miércoles, 8 de junio de 2011

Conságralos

“Conságralos a ti por medio de la verdad”
Jn 17,11-19
Consagrar significa separar, destinar algo ordinario a un uso especial, normalmente sagrado, relacionado con Dios. En la antigüedad se consagraban reyes, profetas, grandes personalidades. Era un modo de dedicar a Dios sus vidas y la utilidad que pudieran tener: en el gobierno, la palabra o el servicio del Templo. Por el bautismo en la vida del Resucitado somos hombres y mujeres consagrados. Nuestras vidas señalan a la de Cristo, a quien decimos servir. La grandeza de Dios se manifiesta y expresa en la pequeñez de nuestra vida, en la fragilidad de nuestro testimonio. No hemos sido consagrados por un rito mágico: Jesús pide una consagración “a través de la verdad”. Sin trampas ni teatros falsos. En la medida en que vivamos con mayor sinceridad y trasparencia remitiremos mejor a la vida del Viviente… En el día de hoy toma conciencia de tu consagración, de tu vinculación especial a Cristo, y cómo desde tu verdad das testimonio de Él.