretende ser el rey enviado por Dios.»" (Lc 23, 1-2)

viernes, 15 de abril de 2011

Via Crucis dominicano

Nuestra vida dominicana es un seguir a Jesús conducidos por Santo Domingo, de quien se ha escrito: "Difícilmente podría darse mayor identificación con los sentimientos del Divino Maestro en la cruz que la de Domingo en su vida apostólica". Los temas preferidos en su predicación eran: la persona de Jesucristo, la Cruz, el misterio de salvación, el amor a los hermanos. Y también se ha dicho que la inspiración última y definitiva de su vida ascética y penitencial, se encuentra en su ideal de la imitación de Cristo. Un Cristo que ha asumido plenamente la condición humana y ha apurado hasta la muerte, y una muerte de Cruz, el cáliz del sufrimiento y del martirio sangriento. En el espíritu de Domingo resuenan las palabras de Pablo: "Suplo en mi cuerpo lo que falta ala pasión de Cristo" (Co 1,24).

En la miniatura correspondiente al sexto modo de orar de Nuestro Padre es donde lo vemos con mayor claridad. Nos lo presenta con los brazos en cruz, crucificado en sí mismo frente a Jesús crucificado. Un mismo espíritu anima las dos figuras. Idéntica postura de ambos. Es la sed de la salvación de las almas. Bien podía repetir con el Apóstol : "Estoy crucificado con Cristo", por tanto, "Dios me libre de gloriarme más que de la cruz de nuestro Señor Jesucristo".

Así, siguiendo sus huellas, los dominicos en el transcurso de los siglos han vibrado ante la cruz , han vivido en profundidad el misterio de Cristo crucificado. Dios Padre dice de Santo Domingo a Santa Catalina en El Diálogo: "¿En qué mesa hace comer a sus hijos la luz de la ciencia? En la mesa de la cruz (…) No quiso que sus hijos atendieran a otra cosa que a permanecer en esta mesa…". Muchos de estos dominicos nos han legado sus escritos. Esta noche vamos a caminar " en familia", vamos a dejar que algunos hermanos nuestros, maestros en las cosas de Dios nos guíen en la oración del Vía Crucis.

INTRODUCCIÓN
Afirma Santo Tomás de Aquino: "El hecho de que Cristo muriese por nosotros en la Cruz es tan difícil de entender que apenas puede ser captado por nuestra inteligencia. Más aún no cabe en absoluto en nuestra mente…Tanta es la gracia de Dios y su amor hacia nosotros, que ha hecho por nosotros mucho más que lo que podemos entender… Quien más se una a la Pasión de Cristo, mayor perdón recibirá y más gracia recibirá" (Comentario al Credo)

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte

"Enmudezco, no abro la boca porque eres tú quien lo ha hecho…"
"La justicia Divina me había condenado a muerte a mí solo, y sólo Yo debía ser clavado en el madero de la Cruz, y sólo Yo debía beber el cáliz doloroso de mi Pasión por la salvación de los hombres. A ti te toca seguir mis huellas, renunciar a ti mismo, tomar tu cruz y seguirme, y tu sacrificio me agradará lo mismo que si conmigo hubieras muerto sobre la cima del Calvario" (Beato E. Susón, "El libro de la eterna Sabiduría")

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús carga con la Cruz
"Síguelo a él, que es el rey de reyes y Señor de los que dominan, en quien están todos los tesoros de la sabiduría. Y, sin embargo, está en la cruz desnudo, ultrajado, escupido, golpeado, coronado de espinas, donde le dieron hiel y vinagre como bebida y donde murió. Por tanto, no te aficiones a los vestidos y a las riquezas, porque "se repartieron mis vestidos" (Sal 22,19); ni a los honores, porque "yo he experimentado insultos y latigazos; ni a las dignidades, porque "tejieron una corona de espinas y la pusieron sobre mi cabeza"; ni a los placeres, porque "para mi sed me dieron vinagre" (Sal 69,22) (Santo Tomás de Aquino, "Comentario al Credo")

miércoles, 6 de abril de 2011

Via Crucis Africano

Los medios de comunicación nos están informando en los últimos meses acerca de la situación que se está viviendo en África. A finales de enero comenzó la presión mediática presentando los conflictos en busca de mejoras democráticas en los países del norte del continente. Muchos de esos conflictos continúan, aunque nadie nos diga ya nada de ellos. Otros, históricos, siguen en marcha. Algunos más se han recrudecido -de forma alarmante-  en las últimas semanas y días. Realmente, África está viviendo su particular y doloroso Via Crucis. Por ellos, con ellos, elevamos nuestra oración al Dios de la Paz.


Pincha en la imagen, o aquí, para ver el via crucis.
      (Pulsa Ctrl+F5 para verlo a pantalla completa)
Puedes encontrar más información de estos conflictos aquí.

martes, 5 de abril de 2011

Via Crucis de María: "seguir a Jesús en silencio"

 PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte
Era el viernes por la mañana cuando vi a mi hijo. Era la primera vez que lo veía desde que lo tomaron preso. Su destrozada y sangrante piel clavó una espada de profundo dolor en mi corazón y las lágrimas rodaron por mis mejillas. Entonces, Pilatos, desde su tribunal de juez, preguntó al gentío por qué querían ejecutar a mi hijo. Todos a mi alrededor vociferaron: “ ¡Crucifícalo!”. Desee ardientemente pedirle que parara, pero yo sabía que esto tenía que suceder. Y, así, me quedé de pie, llorando en silencio.
Señor Jesús: me es muy difícil imaginar la angustia que tu Madre sintió al ver cómo te condenaban. Pero, ¿qué tal ahora cuando guardo rencor? “¡Crucifícalo!” ¿Cuándo juzgo a los otros? “¡Crucifícalo!” ¿No despierta esto lágrimas de angustia en los dos, en ti y en tu Madre? Perdóname, Jesús.

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús toma su cruz
Tomando un poco de nuevas fuerzas caminó junto con el gentío hasta la entrada de la plaza. Los soldados se burlaban a sus espaldas cuando la puerta se abrió con violencia  y mi Hijo casi se caía. Dos hombres arrastraron una pesada cruz de madera y la echaron sobre sus espaldas. Después lo empujaron violentamente a la calle. Mi dolor al verlo fue insoportable. Hubiera querido quitarle la cruz y llevarla yo. Pero sabía que esto tenía que suceder y, así, caminé en silencio.
Señor Jesús, te suplico que perdones las muchas veces que he aumentado el peso de tu cruz cerrando los ojos ante el dolor y la soledad del prójimo. Perdóname por murmurar de los demás y por tratar siempre de buscar excusas  para deshacerme de algunas personas que desearían una palabra mía. Ayúdame a ser como María, siempre buscando aligerar las cruces de los demás. Perdóname, Jesús.

TERCERA ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez
Seguía de cerca detrás de mi Hijo mientras –tambaleante- se dirigía al Calvario. Nada nunca me había herido tanto como verlo ahora en tanto dolor. Vi la cruz abriéndose camino en la carne de sus espaldas. Mi corazón desfalleció cuando lo vi caer de cara al suelo, con la cruz cayéndole de lleno en su espalda. Por un momento pensé que mi amado Hijo estaba muerto. En ese momento, todo mi cuerpo comenzó a temblar. Entonces, los soldados lo patearon. Él se levantó lentamente y comenzó de nuevo su camino, a pesar de que continuaron azotándolo. Hubiera querido protegerlo con mi propio cuerpo. Yo sabía que esto tenía que suceder y, así, caminé y lloré en silencio.
Señor, ¿cuántas veces te he visto caer y, a diferencia de María, te he dejado ahí sin importarme?  ¿Cuántas veces he visto a otra gente cometer errores y me he burlado de ellos? ¿Cuántas veces me he sorprendido enfadándome porque alguien piensa diferente de mí? María te ofreció su apoyo durante toda tu pasión. Ayúdame a hacer lo mismo por ti ofreciendo apoyo a los demás. Señor, ten misericordia de mí.

CUARTA ESTACIÓN: Jesús se encuentra con su Madre
Me abrí paso entre el gentío y caminé junto a mi Hijo. Lo llamé a gritos, se detuvo. Nuestros ojos se encontraron; los míos, llenos de lágrimas y angustia; los de Él, llenos de dolor y confusión. Me sentí desesperada, y entonces, sus ojos me dijeron “¡ánimo! ¡Todo esto servirá para algo!”. A medida que tambaleante caminaba, supe que tenía razón. Y, así, lo seguí y recé en silencio.
Señor Jesús, perdóname las muchas veces que nuestros ojos se encontraron y yo cambié mi mirada. Perdóname las veces que cuando las cosas no se hicieron a mi manera se lo hice saber a todos. Perdóname las veces que perdí la tranquilidad por pequeños inconvenientes o me desanimé y no puse atención a tus llamados a tener ánimo. Sí, Señor, nuestras miradas se han cruzado muchas veces pero sin fruto.

QUINTA ESTACIÓN: Simón de Cirene ayuda a Jesús a cargar su cruz
Yo debería ahora verme completamente desamparada al mirar a mi Hijo tratando de cargar su pesada cruz. Cada uno de sus pasos parecía ser el último. Sentí todos sus dolores en el corazón y desee ardientemente que todo llegara a su final. En ese momento noté un alboroto cerca de Jesús. De entre el gentío los soldados empujaron a un hombre que se resistía. Lo obligaron a tomar parte de la cruz para aligerar su peso a mi Hijo. El hombre preguntó a los soldados por qué tenía que suceder así. Yo sabía por qué y, así, lo seguí en silencio.
Señor Jesús, muchas veces me he negado a ayudarte. He sido un egoísta que muchas veces he puesto en duda tu palabra. No me dejes ser como Simón. Ayúdame a ser como tu madre, María, que siempre te siguió y obedeció en silencio.

sábado, 26 de marzo de 2011

Via crucis con dibujos



En esta página se pueden descargar los dibujos en color.
En ésta, los dibujos en blanco y negro, para colorear.
Y en ésta, muchos dibujos de Patxi ("Fano").

viernes, 26 de marzo de 2010

Via Crucis VI: Gracias por tu entrega

(Via Crucis para niños)
Jesús, vamos a recorrer contigo las estaciones de tu agonía y tu muerte. Vamos a pasar un poco de tiempo contigo, renovando el sacrificio que nos dio la vida. Por ese sacrificio tuyo en la Cruz somos cristianos, y hemos recibido las gracias de Dios. Por ese sacrificio tuyo hemos sido salvados. Ayúdanos a comprender un poco mejor, a amar un poco más, para que después de meditar sobre estas quince estaciones de tu Vocación salvadora, nosotros mismos nos decidamos a dar algo más de nosotros. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús, condenado a muerte
Estás totalmente solo. Ningún amigo te ayuda. Nadie va a defenderte. Has gastado toda tu vida ayudando a los demás, haciendo milagros, curando y haciendo favores a todos. Y ahora te van a matar. Cuando yo soy acusado por algo que no he hecho, ayúdame a recordar lo que Tú hiciste por mí, cómo aceptaste las acusaciones y no te quejaste.
Oh Dios, muchas veces la gente no parece entenderme. Saltan a conclusiones y me gritan por algo que no he hecho, o no tenía intención de hacer. Ayúdame a aceptar los errores de los demás como Tú aceptas los errores que yo cometo en mi vida. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús acepta su Cruz
En el momento en que cargas con la Cruz sobre tus hombros, ya sabes con seguridad que no te la quitarán hasta que te encuentres clavado en ella en el monte Calvario. Pero la aceptas igual. La cruz son todos los problemas, y los problemas nadie los quiere. La cruz no es nada dulce, pero es algo que forma parte de nuestra vida humana. No creo que te pueda prometer que buscaré la cruz a lo largo de mi vida, pero lo que sí te prometo es que intentaré llevarla cuando me la envíes Tú.
Oh Dios, mis problemas les suelen parecer pequeños a muchas personas, pero Tú sabes que no son pequeños para mí. Estas cruces no son fáciles de llevar, pero cuando esté a punto de quejarme de ellas, ayúdame a recordar a Cristo y su Cruz.

viernes, 19 de marzo de 2010

Via Crucis V: Buscando la verdad

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús en Getsemaní (Mc 14,32-42)
La situación del Hombre difícil y extrema: profundo desconcierto, angustia, «me muero de tristeza», una previsión no deseada «aparta de mí este cáliz». Los que han visto su gloria, dormidos. El conocimiento del hombre clarividente: «El espíritu es fuerte, pero la carne es débil». ¿En quién confiar ciegamente? Es la situación en la que todos los seres humanos nos encontramos alguna vez. La soledad. La noche. La oscuridad.
La acción de Jesús: la oración de Jesús: llamar-reconocer, “abba”, «todo es posible para ti»; pedir «aparta de mi este cáliz»; confianza incondicionada «no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú». ¿Dónde encontrar fuerzas para pasar el trago? (¡Y cuántos tragos tenemos que pasar!) ¿En los míos?: dormidos, «no conseguían tener los ojos abiertos». Se apartó de nuevo y oró... Y otra vez. ¡Qué profunda soledad! ¡Qué situación de angustia! Pero la acción tiene su fruto. La decisión está tomada. Afrontar la voluntad del Padre. Lo que hay que hacer, ¡hacedlo! Y el Espíritu empuja a Jesús: «¡Levantaos, vamos!».
Padre, necesitamos ser sensibles a los momentos de angustia y tristeza, danos sabiduría para descubrir tu voluntad, haznos insistentes en la oración, ayúdanos a aceptar tu voluntad, y que tu Espíritu nos inunde de fortaleza para afrontarla.

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús es entregado por Judas y arrestado (Mc 14,43-50)
La mayoría ante la minoría. La multitud ante los once. Algo bonito de la amistad (beso) es el cauce para la traición. ¡Cuántas veces algo bueno oculta la maldad! (el mal bajo capa de bien). Un reconocimiento de Judas «¡Rabbí!». Una reacción violenta ante algo que no se acepta, que no se quiere. Y de nuevo, un paso más si cabe en la soledad de Jesús. «Todos lo abandonaron y huyeron».
Y Jesús, sereno, viendo venir, con la paz del Espíritu. Desenmascarando la mentira, razonando, desnudando la incoherencia. «A diario me teníais en el templo enseñando y no me prendisteis.» Y dando testimonio de aceptar la voluntad de Dios «que se cumpla la Escritura». No aceptar por resignación, sino aceptar por ser voluntad del Padre. Quizás la traición sea el acto por el que el hombre desconfiará de todos los hombres. Pero Dios sigue confiando en el Hombre.
Padre, Tú que conoces nuestra debilidad, no permitas que nuestra conducta haga que los hombres desconfíen de ti. Haznos permanecer fieles en cumplir tu voluntad. Ayúdanos a soportar las traiciones y engaños. Danos capacidad para descubrir el mal oculto tras una falsa máscara bonita y fuerza para denunciarla.

viernes, 12 de marzo de 2010

Via Crucis IV: Yo soy el camino verdadero

El que no tome su cruz y me siga no es digno de Mí. El que quiera guardarse su vida, la perderá, y el que pierda su vida por Mí, la encontrará, y entonces... ¿de qué te servirá ganar el mundo entero si te pierdes tú? Yo soy el camino verdadero y viviente.
La pasión no ha terminado. Dios se hizo hombre. Jesús se identificó con los necesitados, y éstos, de muy variadas maneras, siguen siendo crucificados también hoy. Hay que elegir. Del lado de las víctimas o del de los verdugos. Sólo si se salva el otro te salvas tú. Es la prueba de tu fe, porque... ¿cómo puedes decir que le sigues si le crucificas?

PRIMERA ESTACIÓN: Condenado a muerte por todos
Pilato les dijo otra vez: y, ¿qué hago con el que llamáis Rey de los judíos? La gente volvió a gritar: ¡Crucifícale! Y Pilato, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y les entregó a Jesús, después le azotarlo, para que lo crucificaran.
Un inocente condenado por todos... y por nadie. Como tantos otros que sin gritos ni procesos conseguimos que sean condenados. Y nuestra responsabilidad se diluye en la masa: «La culpa es de la sociedad», de las estructuras, del sistema... Esto debería cambiar. Pero yo, no sólo no trabajo porque cambie sino que me beneficio a río revuelto. Y la pregunta que nos condena sale espontánea: ¿Señor, cuándo te vimos necesitado y no te socorrimos?

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús carga con la cruz
Después que se hubieron mofado de Él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron sus vestidos y se lo llevaron a crucificar.
Él, con nuestro peso encima, y nosotros, colocando cruces en los hombros ajenos. El poder, el dinero y la ilustración de los de arriba descansan sobre los hombros impotentes, pobres y analfabetos de los de abajo. El que no ama con hechos a sus hermanos no es de Dios. Y la pregunta salta otra vez: ¿Soy cristiano o ateo?

jueves, 4 de marzo de 2010

Via Crucis III: Todos te condenaron

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús condenado a muerte
Te condenaron todos, desde los príncipes de los sacerdotes hasta la plebe. Todos los hombres, con sus negros juicios y sus lenguas sucias. Y tú callabas.
Porque hoy son tantos los ruines que piensan mal, los que cortan con sus lenguas y ensucian con sus bilis. Porque hoy todos los reos son jueces en torno de tu silencio. Porque yo también pensé con ofuscamiento, hablé con precipitación, condené con injusticia. Porque así estamos, Señor, verdes de envidia, clamando y murmurando. ¡Perdónanos, perdón!

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús carga la cruz
Entre todos la echaron sobre tus hombros. Tú no cediste a su peso, no la dejaste caer.
Porque son muchos los que siguen con el mismo juego, los que no gustan llevar la cruz que merecen, la del trabajo y la del sudor. Porque entre nosotros hay demasiados que sacuden sus yugos y demasiados que llevan los ajenos. Porque también escurrí yo el hombro. Porque aún hay esclavos que sudan y tiranos que engordan. ¡Perdónanos, Señor!

viernes, 26 de febrero de 2010

Via Crucis II: Tus pasos por todos los caminos

«Vía Crucis», camino de la cruz. La cruz que es camino, el camino que es cruz. Jesús lo anduvo hasta el final. Nosotros estamos a medio camino y vamos a intentar arrimar humildemente nuestros senderos al suyo, para ver. Porque el hombre sigue hoy desgranando su Vía Crucis. La historia humana es como un larguísimo camino de la cruz, que va trillando los campos del mundo. Y ahí está el grano: dolor y consuelo, tristeza y esperanza, muerte y resurrección.
Los pasos de Jesús de Nazaret se cruzan con los nuestros a cada momento, porque los pasos de todos los hombres son los suyos desde la Encarnación.
Vamos a seguir, pues, esos pies de Jesús que se hieren, que tropiezan, que caen, que triunfan. Y nos vamos a encontrar con los pies de los hombres, con nuestros propios pies.


PRIMERA ESTACIÓN: Jesús condenado a muerte
-Este, ¿qué ha hecho?, se preguntaba el buen ladrón.
Algo ha hecho: llamar benditos a los pobres, proclamar que todos somos hermanos, desenmascarar la mentira, despreciar los honores y mantenerse puro. No es poco.
Además, ha dicho que es Hijo de Dios. Más aún, que todos somos hijos de Dios. Por eso morirá.
Pero, ¿no seguimos, Señor, condenando a los justos? ¡Cuántos mueren antes de nacer, sin una oportunidad para la vida! ¡A cuántos se manda callar porque su verdad molesta! Otros, pobres hombres, pagan los errores de todos. Muchos viven presos para buscar la libertad. Inocentes son quitados de en medio por cualquier interés bastardo. Señor, ¿hasta cuándo nuestra justicia será diferente de la tuya?



viernes, 19 de febrero de 2010

Viacrucis I: La Palabra se hizo cruz

«Si llamáis Padre al que sin acepción de personas juzga a cada cual según sus obras, vivid con temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, considerando que habéis sido rescatados de vuestro vano vivir, según la tradición de vuestros padres, no con plata y oro corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo, que murió una vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Puesto que Cristo padeció en la carne, amaos también del mismo pensamiento de que quien padeció en la carne ha roto con el pecado para vivir el resto del tiempo no en codicias humanas, sino en la voluntad de Dios. Teniendo, pues, un gran Pontífice que penetró en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, a fin de recibir misericordia y hallar gracia para el tiempo oportuno» (1 P 1,17; 3,18; 3,1 s; Hb 4,14-16).

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús condenado a muerte
«Fue arrebatado por un juicio inicuo, sin que nadie defendiera su causa, cuando era arrancado de la tierra de los vivientes y muerto por las iniquidades de su pueblo» (Is 53,7s).