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miércoles, 10 de octubre de 2012
martes, 9 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
domingo, 7 de octubre de 2012
El altar de la
Virgen se ilumina
y ante él, de hinojos, la devota gente
su plegaria deshoja lentamente
en la inefable calma vespertina.
Rítmica, mansa, la oración camina
con la dulce cadencia persistente
con que deshace el surtidor la fuente,
con que la brisa la hojarasca inclina.
Tú que esta amable devoción supones
monótona y cansada y no la rezas
porque siempre repite iguales sones,
tú no entiendes de amores y tristezas:
¿qué pobre se cansó de pedir limosna,
qué enamorado, de decir ternezas?
sábado, 8 de septiembre de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
martes, 17 de julio de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
Salve marinera
¡Salve!, Estrella de los mares,
de los mares iris, de eterna ventura.
¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!
Madre del Divino Amor.
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!, ¡salve!, ¡salve!, ¡salve!.
jueves, 31 de mayo de 2012
La mirada de Isabel
Apenas se oyó el sonido leve de sus sandalias sobre la grava
de mi patio, el niño que llevo en las entrañas se estremeció dentro de mí.
-¡Shalom, Isabel!, había dicho ella, y su voz me llenó
de una alegría desconocida en la que se desbordaba toda la energía del Espíritu.
Nos abrazamos en silencio y fue entonces cuando tuve el
presentimiento de que no éramos sólo tres, ella, mi hijo y yo, quienes nos
fundíamos en el abrazo. Cuando nos separamos, puso sus manos sobre
mi vientre y me miró riendo al sentir los pies del niño que se movían con
impaciencia dentro.
miércoles, 30 de mayo de 2012
La mirada de un pastor de Belén
La luz vacilante de una candela dentro de la gruta nos hizo
saber dónde estaba la señal que andábamos buscando: un niño envuelto en pañales
y recostado en un pesebre. Conozco bien los alrededores de Belén desde que
comencé a trabajar como pastor, después de que una racha de malas cosechas me
dejara arruinado. Procedo de una familia acomodada y religiosa en la que
aprendí la tradición y las oraciones de nuestro pueblo, pero
cuando llegué a Belén con las manos vacías y me vi obligado a pasar
las noches al raso, pensé que Dios me había abandonado y no volví a
rezar nunca más.
Me habitué a la vida ruda de unos pastores con los que ahora
iba en busca de la extraña señal anunciada, conscientes de lo desconcertante de
nuestra decisión. "Ha sido un sueño", decían algunos, "a
veces la luna llena juega malas pasadas…" "Un niño recién nacido no
puede ser señal de la presencia del Altísimo", decían otros.
"¿Cómo podéis creer que vamos a ser precisamente nosotros los primeros en
saber la llegada del Mesías?", añadían los más escépticos.
martes, 29 de mayo de 2012
La mirada de José
- Anda José, recuérdame otra vez aquellas historias de los
patriarcas soñadores que me gustan tanto...
Le había contado una vez a María la narración del sueño
de Jacob en Betel y también el de José, el hijo de Jacob y
Raquel, y ella había comentado:
- Me gusta que Dios les hablara en sueños; es como decir que
es sólo con la sabiduría del corazón como podemos conocerle y no cuando
confiamos sólo en nuestra inteligencia. Pienso que él se comunica con nosotros
cuando renunciamos a entenderle del todo y a saber los cómos y los porqués
de lo que él hace... Por eso dice cosas en sueños, para recordarnos que lo
mismo que al dormirnos nos abandonamos y nos despreocupamos de todo, es así
como podemos escucharle. Una vez le oí este proverbio a mi padre: “Atiende al consejo
de tu corazón, nadie te aconsejará mejor que él. El corazón avisa de la
oportunidad más que siete centinelas en las almenas” ( Sir 37, 13-14)
sábado, 26 de mayo de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
A la Bienaventurada María
A ti Madre nos acercamos con confianza.
En ti, que has creído en las palabras mandadas desde el cielo
y las has llevado en tu corazón,
nos refugiamos la
Familia Dominicana.
martes, 22 de mayo de 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
Acordáos
Acordaos,
¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a vuestra protección,
implorando vuestra asistencia
y reclamando vuestro socorro,
haya sido desamparado.
Animado por esta confianza,
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer
ante vuestra presencia soberana.
¡Oh Madre de Dios!,
no desechéis mis súplicas,
antes bien,
escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.
domingo, 20 de mayo de 2012
Estrella del Mar
Si se levanta la tempestad de las tentaciones,
si caes en el escollo de las tristezas,
eleva tus ojos a la Estrella del Mar:
¡invoca a María!.
viernes, 18 de mayo de 2012
María VIII: Mujer de oración
8. María orante
(Lc 2, 19 y Hch 1, 13-14)
Contemplamos la escena
* María orante. Esta es la
escena-icono que contemplamos. María con su hijo Jesús. Esta es la actitud
principal de María: la de orante. María fue la primera discípula de Jesús, la
que nos enseña a nosotros a orar, escuchar la palabra y ponerla en práctica.
jueves, 17 de mayo de 2012
María VII: Pentecostés
7. María y los apóstoles reciben el Espíritu
Santo
(Hch 1, 13-14 y 2, 1-4)
Contemplamos la escena
* Pentecostés. María junto a los discípulos
de Jesús reciben la gracia de los dones del Espíritu Santo. Contemplemos esta escena:
los colores, los personajes, su actitud, las lenguas de fuego y los rostros de María
y los discípulos.
* María acepta el fuego sagrado de
Pentecostés. Recibe, también, de parte de su Hijo la bendición de ser discípula-seguidora
de Jesús. María acepta este gran don que la convierte en misionera. Fíjate en
las manos abiertas de María: ella acoge y da esa fuerza que viene de lo alto.
María es portadora del Espíritu Santo.
miércoles, 16 de mayo de 2012
María VI: Al pie de la cruz
6. María junto a la Cruz
(Jn 19, 25-27)
Contemplamos la escena
* María junto a la cruz, junto a
su hijo. Acompañando su sufrimiento, las últimas horas de sus vida. María unida al sufrimiento de Jesús, unida
al misterio de la redención, de la salvación
llevada a cabo por Cristo con su muerte y sacrificio en la cruz.
* Nos encontramos de lleno en la
escena de la crucifixión, en el momento más dramático de la vida de Jesús. En
ella deberíamos encontrar sufrimiento, dolor y agonía. Pero en este icono nos encontramos
con serenidad, comprensión, aceptación de la voluntad de Dios y, sobre todo, irradia
mucha paz y sosiego, que invita a la oración y contemplación de misterio de la cruz.
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