Lerma y Caleruega:
el hermoso final de nuestro viaje por la España dominicana.
Llegamos al final de este recorrido que comenzamos
en Santo Domingo de Scala Coeli, en Córdoba, siguiendo algunas de las huellas
dominicanas más significativas que podemos encontrar a lo largo de España. Ha
sido un viaje por monasterios, conventos, iglesias y lugares llenos de
historia, arte y espiritualidad. Y para concluirlo, nos detenemos en dos
lugares muy especiales de la provincia
de Burgos: Lerma y Caleruega, dos nombres inseparables de la historia de la
Orden de Predicadores.
Nuestra primera parada es Lerma, una de las villas históricas más bellas de Castilla y León. Pasear por sus calles es retroceder varios siglos en el tiempo. Allí encontramos el Convento de San Blas, fundado a comienzos del siglo XVII por el Duque de Lerma. Este monasterio de monjas dominicas contemplativas sigue siendo hoy un lugar lleno de vida, oración y acogida.
La iglesia del convento sorprende por su belleza y armonía. Su gran retablo mayor, dedicado a San Blas, preside un espacio luminoso y elegante donde también destacan imágenes tan valiosas como el Cristo Crucificado de la escuela de Gregorio Fernández o la Virgen del Rosario. Pero el verdadero tesoro del convento son las monjas que continúan habitándolo, manteniendo viva una tradición de oración, servicio y predicación que se prolonga desde hace más de cuatro siglos.
Muchas personas conocen hoy a esta comunidad gracias al popular “Reto del Amor”, una iniciativa que comparte reflexiones sencillas y cercanas a modo de propuesta de oración que llega cada día a miles de personas a través de las nuevas tecnologías, y que "intenta mostrar que Cristo está vivo, que nos ama a cada uno de nosotros, que no estamos solos y que Él quiere que seamos felices. En definitiva, ser un punto de luz en la búsqueda de Jesucristo y con ello la felicidad del hombre".
Además, las hermanas elaboran delicados trabajos
artesanales clásicos y modernos en cerámica, porcelana y serigrafía, mostrando
cómo la vida contemplativa sigue siendo creativa, actual y profundamente
humana.
Desde Lerma nos dirigimos a Caleruega, una pequeña localidad burgalesa que ocupa un lugar privilegiado en la historia de la Iglesia. Aquí nació hacia el año 1170 Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores. Por ello, Caleruega es considerada la cuna de la familia dominicana y uno de los lugares más queridos por dominicos y dominicas de todo el mundo.
El Convento de Santo Domingo de los frailes es hoy una importante Casa de Espiritualidad donde se celebran encuentros, retiros, cursos y ejercicios espirituales.
El visitante puede descubrir lugares llenos de significado como el Torreón de los Guzmán, el Museo de Santo Domingo, la Bodega de la Beata Juana de Aza —madre del santo—, la Capilla Coral, el Museo con obras de Fr. Alfonso Salas, OP, los jardines y una valiosa Biblioteca Dominicana especializada en la historia de la Orden.
Junto a él se encuentra el Monasterio de Santo Domingo de las monjas contemplativas. Fundado en 1270 por Alfonso X el Sabio sobre la antigua casa de los Guzmán, lleva casi ochocientos años siendo un lugar de oración y silencio.
Las monjas continúan desarrollando una vida sencilla basada en la oración, el estudio, el trabajo y la fraternidad. Sus tradicionales pastas artesanales son también una forma de compartir con los visitantes la hospitalidad que caracteriza al monasterio.
Lerma y Caleruega resumen perfectamente lo que
hemos descubierto a lo largo de este recorrido por la España dominicana:
comunidades vivas, edificios llenos de historia, obras de arte extraordinarias
y, sobre todo, personas que han dedicado y siguen dedicando su vida a la
búsqueda de la Verdad, la predicación del Evangelio y el servicio a los demás.
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Y con esta visita damos por concluido el recorrido
que comenzamos en Scala Coeli, en Córdoba. Hemos visitado ciudades, pueblos,
monasterios y conventos descubriendo algunas de las huellas que la familia
dominicana ha dejado en España durante más de ochocientos años. Cada lugar nos ha mostrado una faceta distinta de esta rica tradición: la
contemplación, el estudio, la predicación, la educación, la cultura y el
compromiso con las personas.
Por
eso, os volvemos a animar a que algún día hagáis también este viaje. Desde la
sierra de Córdoba hasta las tierras castellanas de Burgos, pasando por tantos
rincones llenos de historia y espiritualidad, encontraréis monumentos
impresionantes, paisajes hermosos y comunidades acogedoras que mantienen vivo
un legado extraordinario. Merece la pena detenerse, escuchar las historias que
guardan sus muros y dejarse sorprender por la riqueza humana y espiritual de
estos lugares. Y quién sabe, quizás al terminar el recorrido, como nos ha
sucedido a nosotros, sintáis que habéis descubierto mucho más que monumentos:
una auténtica historia de Fe y Cultura que sigue manteniendo viva la Esperanza
en nuestros días.
¡¡¡¡¡¡ FELIZ DÍA DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN !!!!









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