miércoles, 2 de mayo de 2012

Oh, misericordia inefable


"Entonces, aquella alma, como ebria no podía contenerse. Sintiéndose casi cara a cara con Dios decía: ¡Oh Eterna Misericordia!, que cubres los pecados de tus criaturas, no me maravillo que digas de quienes salen del pecado mortal para retornar a ti: -Yo no me acordaré jamás de que me hayas ofendido".

¡Oh misericordia inefable! No me maravillo que digas esto de quienes salen del pecado cuando dices, refiriéndote a los que te persiguen: -Quiero que me roguéis por ellos, para que yo tenga con ellos misericordia".


En tu misericordia fuimos creados, y en tu misericordia fuimos creados de nuevo en la Sangre de tu Hijo. Tu misericordia nos conserva. Tu misericordia puso a tu Hijo en los brazos de la cruz, luchando la muerte con la vida, y la vida con la muerte. La Vida derrotó a la muerte de nuestra culpa,. ¿Quién quedó vencido? La muerte ¿Cuál fue la causa de ello? Tu misericordia.

Tu misericordia da vida. Ella da la luz por la que tu criatura conoce la clemencia. Si vuelvo la mirada a la tierra, la veo rebosar de tu misericordia. En las mismas tinieblas del infierno la veo relucir, porque no das a los condenados toda la pena que merecen. Con tu misericordia mitigas la justicia: Por misericordia nos has lavado en la Sangre; por pura misericordia quisiste convivir con tus criaturas...

Oh misericordia, el corazón se pierde pensando en Ti; a cualquier parte que me ponga a pensar, no hallo sino misericordia."

(Tomado del "Diálogo")