sábado, 1 de agosto de 2026

Desde SCALA COELI - CÓRDOBA a CALERUEGA: HUELLAS DOMINICANAS EN ESPAÑA (10)

 




Sevilla y Cádiz


Andalucía occidental guarda algunos de los lugares dominicos más interesantes y llenos de historia de toda España. Son espacios donde durante siglos frailes y monjas han vivido la fe, la enseñanza, la oración y el servicio a las personas. Recorrerlos es descubrir una parte muy importante de la historia de Sevilla, Cádiz, Jerez y Écija, además de acercarse a un patrimonio artístico realmente extraordinario.




Nuestro viaje comienza en Sevilla, en el Convento de Santo Tomás de Aquino. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando fray Diego de Deza fundó el Colegio de Santo Tomás, que más tarde llegaría a convertirse en universidad. Por sus aulas pasaron personajes ilustres que dejaron huella tanto en España como en América.




Hoy el convento mantiene viva esa tradición como casa de formación de los dominicos y sede del noviciado de la Provincia de Hispania. Además, desde aquí se impulsa una intensa labor pastoral, educativa y social.


Muy cerca encontramos la Iglesia de San Jacinto, en pleno corazón de Triana. Este templo es uno de los más queridos por los sevillanos y forma parte de la historia del barrio desde hace siglos.





Su arquitectura barroca, sus imágenes, sus retablos y el ambiente de devoción que se respira en su interior la convierten en una visita imprescindible. A pesar de inundaciones, invasiones y momentos difíciles, la iglesia ha seguido siendo un punto de encuentro para generaciones de vecinos y fieles.





La presencia de las monjas dominicas también ha sido muy importante en Sevilla. El Monasterio de Santa María la Real, fundado a comienzos del siglo XV, es el primer convento de dominicas contemplativas de la ciudad. Su historia está llena de dificultades superadas con fe y perseverancia. Tras diversos traslados y reconstrucciones, la comunidad vive actualmente en Bormujos, donde continúa desarrollando una intensa vida de oración y cercanía a las personas, además de la elaboración de una extensa variedad de dulces.





Otro lugar lleno de encanto es el Convento Madre de Dios de la Piedad. Fundado en 1472, ha sido hogar de numerosas mujeres que han seguido el camino de Santo Domingo desde la contemplación. Sus muros guardan siglos de historia y un importante patrimonio artístico.




Destaca su Retablo Mayor, primitivamente renacentista, hoy es una magnífica obra barroca de Francisco Barahona (siglo XVII). Está decorado con cuatro columnas salomónicas, siendo las imágenes de Jerónimo Hernández (siglo XVI). Está presidido, en su camarín, por la imagen sedente de la Virgen del Rosario, también conocida como Madre de Dios de la Piedad, del siglo XVI.


En Écija encontramos el Convento de Santa Florentina, una auténtica joya artística. Su fundación, bajo la advocación de Santa Florentina, se remonta a 1388 por lo que está considerado como el más antiguo de Écija y una de las primeras fundaciones de la orden dominica en Andalucía.




En principio fue una comunidad de beatas que en 1460 se adscribió a la rama femenina de la Orden de Predicadores. La llegada al convento de mujeres pertenecientes a familias importantes de Écija permitió a la comunidad gozar de numerosos medios económicos en forma de donaciones y legados.

La fábrica del convento obedece a reformas y ampliaciones que pertenecen fundamentalmente a los siglos XVII y XVIII. La bella portada de la iglesia está fechada en 1759 y el retablo mayor en 1714, relacionado con el entorno de Cristóbal de Guadix, alberga en el centro una imagen de Santa Florentina y en las calles laterales otras tribuidas a Pedro Roldán.




La iglesia es de una sola nave con cúpula de media naranja en el presbiterio y en los muros laterales destacan una imagen de la Virgen del Rosario y otra de Santo Domingo. Al torno y locutorios se accede a través de una portada de arco apuntado a cuyo lado se encuentra una bella hornacina dedicada a San Martín de Porres.

Además, las monjas mantienen una tradición muy apreciada: la elaboración de dulces conventuales, entre los que destacan los famosos bizcochos marroquíes, conocidos en toda la comarca.




Ahora nos desplazamos a Cádiz. En la capital visitamos el Santuario de la Virgen del Rosario, donde se venera a la Patrona de la ciudad. La devoción a la Virgen ha acompañado a los gaditanos durante siglos, especialmente en momentos difíciles como epidemias, terremotos o incendios.



El convento dominico asociado al santuario fue también un importante centro cultural y de estudios, muy vinculado a la historia marítima y americana de Cádiz.

En el convento se venera una imagen de Nuestra Señora del Rosario que es popularmente conocida como “La Galeona”, con la peculiaridad de que era embarcada en las naves que partían del puerto de Cádiz hacia tierras americanas.




Tradicionalmente la virgen era entregada por el prior del convento al almirante de la flota y éste la conducía solemnemente a la nao capitana, obligándose a devolverla una vez finalizado el viaje.

El acuerdo era probablemente secuela de una antigua costumbre y que por los años de 1571, con motivo de la batalla naval de Lepanto y la institución consiguiente de la Fiesta de Ntra. Sra. del Rosario, no hizo sino afianzarse, consolidando al mismo tiempo el patronato de la Virgen sobre toda la Armada Española .

Esta imagen fue quemada en el año 1931 salvándose providencialmente la cabeza de la Virgen y el Niño Jesús. Fue reconstruida en el año 1945 por el escultor gaditano D. Juan Luís Vasallo, conserva en su interior, en forma de tizón, el cuerpo quemado por lo que es una imagen de la Virgen María singular por su historia y su significado entre los hombre de la mar.

Todavía hoy en algunas ocasiones especiales es embarcada en el Buque Escuela Español Juan Sebastian Elcano.





Finalmente llegamos a Jerez de la Frontera, donde el Real Convento de Santo Domingo se alza como uno de los grandes tesoros dominicos de Andalucía.





Fundado en el siglo XIII, conserva un magnífico claustro gótico, una hermosa iglesia y una rica historia ligada a la ciudad. Allí se venera a Nuestra Señora de la Consolación, copatrona de Jerez y muy querida por sus habitantes.


Todos estos conventos, iglesias y monasterios son mucho más que monumentos históricos. Son espacios donde la fe, la cultura, el arte y la vida cotidiana han convivido durante siglos. Por ello, os invitamos a recorrer Sevilla, Cádiz, Jerez, Écija y Bormujos para descubrir estas joyas dominicanas. Pasead por sus claustros, admirad sus iglesias, disfrutad de su arte y escuchad las historias que guardan sus muros y, también, degustad los dulces que con tanto amor y cuidado elaboran las monjas. Encontraréis belleza, historia, espiritualidad y una cálida acogida que os permitirá comprender mejor la riqueza de la tradición dominicana en Andalucía occidental.

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