lunes, 16 de mayo de 2011

Pastor

“Yo soy el pastor que da la vida por las ovejas”
Jn 10,11-18
No estamos muy acostumbrados al lenguaje “pastoril”. Nos suena a género literario antiguo, o a aquello que algunos de nuestros políticos -u otros poderosos- quisieran que fuésemos. Israel había identificado a Dios como un pastor que le cuidaba, y ellos se sentían como esas ovejas indomables y aventureras, que se iban alejando o acercando a Él, según las circunstancias. Y así, el pastor aplicaba sus medidas correctoras… Jesucristo se presenta como un pastor BUENO. Tan bueno, que da la vida por sus ovejas. Cuando las ovejas se despistan con tanta facilidad, cuando hay pastores que no tienen escrúpulos en perder alguna en el campo, cuando sólo interesan por el rendimiento económico de su carne, su lana o su leche, cuando sus  vidas valen tan poco… Jesús da la vida por cada una de ellas. La vida de Jesús vale tanto como la tuya o la mía. Él quiere ponerla a la misma altura, darle el mismo valor. Piensa en el día de hoy en el amor que Dios te tiene… hasta dar por ti su vida.