viernes, 20 de mayo de 2011

Piedras vivas (Quinto domingo de Pascua, 22 mayo)

La comunidad cristiana comienza a extenderse de forma abundante, los discípulos necesitan organizarse en orden a servir mejor. Eso dice la primera lectura de los Hechos. La semilla del Resucitado enseguida fructifica en Jerusalén y en el mundo pagano. Y ahora parece que fuera más difícil, que nos desanimásemos antes, que sólo mirásemos a los cristianos por estadísticas y números, que nuestra organización nos resulte lejana y fría. Y desde siempre el conflicto como oportunidad de conversión y crecimiento. ¡La Historia nos dice que cada dificultad ha supuesto una revitalización del Evangelio!

La fe no es de otros. Ni tampoco la Iglesia, en sus estructuras, formas, imágenes o palabras. Mi trabajo no es de otros, aunque yo no sea dueño. Ni mi casa o el coche que utilizo. En lo que hago y vivo se esconde mucho de mí. En mis grupos, en mis amigos… En el mensaje de Cristo vivido en la Iglesia yo soy una piedra más. Que unida a otras piedras sostiene el edificio. Existen piedras que son cimiento y otras que son bóveda, o cúpula. Hay piedras que son muro, y otras que se esconden para dar más fuerza. Diferentes, pero necesarias, complementarias. ¡Imprescindibles todas! En cuanto alguna deja de ocupar su lugar el edificio se queja y se resiente. Es fácil quejarse de las piedras pesadas, o de aquellas que parecen inútiles, de las piedras feas o discordantes. Es cómodo culpar a las que están abajo o a las de arriba. Diferentes, pero necesarias. Todas permanecen en tensión allí donde las soñó el arquitecto.

De piedras se hacen los buenos caminos. Cristo es camino. Existen autovías, autopistas, caminos de tierra o senderos rurales. Cada uno conduce a un lugar diferente. Existen caminos siniestros, y otros que son vía muerta, sin salida. Unas veces la vida nos va llevando. Pero casi siempre elegimos según un proyecto. Quizás, a donde quieras ir y llevar tu vida, Jesús pueda acompañarte… Y existen miles de verdades que se comercian a bajo precio en los mercados de la demagogia. Yo trato de imponer las mías, verdades de gritos y condenas, pretenciosas e impositivas. Y Cristo tiene una verdad diferente, una alternativa a las nuestras, una verdad con mayúscula. Hay también cientos de vidas que uno quisiera vivir más allá de la propia. Vidas que se comercian y se envidian, se publicitan y falsean. Vidas de ciencia ficción o de lujo. Pero Cristo ofrece una vida diferente, con sello de eternidad y de amor solidario, con calidad y dignidad… ¿Volvemos a elegir su oferta?
Quinto domingo de Pascua (A)
Hechos de los Apóstoles 6, 1-7
Salmo 32
1 Pedro 2, 4-9
Juan 14, 1-12
Homilía de dominicos.org
Reflexión de J.A.Pagola, y aquí
Reflexión de Ser fraile