domingo, 24 de abril de 2011

Dios trabaja en la noche (Pascua de Resurrección)

Es de noche. A estas horas muchos de nosotros estamos ya durmiendo, pero esta noche nos mantenemos despiertos, como si esperásemos algo, como si tuviera que pasar algo importante. Por la noche hay mucha gente que trabaja, que se esfuerza por consolar enfermos en hospitales o turnos de urgencias. Gente que vigila bancos, supermercados o negocios prósperos. Gente que conduce grandes camiones que traen y llevan mercancías. Hay un murmullo en la noche. Y seguro que muchas noches como ésta, hay madres que vigilan el sueño de sus niños pequeños o enfermos. Y personas buenas que acompañan a familiares ancianos. Seguro que también hay quien es incapaz de dormir, porque mañana no sabe de dónde va a sacar lo necesario para seguir viviendo. Otros se desvelan pensando en el futuro: la crisis se presenta larga, y uno no sabe qué puede pasar. Pero claro, también habrá jóvenes incapaces de conciliar el sueño por puro amor, imaginando, velando sus amores… otros estarán celebrando la vida, la fiesta, la alegría de la juventud.

En la noche hay un murmullo callado, silencioso, imperceptible. El mundo funciona de noche. Late –pacífico- como el corazón que mantiene vivo el cuerpo. El mundo se construye de noche…

Pero no seamos ingenuos. ¿Cuántas noches de guerras, bombas y tiroteos en países de África o de Asia? ¿Cuántas noches negras de hambre? ¿Cuántas pateras o proyectos de huída circularán esta noche? ¿Cuántas mujeres maltratadas estarán deseando que llegue el día? Y niños sin pan, mujeres sin dignidad, jóvenes sin esperanza… la noche, cada noche, esconde una tragedia.

El mundo se mueve despacio por la noche, como si estuviera vivo, completamente vivo…

Sucedió hace una noche, como la nuestra de luna llena y frío primaveral. En la oscuridad convivían los sentimientos. El dolor de unas mujeres, el sentimiento de traición de unos pescadores galileos. El llanto de una madre, desconsolada por perder a su Hijo… ¡Como ahora! Y dentro de un sepulcro, en el silencio, en lo más oscuro… casi, casi como si estuviera en los infiernos… Allí Dios estaba trabajando. Dios trabaja en la noche. Suaviza la vida, perfila su obra, allana caminos, construye salvación. Lo que pasa es que nadie lo ve. Pero mantiene latiendo el corazón del mundo… hace dos mil años. Esta misma noche.

No importa lo oscuro que esté dentro de tu vida. No importa si hace demasiado frío en tu adentro, o si te asusta la tiniebla del mundo, de la sociedad o la política. Si veas como un túnel sin salida tus proyectos o fracasados tus sueños. No importa lo oscuro que esté ahí adentro. O si crees que tu corazón parece un sepulcro… Deja a Dios trabajar en tu noche.

Y madruga con Él. Sí. Él trabaja si tú madrugas. Él mueve la piedra, despacito, esa piedra pesada, esa losa infame de todas las tumbas. Pero te pide a ti que madrugues. Que cojas tu pequeño frasco de perfume y le ayudes a construir la vida. Que camines, que proyectes, que se te vaya el corazón y la vida en ello. Que salgas, que luches, que sueñes. Que le ayudes a mover el corazón del mundo en la noche. Sencillamente porque Él mueve tu propio corazón. Y en medio de tu noche te invita a la alegría, a abrir los ojos, a desperezarte, a espabilarte. ¡Qué cerca queda Galilea de toda nuestra vida! Busca a Dios en tu noche. Apoya en Dios tu noche

Esta es la Pascua, amigos. Un año más. Dios tan cerca, tan cerca, que hasta nos cuesta creérnoslo. Por encima de las cruces, las heridas y los pecados. Dios mueve el mundo en la noche. Porque, sencillamente, Dios está en el corazón de la noche.
Vigilia Pascual
Génesis 1,1-2,2 (Creación)
Génesis 22,1-18 (Abraham)
Éxodo 14, 15-15,1 (Salida de Egipto)
Isaías 54, 5-14 (Misericordia de Dios)
Ezequiel 36, 16-28 (Corazón de carne)
Romanos 6, 3-11Mateo 28, 1-10
Homilía de dominicos.org, y para mañana
Reflexión de Ser fraile