lunes, 2 de mayo de 2011

Nacer

“El que no nace de nuevo, no puede ver el Reino”
Jn 3, 1-8

Es el verbo de la primavera. Todo a nuestro alrededor experimenta un cambio, una transformación. La vida pelea por desarrollarse, por brotar, por crecer, incluso allí donde parece imposible. ¡Hasta en el asfalto surgen flores! Nacer es la invitación de la Pascua. Ya Jesús le había pedido a Nicodemo que lo intentara… Hay que nacer de nuevo, a una vida nueva, a una persona nueva, a unas actitudes nuevas… Pero nacer es un verbo pasivo: uno se deja hacer, se deja llevar por el ritmo de la vida, por las manos maternas que –tiernas-  le abren a una dimensión desconocida, llena de luz, color y sonido… Quizás tengamos que dejarnos salir a la alegría de la Pascua, a la nueva vida que ella nos contagia. Y prestar atención… ¿Qué está naciendo dentro de mí en este tiempo de Pascua? Sentimientos, actitudes, compromisos, valores evangélicos… Permite que Dios saque de ti lo nuevo que está naciendo... ¿Qué persona nueva está naciendo en tí?