Granada, Almería y Jaén
Si hay una tierra donde la historia dominicana ha dejado una huella profunda, esa es Andalucía. En esta etapa nos vamos a dirigir a la parte occidental. Granada, Almería y Jaén conservan conventos, iglesias y monasterios que nos permiten viajar varios siglos atrás y descubrir cómo frailes y monjas dominicos han formado parte de la vida de estas ciudades y pueblos hasta nuestros días.
Comenzamos nuestro recorrido en Granada, en el Convento de Santa Cruz la Real. Fundado por los Reyes Católicos en 1492, el mismo año de la conquista de Granada, fue uno de los centros más importantes de la Orden de Predicadores en España. Durante siglos destacó como lugar de formación y estudio, llegando a convertirse en un prestigioso Studium Generale. Aunque gran parte del convento desapareció tras la exclaustración del siglo XIX, la comunidad dominicana regresó en 1951. Hoy continúa siendo un lugar de culto, estudio y predicación, además de albergar un Colegio Mayor Universitario y colaborar en la atención pastoral de la cercana parroquia de Santo Domingo.
Como hemos mencionado, los frailes de Santo Domingo llegan a Granada en 1492, y reciben bienes y tierras de los Reyes Católicos para fundar el convento. Viven con pasión la predicación del Evangelio y pronto hacen del mismo un importante centro de espiritualidad, que anima a muchos hombres y mujeres a vivir y participar del carisma dominicano sin dejar su condición laical. Aquí fijamos el origen fundacional del Beaterio de Santo Domingo de Granada, que se situó justo al lado de Santa Cruz la Real, estando documentada su existencia en 1539. Nacido del deseo de un grupo de mujeres laicas de vivir el Evangelio según el espíritu de Santo Domingo de Guzmán, el beaterio evolucionó hasta convertirse en una comunidad dedicada a la oración, la enseñanza y la vida fraterna. A finales del siglo XVII, la Madre Juliana de Santa Inés consolidó esta institución, mientras que, a comienzos del siglo XIX, el apoyo del Marqués del Saltillo aseguró su continuidad y fortaleció su misión educativa. La gran impulsora de la congregación fue la Madre Teresa Titos Garzón, elegida rectora en 1883. Sensible a las necesidades sociales de su tiempo, promovió la educación de las niñas más pobres y abrió nuevos colegios, iniciando en 1907 la expansión de la obra con la fundación de Motril y, posteriormente, la de Baena. En 1915 la Congregación de Santo Domingo (las de Granada, como se les suele conocer) fue reconocida oficialmente como instituto diocesano e incorporada a la Orden de Predicadores, obteniendo el reconocimiento pontificio en 1931 y la aprobación definitiva en 1942.
Su carisma, profundamente dominicano, integra vida comunitaria, oración, estudio y predicación, vividos con sencillez, alegría, espíritu de servicio, confianza en la Providencia y compromiso con la educación y la evangelización, especialmente entre los más necesitados.
Destacar igualmente que en la propia ciudad de Granada coexistieron hasta hace muy poco tiempo tres comunidades de monjas contemplativas: Monasterio de Santa Catalina, en el barrio del Realejo; Convento de Nuestra Señora de la Piedad, situado en la calle Duquesa, en un edificio del siglo XVI que guarda joyas artísticas de Pedro de Mena y José Risueño;
y el Convento de Santa Catalina de Zafra, situado en el barrio del Albaicín, siendo fundado en el año 1520 por la viuda de don Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, sobre una serie de casas cedidas por la Corona, de bienes que pertenecieron a la nobleza nazarí. Actualmente sólo quedan los dos últimos con unas comunidades muy pequeñas.
También en la localidad de Baza, se encuentra el Monasterio de la Santísima Trinidad, que hasta el año 1971, ocupaba el antiguo Hospital Real ya desaparecido, trasladándose desde entonces a su actual ubicación en la Carretera de Ronda de la ciudad de Baza.
Desde allí nos trasladamos a Almería para visitar el Santuario de la Virgen del Mar, uno de los lugares más queridos por los almerienses.
La tradición cuenta que la imagen de la Virgen apareció en la playa de Torregarcía en 1502, llegando desde el mar tras un naufragio. Con el paso de los años la devoción creció tanto que fue proclamada patrona de la ciudad. El santuario, atendido por los dominicos, destaca por su elegante decoración barroca y por el hermoso camarín donde se venera la imagen de la Virgen. Situado en pleno centro histórico, es un rincón lleno de tranquilidad y belleza que merece una visita pausada.
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En este punto nos queremos acordar y rezar por las víctimas del trágico incendio forestal de la localidad almeriense de Los Gallardos.
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Por su parte, la provincia de Jaén guarda también auténticos tesoros dominicos. En Alcalá la Real encontramos el Convento de la Encarnación, fundado por las Madres Dominicas a finales del siglo XVI. Su arquitectura renacentista, su iglesia sobria y su hermoso claustro reflejan siglos de oración y vida contemplativa. La iglesia conserva elementos característicos de la espiritualidad dominicana, como los símbolos de la Orden presentes en su portada.
También en la ciudad de Jaén encontramos el Monasterio de la Purísima Concepción, fundado en 1562. Aunque el edificio original sufrió numerosas transformaciones a lo largo de los siglos, la comunidad de monjas dominicas continúa manteniendo viva una tradición de oración y contemplación que se remonta a más de cuatrocientos años. Entre sus muros se conserva un importante patrimonio artístico y religioso que testimonia la riqueza de la vida dominicana en la ciudad.
Otro lugar destacado es el Monasterio de Santa Ana, en Villanueva del Arzobispo. Fundado en el siglo XVI gracias al impulso del reconocido teólogo y escritor dominico fray Domingo de Baltanás, constituye uno de los monumentos más importantes de la localidad. Su elegante claustro, la iglesia conventual y la armonía de sus espacios reflejan la riqueza del patrimonio conventual andaluz. Especialmente bello resulta el patio central, adornado con jardines, una fuente histórica y un ciprés que aporta serenidad al conjunto.
Finalmente, en Torredonjimeno encontramos el Convento de la Piedad, fundado hacia 1543 por don Jerónimo de Padilla. Concebido como monasterio de dominicas, colegio para jóvenes y panteón familiar de su fundador, conserva una magnífica iglesia de estilo gótico-renacentista con bóvedas estrelladas y un valioso retablo barroco. Aunque el claustro no puede visitarse por tratarse de un convento de clausura, el conjunto sigue siendo uno de los mejores ejemplos del patrimonio dominico de la provincia. Queremos agradecerles que nos hayan enviado una imagen del referido claustro.
Todos estos lugares nos permiten recorrer siglos de historia dominicana en Andalucía. Son espacios donde la oración, la cultura, el arte y la vida de muchas generaciones han dejado una profunda huella. Por ello, os invitamos a descubrir Granada, Almería y Jaén siguiendo este itinerario dominicano. Cada convento, iglesia y monasterio tiene algo especial que ofrecer. Merece la pena acercarse a ellos, contemplar su belleza, conocer sus historias, empaparse de sus silencios y dejarse sorprender por las historias que guardan sus muros.










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