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domingo, 20 de abril de 2025

Domingo de Resurrección: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.


“Este es el día que hizo el Señor, gocémonos y alegrémonos en él”

    Durante esta Semana Santa de 2025, hemos ido presentando comentarios que fray Luis de Granada, OP, hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”.

    Hoy, Domingo de Resurrección, también podemos tener ese tiempo íntimo y personal con el Señor, pero con un recogimiento alegre y dichoso.

    Así lo describe fray Luis de Granada, OP, en su “Libro de oración”:


    “Éste es el día que hizo el Señor; gocémonos y alegrémonos en él”. Todos los días hizo el Señor, que es el hacedor de los tiempos; mas éste señaladamente se dice que hizo él; porque en este acabó las más excelente de sus obras, que fue la obra de nuestra redención.

    Dícese también que este día hizo el Señor porque todo lo que hay en él fue hecho por su sola mano. Este día no es de trabajo ni de pena, sino destierro de toda pena y cumplimiento de toda gloria, y así todo él es puramente de Dios. Pues en tal día como éste, ¿quién no se alegrará? En este día se alegró toda la humanidad de Cristo, y se alegró la madre de Cristo y se alegraron los discípulos de Cristo, y se alegró el cielo y la tierra y hasta el mismo infierno cupo parte de esta alegría. Más claro se ha mostrado el sol este día que todos los otros; porque razón era que sirviese al Señor con su luz en el día de sus alegrías, así como le sirvió con sus tinieblas en el día de su pasión.

    Mas, oh Salvador mío y glorioso, a quien arrebató aquella cruel bestia que jamás se harta, que es la muerte; la cual, después que lo tuvo en la boca, conociendo la presa, tembló en tenerla. Porque, dado caso que la tierra después de muerto lo tragó, más hallándose libre de culpa, no pudo detenerle en su morada, porque la pena no hace al hombre culpado, sino la causa.

    Ya, Señor, habéis glorificado y alegrado esa carne santísima que con vos padeció en la cruz; acordáos que también es vuestra carne la de vuestra madre, y que también padeció ella con vos, viéndoos padecer en la cruz. Ella fue crucificada por vos, justo es que también resucite con vos; puesta señora os fue fiel compañera desde el pesebre hasta la cruz en todas vuestras penas, justo es que también ahora lo sea de vuestras alegrías.

    Estaría la santa Virgen en aquella hora en su oratorio recogida, esperando esta nueva luz. Clamaba en lo íntimo de su corazón; y como piadosa leona, daba voces al hijo muerto al tercer día, diciendo: “Levántate, gloria mía, levántate, salterio y vihuela; vuelve triunfador al mundo; recoge, buen pastor, tu ganado; oye, hijo mío, los clamores de tu afligida madre.

    En medio de estos clamores y lágrimas resplandece súbitamente aquella pobre casita con lumbre del cielo, y ofrécese a los ojos de la madre el hijo resucitado y glorioso. La madre ve el cuerpo del hijo resucitado y glorioso, despedidas ya todas las fealdades pasadas, vuelta la gracia de aquellos ojos divinos, y restituida y acrecentada su primera hermosura. Al que tuvo muerto entre sus brazos, vele ahora resucitado ante sus ojos. Tiénelo, y no lo deja; abrázalo y pídele que no se vaya. Entonces, enmudecida de dolor, no sabía qué decir; ahora, enmudecida de alegría, no puede hablar.

    ¿Qué lengua, qué entendimiento podrá comprender hasta dónde llegó ese gozo?

    ¡Oh Señor, cómo sabes consolar a los que padecen por ti! No parece ya grande aquella primera pena en comparación de esta alegría. Si así has de consolar a los que por ti padecen, bienaventuradas y dichosas sus pasiones, pues así han de ser remuneradas.

sábado, 19 de abril de 2025

Sábado Santo: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.


“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

    Durante esta Semana Santa de 2025, presentamos una pequeña selección de los comentarios que fray Luis de Granada, OP, hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”, que nos ayuden a tener un tiempo íntimo y personal con el Señor.


    Mas ahora descansará ya el alma santísima de vuestro Hijo. Oíd la postrera de sus palabras que dice: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto, inclinada la cabeza, dio es espíritu.

    ¡Oh, dulce muerte, oh dulce sangre, oh dulces llagas, oh dulce madero, oh dulce peso, oh inestimable caridad, que por llevar los miserables desterrados al cielo mueres tú, Señor de los cielos, en un madero!

    Suplícote, Señor mío, por el dolor de este apartamiento, que al tiempo que esta pobre alma se apartare de este cuerpo, pues nadie puede carecer de este doloroso apartamiento, sea yo favorecido con la virtud de este misterio y acabe con las palabras que tú acabaste, encomendando mi espíritu en tus manos y recibiéndolo tú en ellas.

    En medio de esas llagas preciosas se acabe al postrer punto mi vida y en medio de esa preciosa sangre sea el postrero de mis gemidos. Amén.

viernes, 18 de abril de 2025

Viernes Santo: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.


“Acabado es”

    Durante esta Semana Santa de 2025, presentamos una pequeña selección de los comentarios que fray Luis de Granada, OP, hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”, que nos ayuden a tener un tiempo íntimo y personal con el Señor.


    La sexta palabra fue cuando, estando ya el Salvador para expirar, dijo: “Consummatum ets”, que quiere decir: “Acabado es”.

    Levantaría entonces sus ojos honestísimos la Virgen a ver si con esta palabra se acababa la vida del Hijo. ¿Cuál de estas cosas deseáis, Virgen? ¿Deseáis, por ventura, que se acaben sus dolores? Si se acaban sus dolores, también se ha de acabar su vida. ¿Pues deseáis que se acabe la vida? No es de madre tal deseo. Pues ¿qué deseáis? Nueva manera de dolor es ésta, pues no sabéis qué desear.

    Pues ¿qué sentiría el corazón de la Virgen cuando levantara sus ojos a mirar la cara del Hijo y en la amarillez y mudanzas de ella conociese la presencia de la muerte que ya se acercaba?¿Qué sentiría cuando viese perderse el color del rostro, teñirse los labios de color de muerte, afilarse las narices, oscurecerse la hermosura de sus ojos, inclinarse la cabeza y levantarse el sagrado pecho?

    Pues ¿adónde Virgen, miraréis, cuando el cielo y la tierra parece que han conjurado hoy contra vos? ¿Cómo pueden esos piadosísimos ojos ver los hilos de la sangre viva correr a vuestros pies y no morir?

jueves, 17 de abril de 2025

Jueves Santo: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.

 

“Tengo sed”

    Durante esta Semana Santa de 2025, presentamos una pequeña selección de los comentarios que fray Luis de Granada, OP, hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”, que nos ayuden a tener un tiempo íntimo y personal con el Señor.


    La quinta palabra fue: Tengo sed.

    ¿Qué es esto, Salvador mío?, dice San Bernardo. ¿Más pena os da la sed que la cruz, pues no quejándoos de la cruz, os quejáis de la sed? ¿Qué sed es ésta que tanto os fatiga? Ciertamente, no otra que el deseo de nuestra salud, de nuestra fe y de nuestro remedio: porque esto es como si dijera: Más me duelen vuestros males que los míos y más siento vuestras culpas, que los tormentos de mi cruz.

    ¡Oh Virgen santísima!, ¿qué sintió vuestro piadoso corazón con esta palabra cuando vísteis el refrigerio que sus enemigos le dieron y no fuisteis poderosa para dar un jarro de agua al Hijo que la pedía muriendo?

    ¿Dónde están ahora, ¡oh Magdalena!, aquellas lágrimas que derramaste sobre los pies del Salvador?¿Dónde están las vuestras, oh serenísima Virgen?¿Cómo no subís a aquella cruz y, siquiera con esas lágrimas de vuestros ojos, no refrescáis aquellos labios cárdenos y desequidos?

miércoles, 16 de abril de 2025

Miércoles Santo: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.


“Dios mío, ¿Por qué me desamparaste?”


    Durante esta Semana Santa de 2025, presentamos una pequeña selección de los comentarios que fray Luis de Granada, OP, hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”, que nos ayuden a tener un tiempo íntimo y personal con el Señor.


    Después de la tercera palabra dicha a la bendita Madre, síguese la cuarta, enderezada al Eterno Padre. Al cual, con dolorosa voz clamó diciendo: Dios mío, ¿por qué me desamparaste?.

    Esta palabra nos descubre una de las principales circunstancias que intervinieron en la sagrada Pasión, por la cual entendemos la grandeza de los dolores que el Salvador en ella padeció.

    Él, por la grandeza de su bondad, quiso padecer los mayores tormentos que jamás se padecieron, para que fuese más copiosa nuestra redención; y para consuelo y esfuerzo de los santos mártires que habían de morir con Él, y para que también nosotros tuviésemos con esto mayores incentivos de amor y mayores motivos de esperanza, más ilustres ejemplos de humildad y paciencia y más claras muestras de la grandeza de su bondad y caridad.

    ¿Cuánto nos obliga esto a amar a quien así nos amó?¿Cuánto es lo que esta tan lamentable y dolorosa voz pide al hombre?

martes, 15 de abril de 2025

Martes Santo: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.


“Mujer, ahí tienes a tu hijo”

    Durante esta Semana Santa de 2025, presentamos una pequeña selección de los comentarios que fray Luis de Granada, OP, (destinado a refundar Scala Coeli en 1535) hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”, que nos ayuden a tener un tiempo íntimo y personal con el Señor.


    A este espectáculo tan doloroso se halló presente la sacratísima Virgen, y no de lejos, como estaban los otros amigos y conocidos, sino junto al pie de la cruz. Estaba, dice el evangelista, par de la cruz la Madre de Jesús. No solamente estaba cabe la cruz, viendo con sus piadosos ojos las heridas del hijo; más aún, estaba en pie.

    Mas con esta conformidad de voluntad no se podía excusar en su alma un espantoso dolor, viendo con sus ojos lo que el amantísimo Hijo padecía.

    ¡Oh Madre dulcísima!, ¿dónde están ahora los gozos que conmigo tuviste? Llegada es ya la hora en que te tengo de ser corporalmente quitado y en que se ha de partir esta tan amada y tan antigua compañía. Pues, ¿con qué palabras me despediré de ti al tiempo de la partida? Si te llamo Madre al tiempo que pierdes al Hijo, atormentarse han tus entrañas con esta voz. Si del todo no te hablo ni me despido de ti, en tan largo camino, añadirse ha otro dolor a tu dolor. Llamarte he, pues, no madre, sino mujer, diciendo: “Mujer, he ahí a tu hijo”.

    ¡Oh, Virgen santísima!, si deseabais oír alguna palabra, ésta es la más conveniente que se os podía decir, pues en ella se provee de compañía para vuestra soledad y se os da otro hijo por el que perdéis.

    Dos martirios y dos altares hallarás, alma mía, en este día: uno en el cuerpo de Cristo y otro en el corazón de la Virgen; en el uno se sacrifica la carne del Hijo y en el otro el alma de la Madre.

lunes, 14 de abril de 2025

Lunes Santo: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.

“Hoy serás conmigo en el paraíso”

    Durante esta Semana Santa de 2025, presentamos una pequeña selección de los comentarios que fray Luis de Granada, OP, (destinado a refundar Scala Coeli en 1535) hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”, que nos ayuden a tener un tiempo íntimo y personal en el Señor.


    La segunda palabra fue al ladrón que le confesaba por rey y le pedía se acordase de él, diciendo: “Acuérdate, Señor, de mí cuando estés en tu reino”.

    Con palabras de Eusebio Emiseno (1), el ladrón confesó al Señor por juez del mundo y por rey de los siglos. No había sido discípulo y ya es maestro, y de ladrón se hace confesor. Acuérdate, dice, Señor, de mí. Con esta palabra alivió el dolor de sus tormentos. Y digo alivió porque aunque la pena comenzó en ladrón, después por nueva manera se vino a acabar en mártir.

    Le responde Cristo: “En verdad te digo, hoy serás conmigo en el paraíso”. ¡Oh maravillosa magnificencia y largueza de Dios! Mira cuánto más le dio de lo que pedía. Él pedía estar en la memoria de Cristo, y Cristo le promete el reino del cielo.

    Mira cuán grande es la virtud de la sagrada pasión y cuán provechosa cosa es hablar con Cristo crucificado. Mas no tome nadie ocasión por este ejemplo de aguardar a convertirse a la hora de la muerte.


(1) Teólogo griego (300-360)

domingo, 13 de abril de 2025

Domingo de Ramos: vivir y orar la Semana Santa con Fr. Luis de Granada, OP.


“Padre, perdónalos”

   Durante esta Semana Santa de 2025, vamos a presentar una pequeña selección de los comentarios que fray Luis de Granada, OP, (destinado a refundar Scala Coeli en 1535) hizo a lo que se denomina “las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz”, que nos ayuden a tener un tiempo íntimo y personal en el Señor.


    Mira, pues, con cuánta piedad y mansedumbre pronunció este Señor la primera palabra, diciendo: “Padre, perdona a éstos, que no saben lo que hacen”

    Antes de consolar a su madre, antes de consolar a sus amigos, incluso antes de encomendar al Padre su espíritu, provee a sus perseguidores de remedios, hace esta oración al Padre por ellos.

    Nosotros, cuando somos injuriados, aguardamos a que el tiempo cure nuestras pasiones y queremos que entre tanto esté ociosa la virtud y la razón. Aguardamos también a que la humildad y reconocimiento de nuestros malhechores nos aplaque, y así venga a ser el perdón más virtud ajena que nuestra.

    Nada de esto mira el Salvador; no aguarde que se cierren las llagas ni que el tiempo cure las injurias, sino en medio de las heridas de su cuerpo y de las palabras que tiraban como saetas a su corazón, saca Él palabras de su corazón, no herido con verbo, sino herido de amor y compasión.

    Esta fue la primera palabra, llena de caridad y misericordia, que el Salvador habló.