miércoles, 11 de mayo de 2011

Pan

“Yo soy el pan de la Vida
Jn 6, 35-40
¡Nos alimentamos de tantas cosas! ¡Necesitamos tanto para vivir bien! Y cada día más… Consumimos bienes y productos. Pero también experiencias que creemos indispensables. Nos nutrimos de la fama, el poder, la comodidad, el egoísmo. Cultivamos una imagen exterior –y a veces, interior- tan irreal y frustrante. Explotamos relaciones que no terminan de llenarnos. Nos absorbe el hacer, la prisa, el trabajo, el triunfo... ¿De qué se está alimentando hoy tu vida? ¿Qué consideras indispensable para ser feliz, para ser tú mismo/a? En medio de esta situación, tan cotidiana, el Resucitado se ofrece como un alimento que llena por completo; que ofrece la Vida que ninguno otro puede dar. Gratis. Sin efectos secundarios. Sin dolor añadido… Pide para hoy sentir más hambre de ese Alimento que te da vida…