jueves, 20 de marzo de 2025

CUARESMA 2025: 40 hitos en el camino de la Esperanza (16)

 

"RECUERDA QUE RECIBISTE TUS BIENES EN VIDA, Y LAZARO, A SU VEZ, MALES: POR ESO AHORA ES CONSOLADO"


    La Cuaresma es un tiempo de conversión y reflexión sincera sobre nuestra vida y las actitudes y comportamientos que tenemos en lo cotidiano.

    El Evangelio de Lázaro (Lc 16,19-31) nos exhorta a una sincera conversión. Jesús en este texto nos muestra a dos personajes principales: un hombre rico y un pobre llamado Lázaro. El rico vivía en la opulencia, mientras que Lázaro, cubierto de llagas, yacía a su puerta, deseando comer las migajas que caían de la mesa del rico. Al morir, Lázaro fue llevado al seno de Abraham, mientras que el rico fue condenado al tormento.

    Esta parábola nos enseña que el otro es siempre un don, aunque no siempre lo sepamos o queramos valorar. Lázaro, aunque invisible para el rico, es el querido y preferidode Dios. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor y la dignidad que toda persona tiene. El pobre en la puerta del rico no puede ser vivido como una carga molesta, sino como una llamada a convertirnos y a cambiar de vida. Una llamada a poner nuestra mirada en el otro, en aquel que espera de nosotros acogida y reconocimiento.

    La Cuaresma nos invita a salir de nuestro encierro, a no quedarnos en nuestras comodidades, a buscar la justicia y el bien común, a no ser indiferentes al sufrimiento de tantos Lázaros que se cruzan en nuestro camino. Aprovechemos este tiempo para reavivar nuestra relación con Dios y con los demás, para abrirnos en el silencio a la oración e ir al encuentro del hermano.

    La parábola de Lázaro y el rico Epulón nos llama a una profunda reflexión sobre nuestras acciones y la manera en que tratamos a los demás.

    La Cuaresma nos invita a redescubrir el don de la Palabra de Dios, y a reconocer a Cristo presente en nuestros hermanos. Que este tiempo sea una oportunidad para cambiar y dejarnos tocar por el dolor de aquellos que viven en situación de exclusión, desigualdad, pobreza o soledad y abandono y actuemos realizando un verdadero camino de conversión, tendiendo una mano amiga a aquel que espera de nosotros respuesta y que con su presencia nos recuerda la dignidad de cada persona. Esforcémonos en valorar a los demás por quienes son y no por lo que tienen.Caminemos con ese espíritu en esta Cuaresma y mantengamos encendida la llama de la esperanza.

Carmen Calama, OP

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