domingo, 30 de octubre de 2011

El celeste trabajo de cantarte en octubre


¡Oh celeste trabajo de cantarte en Octubre!

¿Cuántas leguas del cielo te formaron el manto
con los gozos del agua que es metal de sereno
la inocencia del aire y los mares en vuelo?

Ser espuma una hora, ser alondra un minuto,
y llevarte en los hombros de marea en marea
y llevarte en las alas de segundo en segundo.

¡Oh celeste trabajo de cantarte en Octubre!

Humaniza tu rostro tu color de morena,
entre nardo y aceite, Mayordoma de plata
con aretes dormidos de luciérnagas castas.

Párpados que por dentro son pasaroles de ámbar
dan tierra a tus pupilas y rosicler de argento
aurora a tus mejillas, Mayordoma de plata…

¡Oh celeste trabajo de cantarte en Octubre!

Tu cabello de sombra en oscuros racimos,
parra es de tus hombros, bajo velo de luna,
y tu corona imanta cada vez más estrellas.

¡Alabastro con ojos! ¡Azucena con manos!
¡Cristal por el que pasa la luz y queda intacto!
fuiste madre, Señora, sin dejar de ser Virgen.

¡Oh celeste trabajo de cantarte en Octubre!

Miguel Ángel Asturias,
Nobel de Literatura 1967