martes, 17 de mayo de 2011

Voz

“Mis ovejas conocen mi voz y yo las conozco a ellas”
Jn 10, 22-30
El mundo que nos rodea está lleno de voces y de gritos. Hay demasiada gente intentando captar nuestra atención, y a muchos les escuchamos y hasta les damos algo de lo nuestro. Hay demasiado ruido que dificulta la comunicación y el silencio, la palabra pensada y sentida. ¡Cuánto nos cuesta pararnos y encontrar la paz interior! Entre tantas voces, sólo una tiene fuerza para percibirse en el silencio, en tu adentro, en lo más profundo y escondido. Una voz conocida, demasiado familiar. Una voz que serena, que se sabe nuestro nombre, que tiene la capacidad para sacar todo lo bueno que escondemos dentro. Te conoce, más allá de tus apariencias o etiquetas, las que te ponen o te pones… En el día de hoy, haz silencio para escuchar su voz. Permítele que te conozca y te ayude a conocerte.