Unas 3,500 personas acuden al santuario de Scala Coeli para
celebrar la primera romería del Mayo Festivo Cordobés · Sólo 14 carrozas, tres
menos de las que hubo el pasado año, llegan a Scala Coeli.
La crisis no ha hecho mella alguna ni en el ánimo ni en la
organización de los romeros cordobeses, que repiten sus rituales, protocolos y
tradiciones del mismo modo que lo hacían hace años como si quisieran
distanciarse y olvidarse por un día de la grave situación económica que azota
al país. Es la sensación que deja el Paseo de la Victoria en el penúltimo
domingo de abril, el de la Romería de la Santo Domingo, el camino de peregrinos
que abre el calendario romero de Córdoba y este año, junto a la XXIX Cata del
Vino Montilla-Moriles, el del Mayo Festivo Cordobés. Allí hay centenares de
personas, la mayoría vestidos de corto y faralaes, preparados para disfrutar de
la que entienden como una de las citas más importantes del año. Y, como manda
la tradición, a cantar la popular copla Caminito de Santo de Domingo.
La mañana era ayer algo gris y fría -unos 15 grados de temperatura-. Apenas
luce el más mínimo rayo de sol, pero esto no es óbice en absoluto para que los
romeros acudan puntualmente al encuentro. A las 08:00 lanzan la primera tanda
de cohetes, la primera además del calendario de Romerías de Córdoba, y a las
09:00, los últimos. En el espacio de una hora van llegando las carrozas y los
caballistas y decenas de ciudadanos que salen a despedir a los peregrinos de
Santo Domingo. "¿Quién ha dicho que este año hay menos cohetes?",
pregunta con carácter retórico la presidenta de la Romería, Paula Pozuelo. Ella
misma resuelve el interrogante: "Pues claro que no, es el mismo dinero que
se destina cada año a los cohetes, ni más ni menos".
El último cohete representa el arranque de la peregrinación hacia el paraje
dominico, el entorno en el que San Álvaro de Córdoba vivió en el siglo XV.
Alrededor de un centenar de caballistas y poco más de una decena de carros
tirados por equinos abren el cortejo. Tras ellos, el coche de hermandad, en el
sobresale la figura del rector de la Universidad de Córdoba (UCO), el pregonero
de las fiestas de 2012. Este tramo de honor precede a los romeros que van a
hacer el camino a pie y las 14 carrozas que las peñas cordobesas han preparado
para este año, tres menos que en los últimos años.
El viaje, de unos ocho kilómetros de longitud y en torno a dos horas y media de
duración, es festivo se mire por donde se mire. Los caballistas aprovechan el
"buen tiempo" -así califican con cierta unanimidad al hecho de que
"no haga calor ni llueva"- para dar lo mejor de sí sobre el equino.
En las carrozas, por su parte, se cantan innumerables coplas, rumbas y
sevillanas. La que más gusta, como es lógico, es Caminito de Santo Domingo, de
Ramón Medina, pero también suenan el incombustible Soy Cordobés, de Rafael
Castro, o Cordobesita, otro clásico del repertorio de Romería también obra del
compositor Medina, natural de Guadalajara pero cordobés de adopción. Tocan las
palmas y saludan a todo aquel que sale a su encuentro antes de salir del centro
urbano.
La mejor estampa de la Romería, antes de llegar al santuario de Scala Coeli,
tiene lugar entre el cruce de la carretera de Villaviciosa y el entorno del
convento. La belleza del arte ecuestre la completa el colorido de las carrozas.
Los Romeros de la Paz han optado por la combinación de azul, marrón y blanco
para componer una carroza que encabeza el dibujo enmarcado de un caballista al
que acompaña una mujer vestida de faralaes. La de la Peña Fuente de la Salud
sobresale por la mezcla de rojo y blanco y el remate de flores de papel que
simulan la singular almena cordobesa. Ritmo y Compás ha elegido el verde claro
y el blanco e incluye una pequeña efigie de San Álvaro de Córdoba con hábito
dominico.
Una vez en el santuario, la Romería se divide en cuatro zonas claramente
diferenciadas. Al templo acuden los devotos de San Álvaro de Córdoba. "Por
aquí deberíamos pasar todos, porque ésta es la verdadera esencia de nuestra
fiesta, pero no todo el mundo lo hace, qué le vamos a hacer", se lamenta
una peregrina que ha hecho el camino a pie y luce una medalla de la hermandad
sobre el pecho. Están también la zona de las carrozas, custodiadas cada una por
una decena de peñistas reunidos en torno a varios platos de comida y bebida;
los espacios reservados a los peroles y los lugares de ambulantes que venden
absolutamente de todo, desde hielos y helados hasta juguetes, tambores, gorros,
castañuelas, delantales y hasta bufandas de equipos de fútbol.
Para la presidenta de la Romería, la peregrinación de 2012 ha sido "todo
un éxito". Según los datos facilitados por la Policía Local, alrededor de
3.500 personas han subido a Santo Domingo, aunque los agentes no terminan de
ponerse de acuerdo en cuanto a la cifra oficial por aquello de la
"dispersión" y la "continua llegada de personas" al paraje
serrano. "Por ponerle algún pero" a la Romería, Paula Pozuelo y
Antonio Mancha, relaciones públicas de la Hermandad de San Álvaro, destacan
"lo seco que está el campo". La presidenta romera apunta que
"este año nos han dicho los instaladores de las carpas de la zona de los
peroles que no han tenido que quitar jaramagos para poder hacer su
trabajo". La fiesta es total, pero todos los encuestados coinciden en que
"habrá que guardar fuerzas para lo que nos queda por delante". La
Romería de la Virgen de Linares y la Batalla de las Flores son las citas
siguientes para los peñistas que han preparado una carroza en 2012. A todo ello
habrá que sumarle Cruces, Patios y Feria. "No hay cuerpo que aguante tanta
jarana", concluye un romero.
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