viernes, 10 de junio de 2011

Sígueme

“Pedro, ¿me amas? ¡Sígueme!”
Jn 21, 15-19
Y casi al final, la palabra del principio. La que dio comienzo a toda la aventura. Una pregunta por el amor, y una invitación al compromiso. Somos bautizados no por una elección calculada, pensada fríamente, con unas condiciones… sino por una invitación respondida en fragilidad y madurada en el tiempo. Sin saber muy bien sus consecuencias. Hemos sido elegidos para amar, por encima de todas sus precariedades. Para seguir intentándolo a pesar de ello. El corazón de la vida resucitada no es más que eso: amar. No es cumplir una doctrina fría o una moral pesada o unos ritos arcaicos. Se trata de amar, sólo de amar… Siente en este día cómo el Resucitado -igual que a Pedro- te vuelve a convocar como si fuera la primera vez. Síguelo como si fuera la primera vez…