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domingo, 7 de octubre de 2012

Primer Misterio Gozoso. La Encarnación del Señor




El altar de la Virgen se ilumina
y ante él, de hinojos, la devota gente
su plegaria deshoja lentamente
en la inefable calma vespertina.

Rítmica, mansa, la oración camina
con la dulce cadencia persistente
con que deshace el surtidor la fuente,
con que la brisa la hojarasca inclina.


Tú que esta amable devoción supones
monótona y cansada y no la rezas
porque siempre repite iguales sones,


tú no entiendes de amores y tristezas:
¿qué pobre se cansó de pedir limosna,
qué enamorado, de decir ternezas?



lunes, 16 de julio de 2012

Salve marinera



¡Salve!, Estrella de los mares,
de los mares iris, de eterna ventura.
¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!
Madre del Divino Amor.

De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!, ¡salve!, ¡salve!, ¡salve!.

jueves, 31 de mayo de 2012

La mirada de Isabel


Apenas se oyó el sonido leve de sus sandalias sobre la grava de mi patio, el niño que llevo en las entrañas se estremeció dentro de mí.

 -¡Shalom, Isabel!, había dicho ella, y su voz me llenó de una alegría desconocida en la que se desbordaba toda la energía del Espíritu.

Nos abrazamos en silencio y fue entonces cuando tuve el presentimiento de que no éramos sólo tres, ella, mi hijo y yo, quienes nos fundíamos en el abrazo. Cuando nos separamos,  puso sus manos sobre mi vientre y me miró riendo al sentir los pies del niño que se movían con impaciencia dentro.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La mirada de un pastor de Belén


La luz vacilante de una candela dentro de la gruta nos hizo saber dónde estaba la señal que andábamos buscando: un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Conozco bien los alrededores de Belén desde que comencé a trabajar como pastor, después de que una racha de malas cosechas me dejara arruinado. Procedo de una familia acomodada y religiosa en la que aprendí la tradición y las oraciones de nuestro pueblo,  pero cuando  llegué a Belén con las manos vacías y me vi obligado a pasar las noches al raso, pensé que Dios me había abandonado  y no volví a rezar nunca más.

Me habitué a la vida ruda de unos pastores con los que ahora iba en busca de la extraña señal anunciada, conscientes de lo desconcertante de nuestra decisión. "Ha sido un sueño", decían algunos,  "a veces la luna llena juega malas pasadas…" "Un niño recién nacido no puede ser señal de la presencia del Altísimo",  decían  otros. "¿Cómo podéis creer que vamos a ser precisamente nosotros los primeros en saber la llegada del Mesías?", añadían los más escépticos.

martes, 29 de mayo de 2012

La mirada de José


- Anda José, recuérdame otra vez aquellas historias de los patriarcas soñadores que me gustan tanto...

Le había contado una vez a María la narración del sueño de  Jacob en Betel y también el de José, el hijo de Jacob y Raquel,  y ella había comentado:

- Me gusta que Dios les hablara en sueños; es como decir que es sólo con la sabiduría del corazón como podemos conocerle y no cuando confiamos sólo en nuestra inteligencia. Pienso que él se comunica con nosotros cuando renunciamos a entenderle del todo y a saber los cómos y los porqués de lo que él hace... Por eso dice cosas en sueños, para recordarnos que lo mismo que al dormirnos nos abandonamos y nos despreocupamos de todo, es así como podemos escucharle. Una vez le oí este proverbio a mi padre: “Atiende al consejo de tu corazón, nadie te aconsejará mejor que él. El corazón avisa de la oportunidad más que siete centinelas en las almenas” ( Sir 37, 13-14)

viernes, 25 de mayo de 2012

A la Bienaventurada María


A ti Madre nos acercamos con confianza.
En ti, que has creído en las palabras mandadas desde el cielo
y las has llevado en tu corazón,
nos refugiamos la Familia Dominicana.

lunes, 21 de mayo de 2012

Acordáos


 Acordaos,
¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a vuestra protección,
implorando vuestra asistencia
y reclamando vuestro socorro,
haya sido desamparado.
Animado por esta confianza,
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer
ante vuestra presencia soberana.
¡Oh Madre de Dios!,
no desechéis mis súplicas,
antes bien,
escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén. 


domingo, 20 de mayo de 2012

Estrella del Mar


Si se levanta la tempestad de las tentaciones,
si caes en el escollo de las tristezas,
eleva tus ojos a la Estrella del Mar:
¡invoca a María!.

viernes, 18 de mayo de 2012

María VIII: Mujer de oración


8. María orante
(Lc 2, 19 y Hch 1, 13-14)

Contemplamos la escena

* María orante. Esta es la escena-icono que contemplamos. María con su hijo Jesús. Esta es la actitud principal de María: la de orante. María fue la primera discípula de Jesús, la que nos enseña a nosotros a orar, escuchar la palabra y ponerla en práctica.

jueves, 17 de mayo de 2012

María VII: Pentecostés


7. María y los apóstoles reciben el Espíritu Santo
(Hch 1, 13-14 y 2, 1-4)
  
Contemplamos la escena

* Pentecostés. María junto a los discípulos de Jesús reciben la gracia de los dones del Espíritu Santo. Contemplemos esta escena: los colores, los personajes, su actitud, las lenguas de fuego y los rostros de María y los discípulos.

* María acepta el fuego sagrado de Pentecostés. Recibe, también, de parte de su Hijo la bendición de ser discípula-seguidora de Jesús. María acepta este gran don que la convierte en misionera. Fíjate en las manos abiertas de María: ella acoge y da esa fuerza que viene de lo alto. María es portadora del Espíritu Santo.

miércoles, 16 de mayo de 2012

María VI: Al pie de la cruz


6. María junto a la Cruz
(Jn 19, 25-27)

Contemplamos la escena
* María junto a la cruz, junto a su hijo. Acompañando su sufrimiento, las últimas horas de sus  vida. María unida al sufrimiento de Jesús, unida al misterio de la  redención, de la salvación llevada a cabo por Cristo con su muerte y sacrificio en  la cruz.

* Nos encontramos de lleno en la escena de la crucifixión, en el momento más dramático de la vida de Jesús. En ella deberíamos encontrar sufrimiento, dolor y agonía. Pero en este icono nos encontramos con serenidad, comprensión, aceptación de la voluntad de Dios y, sobre todo, irradia mucha paz y sosiego, que invita a la oración y contemplación de misterio de la cruz.