domingo, 10 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Cuarto Domingo de Cuaresma


 

Jesús, luz salvadora


    Santo Tomás recoge palabras de San Agustín: "¿Qué causa mayor puede asignarse a la venida del Señor que la de mostrarnos su amor? Nada hubo tan necesario para fortalecer la esperanza en el hombre como el demostrarnos Dios cuánto nos amaba. Y ¿qué prueba más palpable de este amor que el hermanamiento del Hijos de Dios con nuestra naturaleza?".

    La encarnación era necesaria para la plena participación de la divinidad, que constituye la bienaventuranza y el fin de la vida humana. Y esto nos fue otorgado por la humanidad de Cristo; pues, como dice San Agustín: “Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciese Dios”.

    Luego era conveniente que Jesucristo fuese a la vez Dios y hombre. Por eso, en palabras del papa san León Magno “el poder asume la debilidad, la majestad se apropia de la humildad, a fin de que, como era necesario para nuestra redención, un solo y mismo mediador entre Dios y los hombres pudiese, por un lado, morir y, por otro, resucitar. Si no fuese verdadero Dios, no traería el remedio; y, de no ser verdadero hombre, no nos daría ejemplo”.

    Pues si el hombre no hubiese pecado –añade Santo Tomás-, hubiera sido iluminado por la luz de la divina sabiduría y perfeccionado con la rectitud moral, en orden a conocer todo lo que le era necesario. Pero como el hombre, apartándose de Dios, cayó extraviado en las cosas materiales, fue conveniente que Dios, encarnándose, le proporcionase la salvación también por medio de las cosas materiales. Por eso dice San Agustín comentando las palabras de Jn 1, 14: “el Verbo se hizo carne”: “La carne fue la causa de su ceguera y la carne será la que la haga desaparecer; porque Cristo vino de este modo para extinguir por su carne los vicios de la carne”.



Oración - Himno


Cante la voz del Cuerpo más glorioso

el misterio sublime y elevado,

de la Sangre preciosa que, amoroso,

por rescate del mundo ha derramado,

siendo fruto de un vientre generoso,

el Rey de todo el orbe, el Ser increado.

Dado para nosotros,

y naciendo de la Virgen intacta y recogida,

habitando en el mundo

y esparciendo semilla de palabra que da vida,

con orden admirable y estupendo

el tiempo concluyó de su venida.


sábado, 9 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Sábado 3º de Cuaresma


 

SOBERBIA


    Nos dice Santo Tomás que la soberbia recibe este nombre del hecho de que alguien, por su voluntad, aspira a algo que está sobre sus posibilidades. Por eso dice San Isidoro que “se llama soberbia porque quiere aparentar más de lo que es”. Y es propio de la recta razón el que la voluntad de cada cual busque lo que le es proporcionado. Por eso es claro que la soberbia lleva consigo algo que se opone a la recta razón, y esto constituye pecado, ya que, según Dionisio, el mal del alma consiste en apartarse de la recta razón.

    Como dice San Agustín, la soberbia es un deseo de excelencia desmedida. Imita a Dios desordenadamente, puesto que odia ser igual que los demás y trata de imponer su dominio en vez del de Dios.

    La soberbia se opone directamente a la humildad. Esta, en cuanto virtud, lleva consigo cierta laudable rebajamiento de sí mismo.

    Para Santo Tomás, la soberbia es un defecto que radica en la voluntad y, precisamente por eso, el conocimiento de sí mismo está distorsionado. Por el contrario, el humilde sí que se conoce bien (“la sabiduría está con los humildes”, dice el Libro de los Proverbios).



ORACION



Señor y Dios mío,

que sea sincero sin hipocresía,

que haga el bien sin ser presuntuoso,

que corrija al prójimo sin arrogancia,

que lo edifique con la palabra y el ejemplo.

Hazme humilde sin ficción,

alegre sin disolución,

triste sin abatimiento,

maduro sin pesadez,

ágil sin ligereza,

temeroso sin desesperación.

viernes, 8 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Viernes 3º de Cuaresma


 
Amar a Dios y amar al prójimo


     Define Santo Tomás que la razón del amor al prójimo es Dios, pues lo que debemos amar en el prójimo es que exista en Dios. Es, por lo tanto, evidente que son la misma especie el acto con que amamos a Dios y el acto con que amamos al prójimo. Por eso el hábito de la caridad comprende el amor, no sólo de Dios, sino también del prójimo.

     Añade que se puede argüir que quien no ama al prójimo tampoco ama a Dios; no porque sea más digno el amor al prójimo, sino porque es lo primero que se ofrece a nuestro amor. Sin embargo, Dios es más digno de amor por su mayor bondad.

     Dios y el prójimo son aquellos con quienes tenemos amistad. Ahora bien nuestro amor hacia ellos entraña el amor de la caridad. Efectivamente, amamos a Dios y al prójimo en cuanto que lo que amamos es el amor que nosotros y el prójimo tenemos a Dios, lo cual es amar la caridad.

     Pero la caridad, no es solamente amor; es también amistad, como ya hemos dicho. Y en la amistad amamos dos cosas. La primera, al amigo con el que tenemos la amistad y para el que queremos el bien; la segunda, el bien que le deseamos. De este modo, y no del primero, se ama la caridad por caridad, pues la caridad es el bien que deseamos para cuantos amamos en caridad. Por esta misma razón, amamos la bienaventuranza y las demás virtudes.



Oración


Oh Dios todopoderoso y eterno, me acerco a tí

como un enfermo al médico de la vida,

como un inmundo a la fuente de la misericordia,

como un ciego a la luz de la claridad eterna,

como pobre y necesitado al Señor de los cielos y de la tierra.

jueves, 7 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Jueves 3º de Cuaresma



Ángeles y demonios


    Según Santo Tomás, los ángeles son sustancias espirituales creadas por Dios y, en cuanto a su naturaleza, no pudieron ser creados con inclinación al mal. Todos fueron creados en gracia. Pero, en cuanto que son criaturas, tenían posibilidad de “pecar”. Algunos se opusieron inmediatamente tras su creación a su bienaventuranza, y por ello fueron privados de ella.

    Fue la soberbia, al pretender ser semejantes a Dios, su primer pecado. Y, tras éste, dice Santo Tomás, “apareció en el ángel prevaricador el mal de la envidia, porque se dolió del bien del hombre y también de la grandeza divina, en cuanto que Dios se sirve del hombre para su gloria en contra de la voluntad del demonio”.

    Cristo designa al demonio como “príncipe de este mundo” (Jn. 12,31). Por la redención de Cristo, el poder del demonio sobre este mundo fue, en principio, conquistado. Pero sólo será en el juicio final cuando su dominio será totalmente destruido.

    En cuanto a las formas de la actividad del demonio para hacer daño al hombre, se distingue entre la de orden moral (tentación) y las de orden físico (infestación, obsesión, posesión y magia diabólica). Aunque la tentación procede directamente de la malicia del demonio, sin embargo se debe a la permisión de Dios que sabe servirse del mal para ordenarlo al bien. El hombre que vence la tentación crece en virtud y mérito.


Oración


Te Suplico, Padre clementísimo, que la sagrada Comunión

sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu,

firme defensa contra todos los enemigos visibles e invisibles,

perpetua unión contigo solo, mi verdadero Dios y Señor,

y sello feliz de mi dichosa muerte.

miércoles, 6 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Miércoles 3º de Cuaresma


 

Cumplir la ley


    Menciona Santo Tomás que es propio de la ley inducir a los súbditos a su propia virtud, es decir, hacer buenos a los destinatarios de la ley.

    De este modo, la que ha venido en denominarse “ley eterna” ordena a las criaturas a su fin, de acuerdo a su naturaleza, siendo ésta, su naturaleza o esencia de las cosas creadas, establecida por Dios para que las cosas alcancen su fin de un modo determinado.

    Por este motivo, la persona humana no puede alcanzar su plenitud o perfección si no es por el conocimiento y amor de Dios, es decir, por la consecución del fin de Dios, que la gloria de Dios.

    En relación al texto del Evangelio de S. Mateo que hoy leemos, Santo Tomás señala que la ley nueva se compara con la antigua como lo perfecto a lo imperfecto, puesto que la ley nueva perfecciona a la antigua en cuanto suple lo que faltaba a la antigua.

    Jesús perfeccionó los preceptos de la antigua ley con la obra y la doctrina; con la obra porque quiso –y así hizo- observar las cosas y normas que debían observarse; y con su doctrina perfeccionó los preceptos de la ley de tres maneras: primero, declarando el verdadero sentido de la ley; segundo, ordenando el modo de observar con mayor seguridad lo que había mandado la antigua ley; y tercero, añadiendo ciertos consejos de perfección. Un ejemplo de esto último lo tenemos en Mateo 19,21 en la respuesta al joven que dijo que había cumplido todos los preceptos de la ley antigua: “Aún te falta una cosa: si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes …


Oración


Te Suplico, Padre clementísimo

que la sagrada Comunión no sea para mi alma

lazo ni ocasión de castigo,

sino intercesión saludable para el perdón;

sea armadura de mi fe,

escudo de mi buena voluntad,

muerte de todos mis vicios,

exterminio de todos mis carnales apetitos

y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad

y de todas las virtudes.




martes, 5 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Martes 3º de Cuaresma


 

Perdón


    Santo Tomás nos enseña que “la omnipotencia de Dios se manifiesta en grado sumo perdonando y apiadándose, porque la manera de demostrar que Dios tiene el poder supremo es perdonando libremente los pecados”.

    Asimismo, en palabras de San Agustín, “la misericordia es la compasión que experimenta nuestro corazón ante la miseria de otro, sentimiento que nos compele, en realidad, a socorrer, si podemos”.

    Por lo tanto, nuestra propia generosidad debería dirigirse hacia el perdón a quienes pudieran habernos ofendido, con la advertencia que expone Santo Tomás de que no podemos considerarnos más allá de lo que somos, y que, por tanto, al igual que el pecado u ofensa que se cometió contra Pedro, el perdón que cada uno haya de llevar a cabo se refiere “al pecado cometido contra él” y no los pecados contra cualquier otra persona o prójimo, ni contra Dios, ya que, como dice San Jerónimo, “no está a nuestro arbitrio perdonar” estos últimos, que tienen otros modos de perdón.


Oración


Oh Dios todopoderoso,

Tú, que haces elocuente la

lengua de los niños, educa

también la mía e infunde en

mis labios la gracia de tu bendición.

lunes, 4 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Lunes 3º de Cuaresma


 

Obcecación y dureza de corazón


     La obcecación y el endurecimiento implican dos cosas. Una de ellas es el movimiento del ánimo humano, que se adhiere al mal y se aparta de la luz divina. Otra es la sustracción de la gracia, de lo cual se sigue que la mente no sea iluminada para ver rectamente y el corazón del hombre no se ablande para vivir rectamente.

    Pero Dios, a cuya ciencia y poder están sometidas todas las cosas, nos protege contra toda necedad e ignorancia, contra toda torpeza, dureza de corazón y defectos semejantes.

     Contra estos defectos aparecen los dones del Espíritu Santo. Y, así, contra la dureza de corazón el Espíritu Santo nos presenta la virtud de la piedad, que llena las entrañas del corazón de obras de misericordia. Así se recoge en la sexta bienaventuranza: «Dichosos los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios».

     Como nos dice el papa Francisco, debemos dejarnos conducir con docilidad por el Espíritu Santo, en un camino de maduración, el cual supone renuncia, sinceridad y valentía.


Oración


¡Te alabo, te bendigo, Dios mío!

por los inmensos beneficios que nos concedes.

Tú libras de muchos peligros,

ablandas el corazón para la penitencia,

atraes con las promesas,

avisas con los sufrimientos.

Nos guardas con el ministerio de los ángeles,

nos provees de los bienes temporales,

nos reservas los eternos.


domingo, 3 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Tercer Domingo de Cuaresma


 
El entendimiento frente a la ceguera mental
y el embotamiento de los sentidos


     Para Santo Tomás la visión sobrenatural no puede conseguirla el hombre si no es tornándose en discípulo que aprende de Dios, su doctor, a tenor de la expresión de San Juan: “Todo el que escucha al Padre y aprende su enseñanza, viene a mí” (Jn. 6,45). Sin embargo, el hombre no se hace partícipe de esa enseñanza de repente, sino de una manera progresiva. De ahí que la fe es necesaria en todo el que aprende, para así llegar a la perfección de la ciencia. En conclusión, para que el hombre esté en condiciones de llegar a la visión perfecta de la bienaventuranza, debe creer en Dios como el discípulo en el maestro que le enseña.

    Y el don del Espíritu Santo que permite una agudeza, una penetración en la captación de las verdades de la fe y de las implicaciones de la verdad de la fe, es el don del entendimiento, por lo que hablamos del intelecto elevado por la virtud de la fe.

    Pero, frente al entendimiento, aparecen la ceguera mental y el embotamiento de los sentidos.

    La primera es una privación de la visión intelectual. No hablamos aquí del intelecto natural, sino de esa visión elevada que da la luz de la virtud teologal, la fe. Ceguera significa no poder ver.

    Por su parte, se dice que tiene su inteligencia embotada el que no puede llegar al conocimiento de la verdad, sino después de habérsela expuesto muchas veces, y ni aún entonces penetra con perfección en la realidad de su naturaleza.

    Para aumentar el entendimiento y que no se nos produzca ni la ceguera ni el embotamiento, hemos que tener en todo momento presente que el principio de la fe está siempre en la gracia de Dios, para lo cual la oración es fundamental.


Oración


Oh Dios todopoderoso, que todo lo sabes.

Dígnate infundir

sobre las tinieblas de mi inteligencia

el resplandor de tu claridad,

apartando de mí la doble oscuridad en que he nacido:

el pecado y la ignorancia.

Multiplica en mí la gracia;

para que multiplicada la conserves

y conservada la premies.

sábado, 2 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Sábado 2º de Cuaresma




Obediencia y gratitud


     Para Santo Tomás “de dos modos se debe algo a los padres: por razón de su paternidad y en casos particulares”. Por su paternidad, “porque el padre es superior y principio en cierto modo del hijo, y éste le debe respeto y atenciones”. En casos particulares, porque tienen derecho a ello en situaciones difíciles. “Por ejemplo, si están enfermos, se les debe visitar y cuidar de ellos; si son pobres, se debe proveer su sustento. Así como toda clase de cuidados, honor o reverencia.

     Añade que “el padre es el principio de la generación, educación, enseñanza y de todo lo relativo a la perfección de nuestra vida humana”. Para conseguirla el padre lleva a cabo actuaciones que denominamos mandatos. Y como acción consecuente se encuentra la obediencia del hijo. La obediencia es la más noble de las virtudes morales ya que se dirige al cumplimiento de la voluntad ajena frente, en algunos casos, la voluntad propia.

     Santo Tomás afirma que “junto a la obediencia camina la gratitud”. La virtud del agradecimiento o gratitud tiene por objeto la retribución con que uno paga libremente una deuda de pura cortesía. Lo que es objeto de gratitud por parte de la persona favorecida es la gracia que ella recibió del bienhechor. Por lo que, donde la gracia es mayor por parte del donante, se requiere por parte del donatario una gratitud mayor.

    Siguiendo a Séneca, Santo Tomás presenta una fórmula que puede dar armonía a las relaciones familiares: “que el bienhechor se olvide del beneficio dado lo antes posible y que el beneficiado lo mantenga en el recuerdo”.


Oración


Oh, Jesús Sacramentado, te adoro con devoción.

¡Memorial de la muerte del Señor!

Pan vivo que das vida al hombre:

concede a mi alma que de Ti viva

y que siempre saboree tu dulzura.

viernes, 1 de marzo de 2024

Cuaresma 2024 desde Scala Coeli con Santo Tomás de Aquino. Viernes 2º de Cuaresma

 



Envidia


     Define Santo Tomás la envidia como “la tristeza del bien ajeno”. El objeto de la tristeza es el mal en cuanto propio. Se entiende como envidioso a quien estima como un mal el bien ajeno, porque considera que disminuye su propia gloria o excelencia. El envidioso se duele de aquello de lo cual hay que alegrarse, esto es, del bien del prójimo.

     La envidia se contrapone a la caridad. La caridad se goza del bien del prójimo, mientras que la envidia se entristece de lo mismo. “De donde en el que hay envidia, destruye la caridad, y por tanto la vida del alma espiritual. Luego, la envidia es pecado mortal.”

     Con San Gregorio Magno, Santo Tomás distingue cinco hijas de la envidia: odio, murmuración, detracción, alegría en la adversidad del prójimo y aflicción en la prosperidad.

     “Por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo” (Libro de la Sabiduría 2, 24)».


Oración


Oh, Jesús Sacramentado, te adoro con devoción.

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,

pero aquí se esconde también la Humanidad;

sin embargo, creo y confieso ambas cosas,

y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás

pero confieso que eres mi Dios:

haz que yo crea más y más en Ti,

que en Ti espere y que te ame.