lunes, 1 de marzo de 2010

Cara a cara

Solamente una palabra, solamente una oración
cuando llegue a tu presencia, oh Señor.
No me importa en que lugar de la mesa me hagas sentar,
o el color de mi corona, si la llego a ganar.

Solamente una palabra, si es que aún me quedan voz,
y si logro articularla en tu presencia.
No te quiero hacer preguntas, sólo una petición,
y si puedo hacerlo a solas mucho mejor.

Sólo déjame mirarte cara a cara
y perderme como un niño en tu mirada,
y que pase mucho tiempo, y que nadie diga nada,
porque estoy con el Maestro cara a cara.

Que se ahogue mi recuerdo en tu mirada:
quiero amarte en el silencio y sin palabras,
y que pase mucho tiempo, y que nadie diga nada
Porque estoy con el Maestro, cara a cara…

Sólo déjame mirarte cara a cara,
aunque caiga derretido en tu mirada,
derrotado y desde el suelo, tembloroso y sin aliento
aún te seguiré mirando, mi Maestro.
Cuando caiga ante tus plantas de rodillas
déjame llorar pegado a tus heridas,
y que pase mucho tiempo, y que nadie me lo impida,
que he esperado este momento toda mi vida.