Bienvenidos
a este recorrido que nos llevará a descubrir algunos de los lugares más
significativos de la presencia dominicana en Córdoba y su provincia.
Y
comenzamos, como no podía ser de otra manera, en nuestra propia casa: Santo Domingo de Scala Coeli,
en plena sierra de Córdoba. Este convento, fundado por San Álvaro de Córdoba en
1423 como primera casa de la reforma dominicana en España, nació con el deseo
de recuperar el estilo de vida de los primeros frailes predicadores: una
existencia sencilla, marcada por el silencio, el estudio, la contemplación y
una intensa actividad evangelizadora entre la población. San Álvaro reunió a un
pequeño grupo de frailes que compartían ese mismo ideal, levantándose este
convento sobre la antigua Torre de Berlanga.
Scala
Coeli posee además una característica única. Tras su peregrinación a Jerusalén,
San Álvaro quiso reproducir en la sierra cordobesa los principales lugares
santos que había conocido. Mandó construir varias ermitas y organizó un
recorrido penitencial que dio origen al primer Vía Crucis celebrado fuera de Jerusalén,
antecedente directo del que siglos después sería adoptado por toda la Iglesia.
Aún hoy pueden contemplarse las antiguas cruces de granito que recuerdan aquel
histórico itinerario de oración.
.jpg)
La
iglesia del convento, reconstruida y embellecida en época barroca, constituye
un auténtico homenaje a la espiritualidad dominicana. Su impresionante retablo
mayor, las numerosas imágenes de santos de la Orden, las pinturas que cubren
paredes y techos, los retratos de santos, beatos, papas y cardenales dominicos,
así como la presencia constante de ángeles y escenas de la vida de Santo
Domingo y de San Álvaro, convierten el templo en un verdadero libro abierto
sobre la historia dominicana. Especial devoción despiertan el Santísimo Cristo de San Álvaro,
ligado a una entrañable tradición sobre la caridad del fundador, y la capilla
donde descansan los restos de San
Álvaro, uno de los mayores tesoros espirituales del santuario.

A
lo largo de los siglos, por Scala Coeli pasaron figuras tan destacadas como
fray Luis de Granada, el P. Lorenzo de
Ferrari, considerado como verdadero restaurador material y espiritual de Scala
Coeli en el siglo XVIII, y el beato Francisco de
Posadas, excelente predicador, confesor, guía de almas y recolector de las
limosnas que se recibían para el sustento del convento, que fue destinado al
Hospicio de Scala Coeli en Córdoba (pequeña hospedería construida por San
Álvaro para descanso de los frailes cuando bajaban del convento a Córdoba o
para pernoctar cuando el mal tiempo no les permitía subir a Scala Coeli).
Scala
Coeli fue noviciado de los dominicos andaluces durante generaciones y centro
de formación para numerosos frailes. Hoy continúa siendo una Casa de Espiritualidad donde se
celebran retiros, jornadas de reflexión, talleres de oración y encuentros de la
Familia Dominicana, manteniendo vivo el espíritu con el que fue fundado hace
más de seiscientos años.
Nuestro
recorrido continúa en el histórico Convento
de San Pablo, primera fundación dominicana en Andalucía tras la
conquista de Córdoba por Fernando III. Durante siglos fue uno de los grandes
centros de estudio de la Orden y desde sus aulas y claustros partieron
destacados misioneros que llevaron el Evangelio hasta América. El antiguo
convento desapareció tras la desamortización, perteneciendo en la actualidad su
iglesia y el resto de la edificación a los Misioneros Claretianos. La iglesia sigue manteniendo huellas dominicanas como testimonio
de aquella intensa actividad religiosa, cultural y evangelizadora.
Muy
cerca se encuentra la Iglesia
de San Agustín, confiada desde comienzos del siglo XX a los
dominicos. Su extraordinario interior barroco y la presencia de Nuestra Señora
de las Angustias Coronada la convierten en uno de los templos más queridos de
Córdoba. Tras importantes restauraciones, hoy continúa acogiendo una intensa
vida litúrgica y pastoral al servicio de la ciudad.
.webp)
En
este viaje por la Córdoba dominicana, conoceremos el Monasterio de Santa María de Gracia,
heredero de una larga tradición contemplativa iniciada en el siglo XV, así como
los orígenes vinculados al antiguo Monasterio
del Corpus. Las monjas dominicas, en la actualidad en una
edificación moderna, continúan allí una vida dedicada a la oración,
sosteniendo silenciosamente la misión evangelizadora de la Iglesia.
Nuestro
viaje concluye en Baena,
con el Monasterio de Madre de
Dios, una de las joyas del patrimonio dominicano cordobés.
Fundado en el siglo XVI, conserva una magnífica iglesia con valiosas obras de
arte y sigue siendo hogar de una comunidad contemplativa que mantiene viva,
generación tras generación, la tradición dominicana de oración y servicio.
Este
es solo el comienzo de un apasionante recorrido por la historia, el arte y la
espiritualidad dominicana. Os invitamos a acompañarnos en las próximas etapas
y, siempre que tengáis ocasión, a visitar personalmente estos lugares, contemplando
los conventos e iglesias y conociendo a las comunidades que hoy los mantienen
vivos, como la mejor manera de descubrir que su historia no pertenece solo al
pasado, sino que sigue siendo una realidad llena de vida y esperanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comparte con nosotros...