lunes, 11 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Lunes 2ª Semana


 


LOS AMIGOS, LLEVAN A LA SALVACIÓN


     El pasaje del Evangelio de hoy lo escuchamos y parece normal que nos quedemos con la curación del paralítico, al fin y al cabo, es la acción de Jesús. El paralítico pudo levantarse de la camilla y salir caminando, porque su fe le había salvado, pero, primero la fe que ha sido relevante para su curación es la de los amigos, quienes, a pesar de las dificultades que se narran, no se desaniman y buscan la solución, aunque esta parecía complicada.

    La amistad salva cualquier dificultad, por un amigo se hace lo que sea, se da la vida, se deja lo propio y como les dice Jesús a los discípulos, ya no os llamo siervos os llamo amigos, porque no se queda con personas que están a su lado, sino que comparten vida con él, eso son los que llevan el título de amigos, aquellas personas con las que compartimos vida, aunque nos separen kilómetros de distancia.

     Es interesante leer en el pasaje que Jesús se dirige al paralítico, en ningún momento hay palabra alguna para los amigos, ellos han cumplido con lo que han ido a hacer y desaparecen de la situación, son los que han hecho que el paralítico se encuentre con Jesús, que llegue a su meta, porque él solo no podía, y después de eso, desaparecen, no reciben ni un agradecimiento, esos son los verdaderos amigos, los que están cuando se les necesita y saben salir de la escena sin hacer ruido, sin buscar ningún beneficio ni agradecimiento, se sienten pagados con el bienestar del amigo.

    ¿Cuántas veces habremos escuchado que compañeros hay muchos, pero amigos no se cuentan ni con los dedos de una mano? Aunque hoy valoremos la importancia de una persona por los seguidores que tenga en las redes sociales, esos no son considerados amigos, sólo conocen una parte de lo que se quiere compartir y en cualquier momento se van de esa lista para seguir a otros que les dan otra cosa, pero quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro y eso sí que nos da VIDA.


Hna. Macu Becerra, DMSF


domingo, 10 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Segundo Domingo


 

JUAN el BAUTISTA, PROFETA DE ESPERANZA


    En estas últimas semanas estamos siendo testigos de nuevos episodios de violencia, de guerras que no se terminan, de proyectos que no arrancan ni ilusionan, de mucha pasividad humana. En esta oscuridad que se alarga, lo más lógico será dormir como hacen todos; dejarse llevar por lamentos ajenos y sumar los nuestros, masticando el fracaso y la impotencia… Pero el Adviento nos presenta a alguien que no duerme ni se conforma, que pone su granito de arena para soñar un mañana mejor. En la tradición del antiguo Israel, desde el gran Elías, los profetas eran unos inconformistas que hablaban en nombre de un Dios que tiene un plan de amor y esperanza para toda la humanidad. ¡Aquí aparece Juan el Bautista! Y lo hace también en un contexto demasiado oscuro, cuando muchos se han rendido al desánimo.

    Juan no tiene grandes discursos: usa el lenguaje del pueblo, de la siega y del campo, de los trabajadores y sus amos. Es probable que muchos no lo entiendan y le pidan más claridad. Pero lo bueno es que en él habla su vida más que sus palabras: sus acciones, sus silencios, sus denuncias, su presencia en el “desierto”. ¡Los profetas, sin decir mucho, convencen por la fuerza de su vida! Y Juan, solo por estar, ya transmite esperanza.

    Está en el límite: en el Jordán, el río que se cruza para entrar en la tierra prometida y que recuerda el paso del antiguo Mar Rojo. No está en el centro religioso sino en la periferia, rescatando la voz de Dios en lo que está lejos y aparentemente perdido. ¡Los profetas nos llevan a los límites, a descubrir a Dios donde aparentemente no está!

    De Juan habla su austeridad, típica de los antiguos profetas. Sin nada, casi rozando el ridículo. Porque cuando la verdad se disfraza pierde su fuerza. Él deja que Dios brille detrás de su barro aparente y frágil. ¡Los profetas son expertos en lo fundamental, lo que no pasa, lo que huele a verdad sin añadidos dulzones o ficticios!

    Invita a la conversión, a un nuevo comienzo. ¡Anima a despertar de la modorra que siempre amenaza todo lo humano! A salir del rebaño y caminar, incluso contracorriente, a pensar, razonar y dejar de ser manada. A vivir en profundidad, desde lo absoluto. ¡Los profetas llaman al corazón humano a dar pasos sinceros hacia un mañana mejor!

    Y Juan, finalmente, sabe que Dios desborda todos los planes de los hombres. “Viene el que es más fuerte” y a Él señala: el Señor del Adviento que siempre llega; el que nos llama a ser, para Él y en este mundo donde es tan urgente, profetas de esperanza.


Fr. Fco. Javier Garzón Garzón, OP

sábado, 9 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Sábado 1ª Semana


 

LOS TRABAJADORES DE LA MIES


     “Llamados, elegidos y enviados”, esta es la lógica que sigue el Evangelio de Cristo para hablar de la vocación de los “trabajadores de la mies”. Son llamados por Cristo, elegidos por Cristo y enviados por Cristo. Cristo es el centro, el principio y el fin de toda tarea apostólica en la Iglesia, y de todo apóstol. Se trata de continuar la tarea del Señor “id a las ovejas descarriadas de Israel”, pero a la vez se trata de realizar esta tarea con su poder, poder divino, porque ¿quién si no Dios puede “curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leproso, echar demonios"?

     Estamos en el tiempo de la espera de este milagro llamado “Nacimiento del Señor”. Es inconcebible que Dios eterno desee tanto el bien del hombre que haya tomado “carne” para acercarnos su poder sanador y resucitador. Es tan inconcebible como que Él desee continuar “naciendo” en cada vocación apostólica, en la humanidad frágil de hombres y mujeres que perpetúan su misión.

    En la espera de ese milagro el Señor nos provoca para la súplica orante “rogad al dueño de la mies”. Por lo tanto la lógica de “llamados, elegidos y enviados”, tiene un previo de “orados”. Los apóstoles deben ser “orados”.


D. Pablo Garzón.
Párroco S. Vicente Ferrer - Córdoba

viernes, 8 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Viernes 1ª Semana


 


LA INMACULADA CONCEPCION DE MARIA


     Hace pocos días que hemos empezado el tiempo de Adviento y, de pronto, irrumpe como una luz en medio de la noche la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Una luz que ha venido como una gracia inestimable ante la que toda la creación salta de gozo. En palabras de San Anselmo “todas las cosas se encontraban como descoloridas”, pero han alcanzado su restauración con María.

     ¿De qué luz hablamos? De la plenitud y sobreabundancia de gracia que se le ha concedido a María. Este dogma, que María fue preservada de toda mancha de pecado (concebida sin pecado original) desde el seno de su madre Santa Ana, creído por la fe de la Iglesia desde tiempo inmemorial, fue solemnemente proclamado ex cathedra por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854.

     Todos nosotros sentimos en nuestro corazón una lucha entre el bien y el mal. Lo expresó muy bien el Apóstol San Pablo cuando exclama “realmente mi proceder no lo comprendo, quiero hacer el bien, pero me encuentro con el mal en las manos”. Todos tenemos esta inclinación desde que alcanzamos el uso de razón. El egoísmo, la envidia, la ira, el rencor y una larga lista, pugnan por dominar nuestra vida desde lo más profundo de nuestro corazón.

     ¿Y María? Por su Inmaculada Concepción, sabemos y creemos que Ella fue todo correspondencia a la sublime gracia que había recibido de Dios, precisamente porque estaba destinada a ser la Madre de Jesucristo. Dios la preservó de esta dialéctica interna, de esta duda entre elegir el bien y desechar el mal. ¿Quiere esto decir que Ella no tuvo que crecer en gracia? No, más bien al contrario, puesto que su corazón era todo disponibilidad al plan de Dios, estaba más dispuesta a seguir creciendo de claridad en claridad en gracia y sabiduría delante de Dios y de los hombres.

     ¿Qué nos dice esto hoy a nosotros? Que tú y yo estamos también llamados a ser madres de Jesús, a llevar a los demás a Jesús y transmitirles la Buena Noticia del Evangelio. Y para ello qué mejor que el ejemplo de la Virgen María que, primero por gracia, y luego con su propia colaboración, dispuso toda su vida para ser morada del Señor.

     ¿Cuál es el camino para llegar a esto? Fiarse de toda Palabra que sale de la boca de Dios; tener la humildad de ser, como María, “esclava del Señor” que hace siempre lo que le agrada a Dios; tener una esperanza que no defrauda porque el amor de Dios ha sido derramado abundantemente sobre nosotros y, a pesar de nuestra pequeñez, hemos sido llamados a ser imagen de Jesucristo.

     Vivamos, hermanos y hermanas, este Adviento de la mano de María, en gracia concebida, y no tengamos miedo de recorrer los caminos de la santidad a la que Dios nos llama. Él es fiel y cumplirá sus promesas.

    Feliz Solemnidad de la Inmaculada. Feliz camino del Adviento.



Sor Inmaculada de la Cruz, OP.

jueves, 7 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Jueves 1ª Semana

 



EL HOMBRE PRUDENTE


    Estamos en la primera semana de Adviento, la semana del “Velad”, abrir los ojos a la realidad, recuperad el control de vuestras vidas…. Y hoy el evangelio (Mt 7, 21.24-27) nos presenta dos personajes: un hombre prudente y un hombre necio. Estos dos protagonistas de la parábola nos recuerdan a las Doncellas sensatas que habían llevado suficiente aceite para sus lámparas y a aquellas necias que no teniendo aceite no pudieron entrar en el banquete de su señor. Tanto el hombre que edifica su casa sobre roca como las vírgenes que pasan al banquete se caracterizan por la virtud de la prudencia. El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que la prudencia es la virtud que dispone el espíritu a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios para realizarlo. Es decir, el hombre prudente sabía lo que quería, una casa; y las doncellas entrar en el banquete de su señor. El uno y las otras discernieron lo que necesitaban, construir sobre roca y tener suficiente aceite para iluminar la noche. Así actuaron y consiguieron lo que pretendían.

     El hombre prudente hoy, que quiere entrar en el Reino, lo primero que ha de hacer es hacer la voluntad de Dios, voluntad que se descubre escuchando Su Palabra, Jesús, y poniéndola en práctica. Es necesario que fundamentemos nuestra Fe, que no vivamos superficialmente, dejándonos llevar. Que profundicemos en nuestro propio misterio y en el de Dios. Hemos de aumentar el amor del que somos capaces. Vivir con esperanza y generar esperanza en los demás. Si lo hacemos, cuando lleguen los reveses de la fortuna, cuando el dolor se haga presente en nuestra vida, cuando el silencio y la oscuridad parezca que nos rodean (cosa que más tarde o más pronto sucederá, porque nuestra naturaleza es limitada) lo afrontaremos todo, y saldremos más robustecidos.

     Si, por el contrario, queriendo también entrar en el Reino, dejamos que la rutina invada nuestras vidas, que el confort obture nuestros sentidos, que todo parezca un teatro… Al primer envite de la vida todo se derrumbará, quedaremos a la intemperie y en el más absoluto vacío y soledad.

     Ánimo, comencemos por el principio, abriendo los ojos a nuestro ser, a lo que nos rodea. Siendo conscientes de nuestra vida y realidad.



Fr. Luis García Matamoro, OP

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Miércoles 1ª Semana




La "gente" que ayudaba a los más necesitados

Mt 15,29-37



    En este evangelio, Mateo presenta un sumario de las múltiples sanaciones de Jesús en un monte, lugar preferido del evangelista para sus revelaciones, y lo hace sentado, como maestro, como el nuevo Moisés que promulgó la nueva Ley (las Bienaventuranzas) y ahora, la ley de la misericordia, de la compasión y el amor por medio de la curación, que causa la admiración de todos, y acaban glorificando a Dios.

    Jesús ha sido un hombre para los demás. Ha vivido dándose a los más empobrecidos y excluidos, a los marginados, a los hambrientos, agobiados y enfermos. “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso” (Mt 11,28).

    Jesús nos invita a ser como él, a mostrar compasión y ser solidarios con los que sufren. Dios encarnado en Jesús, nos pide abajarnos para sentir con las personas empobrecidas.

    El ser humano sufre y se pregunta el por qué, y sufre más profundamente si no encuentra una respuesta.

    En el cristianismo, la respuesta al sufrimiento viene de la luz de la revelación de Dios. La manifestación del sentido salvífico del sufrimiento alcanza su culmen en Jesucristo, en el misterio de su Pascua, pasión muerte y Resurrección.

    Por medio de su sufrimiento, Cristo hace posible “que el hombre no muera, sino que tenga la vida eterna” (Jn 3,16).

    En el sufrimiento se esconde una fuerza particular que nos acerca interiormente a Cristo. A esa fuerza se debe la profunda conversión de muchos santos, que no sólo descubrieron el sentido salvífico del sufrimiento, sino sobre todo que en el sufrimiento llegaron a ser hombres completamente nuevos, con madurez interior y grandeza espiritual, fruto de una particular conversión y cooperación con la gracia del Redentor crucificado.

    A medida que nos convertimos en partícipes de los sufrimientos de Cristo, vamos descubriendo el sentido salvífico de nuestro sufrimiento, unido al de Cristo, transformando así toda sensación deprimente.

    La respuesta de Jesús al sufrimiento no es abstracta: es una llamada “¡Sígueme!”. Ven, toma parte con tu sufrimiento en esta obra de salvación del mundo, que se realiza a través de mi sufrimiento, por medio de mi cruz. “Quien no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo” (Lc 14,27). A medida que cargamos nuestra cruz, uniéndonos espiritualmente a la cruz de Cristo, se revelará ante nosotros el sentido salvífico del sufrimiento.

    Y es que si frente al sufrimiento cerramos nuestro corazón a Dios, éste se transforma en un insoportable peso y angustia; pero, en la medida en que nuestro corazón se abra a Dios, abandonándonos a su voluntad, sintiéndonos en sus manos de Padre, fluirá en nosotros la fuerza de Jesucristo resucitado, que llena nuestro interior de paz e incluso alegría.


P. Pablo Olmedo, CMF

martes, 5 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Martes 1ª Semana


 

Y las has revelado a la gente sencilla


      No en cualquier momento, sino en un momento especial, en un momento de profunda alegría, Jesús da gracias a Dios su Padre “porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos y las has revelado a la gente sencilla”.

      Los sabios, según los criterios de nuestra sociedad, son los que poseen amplios conocimientos en las distintas ramas del saber humano. En un sentido muy amplio, entre ellos se encuentran los catedráticos de las universidades. Y son admirados por los demás. Y se quedan en estas verdades.

      La gente sencilla, podríamos decir, que son los que no poseen esos conocimientos. Pero están adornados de una estupenda realidad: viven en la verdad. Saben que Dios es Dios y que ellos, como el resto de las personas humanas, están por debajo de ese escaño, son simplemente hombres. Y descubren que Dios, y es lo que estamos celebrando en el Adviento, en un acto de supremo amor, les envía a su propio Hijo Jesús para que les revele no las verdades científicas, sino las más importantes para vivir la vida con sentido y felicidad, y que ellos, por si solos, no son capaces de alcanzar.

      Y con mucho gusto, acuden a Dios y a Jesús para que les regalen esas sabrosas verdades. De las que podemos indicar estas tres. Primera, Dios no es solo nuestro Creador, sino que también es nuestro Padre, que cuida de nosotros, que nunca se desentiende de nosotros, porque es nuestro Buen Padre. Muy distinto es relacionarse con Dios como nuestro Creador que como nuestro Padre. Segunda, como demostración suprema de su gran amor a nosotros, nos regala a su propio Hijo, Jesús, que vino a nuestra tierra y se hizo uno de nosotros… y nos regaló la buena noticia, el conjunto de sus verdades que nos indica qué hemos de hacer ante todo lo que salga en la vida. Tercera, nos asegura también que nuestra vida tiene dos tiempos. El que pasamos en nuestra estancia terrena y el del cielo, donde nos va a recibir para decirnos: “Venid benditos de mi Padre a disfrutar del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”, donde podremos saborear la felicidad total y para siempre.

Fr. Manuel Santos, OP


lunes, 4 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Lunes 1ª Semana


 


El centurión de Cafarnaún



Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sanado

(Mateo 8, 8)



       El centurión de Cafarnaún no tiene nombre. No sabemos su lugar de origen. Vamos a imaginarle Hispano. Vamos a imaginarle también, no es difícil, en sus rasgos. Un hombre duro en sus gestos, pero con un corazón profundo. Serio. Ademanes militares. Acostumbrado a mandar. Y a obedecer. Estoico. De pocas palabras y muchas miradas. Por dentro, quizás, como todo ser humano, en búsqueda.

       Es un hombre justo, que se preocupa por los suyos. Se deja tocar por el dolor de los demás. Acostumbrado a la guerra, sabe que la espada sólo debe usarse en último recurso, que el dolor y el sufrimiento han de evitarse siempre que se puedan. Es un hombre honesto. Veraz. La verdad es importante y las decisiones y los actos dicen quiénes son las personas más que sus palabras.

      Ha viajado y conocido mucho, pero jamás se ha encontrado con noticias de un hombre como Jesús. Ha oído que es capaz de curar a los enfermos. Quizás, a lo mejor, hasta ha visto a alguien que ha sido sanado por Él. Sabe que puede hacer que su criado deje de sufrir. Pero ¿querrá? No es judío, y para un maestro como ese Rabbí itinerante, entrar en una casa no judía quizás sea impuro. Son muchas las normas de pureza de los judíos para recordarlas todas. Él las respeta. ¿Quién es él para juzgar las normas y costumbres de otros?

      Ha visto muchas cosas en sus viajes con las legiones y muy distintas. Algunas, obviamente, no merecían respetarse, pero en materia de religión, ¿quién es él para decir algo? Además de lo que ha oído que hace ese nazareno, ha escuchado también las cosas que cuentan que enseña. Y tienen mucho sentido. Si el mundo es tan grande, y tan extraordinario, tan hermoso, tiene que haber algo o Alguien que lo creara. El ser humano es un misterio y hemos de tener un propósito. Estamos todos en esta tierra y quien más sufre necesita que le cuidemos. Eso es como él entiende que ha de ser un soldado. Un protector. Alguien que combate el mal. La vida merece respeto y no es bueno vivir de cualquier manera.

      Se acerca con respeto. Ante ese Rabbí todo lo que ha oído es aún más creíble. Tiene una presencia densa. Especial. Su mirada y sus palabras. Se siente escuchado y atendido. Acogido. Comprendido. No le mira con ningún desprecio pese a que se sepa invasor. En el mundo hay sitio para todos y se puede convivir en concordia y respeto y cuidado. ¿Querrá hacer por su criado el milagro de curarle? Siente que sí. Sabe que sí. Con que lo diga, será bastante. Lo que no se espera es además el elogio. Le parece evidente que Él puede hacerlo. Sin más. ¿Será eso la fe que dice Jesús le abrirá las puertas de Dios?



Fr. Vicente Niño Orti, OP

domingo, 3 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad - Primer Domingo


 

ISAIAS

    De la importancia de este profeta tenemos el dato siguiente: de las posibles 28 lecturas para las Eucaristías del Adviento, en este ciclo B que es el que corresponde a este año litúrgico que estamos comenzando, 18 se toman del Libro de Isaías. Para nuestro tema, las referencias mesiánicas que en él ha interpretado la tradición, han convertido algunos de sus textos en fundamentales para el anuncio del Mesías salvador.

     Isaías no es un adivino, es un profeta. Es aquel que, con la luz del Espíritu, reflexiona y descubre en los acontecimientos históricos la presencia permanente de Dios cumpliendo sus proyectos. Los sucesos felices o desgraciados que vive el pueblo no se deben a la casualidad, son una muestra de la madurez a la que ha llegado hoy el plan divino que se viene desentrañando desde el pasado, y son signo de su futuro desarrollo. Transmitir al pueblo esa visión de fe y prender la llama de una esperanza que ha de comenzar quemando la falsedad y comprometiendo en la construcción del proyecto divino, constituyen la quintaesencia de la misión profética.

    Como consecuencia, el pueblo creyente debe saber descubrir esa manifestación de Dios en la historia. Descubrir la presencia de Dios en la vida y actuar en consecuencia, es algo muy comprometedor. Saber que Dios nos llama a analizar la situación presente y remediarla nos puede complicar bastante. Pero saber también que cuanto uno hace, por pequeño que parezca, es colaborar con el proyecto eterno de Dios, es como para llenar de sentido una vida.

     Esto nos lleva a considerar la trascendencia de la historia. Los acontecimientos trascienden el momento histórico concreto. Son gestas de Yahvé con su pueblo como lo fueron en el pasado. Y son tipos de lo que vendrá en el futuro. Dios siempre está presente en su obra y en sus deseos, en el acontecimiento y en su plan permanente. La fe lo descubre y la esperanza lo acoge. Es lógico que fe y esperanza se pongan juntas a celebrar y a celebrarlo lo que fue ayer, lo que es hoy y lo que será mañana.

    ¿Y el amor? Sin él la celebración será falsa. Ahí estuvo una de las preocupaciones más fuertes de los profetas: denunciar la hipocresía del rito por el rito. Ahí está la tentación eterna del que se dice creyente. De ahí la necesidad del Adviento: para prepararnos y convertirnos. Como tiempo litúrgico fuerte que es, pero sin olvidar que si la historia es venida permanente de Dios, el Adviento tendrá que ser nuestro tiempo permanente.


Fr. Miguel Angel Vilchez, OP

sábado, 2 de diciembre de 2023

Adviento 2023 desde Scala Coeli: Caminamos en comunidad





ADVIENTO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO. 
En el Jubileo de su Nacimiento y Canonización



       Santo Tomás, un profeta del Adviento, predicó en Nápoles en los últimos meses antes de su muerte -cuyo Jubileo celebramos entre 2023 al 2025- con un mensaje: "Para conseguir la salvación el hombre debe conocer qué debe creer, qué debe desear y, qué debe hacer. A la primera exigencia ha dado respuesta el Símbolo de la fe; a la segunda, la plegaria del Padrenuestro; y a la tercera, la Ley del Amor.

       En este próximo camino de Adviento, en el que esperamos y recibimos juntos al Señor, podemos hacer Oración de la mano de Tomás de Aquino. Según él, en la confesión de fe, en la Encarnación del Hijo de Dios recibimos estas gracias:

      1. Se refuerza nuestra Fe. Antes de que Cristo viniese al mundo, los Patriarcas, los Profetas, Juan Bautista anunciaron verdades sobre Dios, pero los hombres no las creyeron, como por el contrario, sí creyeron a Cristo, que había estado con Dios. Gracias a Cristo, nuestra fe se refuerza firmemente: "A Dios nadie lo ha visto jamás, el Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es el que nos lo ha dado a conocer” (Jn 1, 18).

       2. Se eleva nuestra Esperanza. El Hijo de Dios, cuando asume nuestra carne, viene a habitar en medio de nosotros por nuestro bien, para lo cual obró una especie de intercambio: asumió un cuerpo dotado de alma, dignándose nacer de la Virgen, para ofrecernos su propia divinidad; se ha hecho hombre, para que el hombre se hiciese Dios. "Gracias a Él hemos alcanzado, mediante la fe, esta gracia, en la cual estamos salvos y nos gloriamos, en la gloriosa esperanza de los hijos de Dios” (Rm 5,2).

      3. Se enciende la Caridad. No existe prueba más evidente del Amor divino, que el hecho que Dios, Creador, se ha hecho criatura; el Señor nuestro se ha hecho hermano nuestro; el Hijo de Dios se ha hecho Hijo del hombre: Dios ha amado tanto al mundo, que le ha dado a su Hijo unigénito (Jn 3,16). Valga esta consideración para volver a encender y volver a inflamar en nosotros el Amor de Dios.

      El Santo nos dice así: "Es necesario que el cristiano crea no sólo en el Hijo de Dios, sino más aún, que contemple su Encarnación en él y en la Comunidad.

      Creer, desear y obrar, ponen siempre de manifiesto que estamos despiertos y vigilantes para cuando Él llegue y abrirle la puerta con alegría.

      Con estas tres virtudes acogemos a Jesus en Navidad.


¡ Ven, Señor Jesus !



Fr. José Antonio Segovia, OP