viernes, 17 de junio de 2011

Adorar el Misterio (Santísima Trinidad, 19 de junio)

Cuando llega la fiesta de la Santísima Trinidad volvemos a decir aquello que aprendimos de pequeños: “Dios es un Misterio”. Y así le pegamos carpetazo a lo que no comprendemos, porque nos desborda, o porque no hacemos el esfuerzo de profundizar. Dios es un Misterio, es cierto. Pero no como nosotros creemos: no es Dios alguien que goza con alejarse y permanecer desconocido eternamente; alguien que asusta, condena o castiga. Los misterios en las sociedades, han sido inventos de los poderosos para manipular a los pequeños.

La vida humana está llena de misterios. De esos que nos asombran, nos embelesan, nos desbordan por su grandeza. Y también porque nos hacen más humanos, porque nos asoman a la belleza y la grandeza de nuestra vida. Dios es misterioso de esa manera: por grande, por cercano, por maravilloso. A Dios no sólo se le intenta comprender racionalmente, ni estudiar científicamente. A Dios se le contempla, se le adora. Ante Dios, uno se rinde. Porque  adorar, contemplar, rendirse son acciones profundamente humanas que abren a lo divino en nosotros. Porque Dios es siempre más para mejor. Una experiencia de vida que sólo puede ser vivida con la totalidad de la vida...

Y Dios es relación. Porque le gusta comunicarse con las criaturas. Y porque en su entraña, en su identidad, la comunicación lo hace comunión de personas. Un murmullo de diálogo profundo que se expande en lo creado y todo lo completa y hace formar parte en su misterio. En cada criatura existen huellas de nuestro Dios, capacidad de comunicación y relación.

Y si Dios es diálogo de amor en toda la humanidad, lo nuestro ante Dios –aparte de adorarlo, intuirlo en todo y buscar cauces infinitos y nuevos para el encuentro- será tender puentes, crear lazos, abrir caminos. “Tanto amó Dios al mundo”… que no pudo pasar sin poner en él su tienda, en hacerse de los nuestros. ¡Amar la humanidad por encima de sus grietas! Percibir todo lo que de Misterio existe en ella y reconocer que está atravesada por el amor de Dios.
Solemnidad de la Santísima Trinidad (A)
Éxodo 34, 4b-6. 8-9
Salmo: Daniel 3, 52. 53. 54. 55. 56
2 Corintios 13, 11-13
Juan 3, 16-18
Homilía de dominicos.org
Reflexión de J.A.Pagola, y aquí
Reflexión de Ser fraile