jueves, 22 de diciembre de 2011

En el aniversario de la Aprobación de la Orden de Predicadores

Tal día como hoy, 22 de diciembre, de hace 795 años (1216) era aprobada la Orden de Predicadores. Hoy hacemos memoria agradecida de los hermanos y hermanas, consagrados y laicos, que han entregado su vida al seguimiento de Cristo al modo de Domingo de Guzmán "para la salvación de las almas" a lo largo de todos estos años. Lo hacemos teniendo muy cercanos a los frailes de la Española en el V centenario de su famoso Sermón. Y pedimos por todos los miembros de esta gran Familia que en el presente siguen las huellas de Santo Domingo.


Señor Jesucristo, Verdad única y eterna,
nos has convocado para confirmarnos
en nuestra consagración a Ti,
según el espíritu
de Santo Domingo de Guzmán,
a quien hiciste escoger el “oficio del Verbo”.
 

Te damos gracias por nuestra vocación,
preciosa heredad de nuestra misión común
por amor a la Verdad,
en complementariedad y colaboración mutua.

Señor Jesús, tu Palabra es Verdad y Vida;
sólo tu Verdad cautiva y libera.
Haznos santos en tu Verdad,
predicadores compasivos en las fronteras
de la mentira y la confusión,
de la pobreza y la violencia,
de la marginación y la injusticia.

Haznos santos por amor a la Verdad,
inquietos por buscarla,
profundos en contemplarla,
alegres en amarla,
transparentes en proclamarla,
fieles en propagarla,
convincentes en transmitirla,
humildes en compartirla,
auténticos en vivirla
unidos en hacerla vida.

Y tú, Domingo, Doctor de la Verdad,
predicador de la gracia –hermosa verdad-,
como maestro, guíanos,
como hermano, acompáñanos,
pues somos tu “familia predicadora”
unida y comprometida
en el corazón de la Iglesia,
al servicio del mundo.