martes, 26 de agosto de 2014

Palabras del Papa Benedicto XVI sobre Santo Domingo


En el segundo tomo de su obra “Jesús de Nazaret”, al hablar de las venidas primera y última de Cristo, introduce una “venida media” , a través de su palabra, los sacramentos, los acontecimientos. Y continúa: “Pero hay también modalidades de dicha venida que hacen época. El impacto de dos grandes figuras –Francisco y Domingo- entre los siglos XII y XIII, ha sido un modo en que Cristo ha entrado de nuevo en la historia, haciendo valer de nuevo su palabra y su amor; un modo con el cual ha renovado la Iglesia y ha impulsado la historia hacia sí”.

Asímismo, Benedicto XVI, reconociendo la devoción mariana de santo Domingo, manifestaba en la catequesis que le dedicó el 3 de febrero de 2010: “Ante todo, la devoción mariana, que cultivó con ternura y que dejó como herencia a sus hijos espirituales, los cuales en la historia de la Iglesia han tenido el gran mérito de difundir la oración del santo rosario, tan arraigada en el pueblo cristiano y tan rica en valores evangélicos, un verdadera escuela de fe y de piedad”.

Y, en el la catequesis del 8 de agosto de 2012, se refirió a otra característica de santo Domingo, la oración: “Santo Domingo fue un hombre de oración. Enamorado de Dios, no tuvo otra aspiración que la salvación de las almas, especialmente de las que habían caído en las redes de las herejías de su tiempo; imitador de Cristo, encarnó radicalmente los tres consejos evangélicos uniendo a la proclamación de la Palabra el testimonio de una vida pobre; bajo la guía del Espíritu Santo progresó en el camino de la perfección cristiana. En todo momento la oración fue la fuerza que renovó e hizo cada vez más fecundas sus obras apostólicas.
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Santo Domingo nos recuerda que en el origen del testimonio de la fe, que todo cristiano debe dar en la familia, en el trabajo, en el compromiso social y también en los momentos de distensión, está la oración, el contacto personal con Dios. Sólo esta relación real con Dios nos da la fuerza para vivir intensamente cada acontecimiento, especialmente los momentos de mayor sufrimiento”.

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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

Tú, Señor, que ungiste a Tomás de Aquino con una honda pasión por la búsqueda de la Verdad,


       Sigue llamando hoy a hombres y mujeres que dediquen su vida incondicionalmente a continuar esa búsqueda.