domingo, 24 de abril de 2011

De María Magdalena

Jerusalén, junto al Sepulcro vacío
24 de abril de 2011
Queridos amigos y amigas:

Hace apenas unas horas, cuando todavía estaba oscuro, he salido hacia el sepulcro de mi Señor. Algo dentro de mí me llamaba para que fuera de nuevo. Ya sabéis que pasó hace tantos años, en aquel sepulcro. Pero me gusta volver para recordarlo. Me gusta volver a sobresaltarme, como si se me fuera a salir el corazón, viendo la piedra corrida, y la cueva vacía, completamente vacía. Esos segundos se me hicieron eternos, como si todo en mi vida, siempre, estuviera vacío… Y cuando todo lo veo vacío, sin sentido, entonces no escucho a nada ni a nadie.

Esta madrugada, sentada de nuevo, junto a su tumba vacía, me parecía volver a escuchar su voz: “María,…”. ¡El siempre tiene la manía de hablar bajito en nuestros vacíos! Permanecí un largo rato allí sentada. Y en el vacío de mi corazón volví a escuchar de nuevo su palabra, pronunciando mi nombre…. Da gusto volver a sentirlo resucitado, cada día, cada instante, pararse a reconocerlo, a disfrutarlo. Experimentar cómo por todos los poros de mi cuerpo y  de mi alma corre una brisa suave de Vida, de vida contagiada por la Suya, grande, infinita...

Los ángeles me han dicho que un grupo de personas han pasado estos días buscando a mi Señor, allá por Córdoba. Que querían reconocerlo de nuevo, vivo en medio de sus vacíos. Sé que Él ha estado muy cerca de vosotros. Como a Él le gusta: en la oración, en la escucha de su Palabra, en la celebración de la vida, en la fraternidad, en los sueños compartidos… los ángeles, ellos mismos, me encargan que os dé, de parte del Maestro, éstos detalles pascuales. Sí, ya sé que no entenderéis muy bien, pero yo –que soy experta en detalles- os explicaré.

- Recibís una luz, apagada. Para que no se os olvide brillar, iluminar la vida con la luz de Cristo Resucitado. Es una llama pequeña y frágil. Pero encendida por Él, y por Él mantenida, se convierte en luz fuerte, valiente, pascual. ¡¡Brillad y haced brillar a otros en nombre del Resucitado!!!
- Recibís un pequeño caramelo. No os olvidéis que al Resucitado se le lleva por medio de la dulzura, de la ternura, del cariño, del detalle. ¡Sed y mantenéos siempre dulces!
- Recibís un recuerdo, para pegarlo y que no se os olvide: “estoy vivo y camino a tu lado siempre”. Siempre, no sólo cuando creas que todo va bien. Siempre. En la dura Galilea, sobre todo…
- Recibís una piedra, eterna como el oro. Y en ella, vuestro nombre escrito. Así os lleva Dios. Él se sabe vuestros nombres y cada día vuelve a escribirlos en la piedra con letras doradas. No se os olvide que todos los nombres y todos los rostros son nombres de Dios…
- Y recibís una palabra pequeña, especial para cada una, para cada uno; dicha desde el corazón de los hermanos con los que habéis convivido estos días. No olvidéis que la Resurrección no se vive en soledad, sino que precisa una comunidad, siempre…

Esto es todo, amigos. El Maestro siempre os está esperando en Galilea. Que tengáis un feliz encuentro con Él.
 
Con cariño.
María Magdalena.
Pascua del Señor de 2011