lunes, 22 de febrero de 2010

¿Cómo ser cristiano en la España actual?


En el fin de semana del 12 al 14 de febrero nos hemos reunido en Scala Coeli un grupo de laicos, dirigidos por Fray Francisco R. Fassio para reflexionar en torno al tema CÓMO SER CRISTIANO EN LA ESPAÑA ACTUAL; tema que despertó tantas expectativas, esperanzas y respuestas como asistentes al curso; si bien todos compartíamos el sentirnos parte de la Iglesia y de la España actual.

Pero ¿cómo vivimos esta pertenencia? La forma de vivir el hoy depende del concepto que tengamos de la relación Dios – Mundo, de cómo vivamos esta relación. Puedo vivir el hoy DESDE DIOS, si partimos de una relación vertical Dios - mundo, es decir sintiéndome fuera del mundo, en una situación superior, enjuiciadora desde fuera; ó bien puedo vivirlo CON DIOS, es decir en paralelo, por un lado mi vida espiritual y por otro mi mundo, sin necesidad de interacción; ó bien puedo vivir esta pertenencia como el HOY DE DIOS, es decir EN DIOS; Dios no esta fuera de esta historia sino que esta encarnado en la historia y construye este hoy desde dentro, convirtiéndose este momento actual en lugar de encuentro con Dios.

La realidad actual presenta unas características que permite calificarla como TIEMPO de CRISIS; crisis, que no es solo económica, sino que va más allá, es crisis de valores, de modelo de familia, de concepto de persona; en definitiva es una crisis global, que podemos calificar “de cambio de época”, con todo lo que conlleva de desorientación, de ruptura, de inseguridad. Crisis que nos exige afrontar con valentía la realidad y adoptar una actitud rigurosa de reflexión, de análisis y de discernimiento.

Análisis y discernimiento en primer lugar de nosotros mismos; de tal manera que seamos conscientes de hasta qué punto nosotros mismos, consciente o inconscientemente, hemos encarnado y somos hijos de esta cultura moderna, que carente de una meta clara que ilusione, nos tienta a “OLVIDAR LA TRASCENDENCIA”, a “vivir UN DIOS SIN REINO O UN REINO SIN DIOS”, a vivir con tal necesidad de cosas que Dios ni cuestiona, ni se busca; podríamos decir que “SOLO DIOS SOBRA” y nos tienta a que “EL PODER SUSTITUYA AL AMOR” porque es más eficaz y como consecuencia de todo ello nos tienta a la “DESESPERANZA” y desafectación.

¿Qué hacer para salir de la crisis como hombres creyentes, realistas y decididos? Podemos fijar unos criterios generales, como son: El optimismo en la lucha y la esperanza, porque no estamos solos. No distraerse haciendo cosas que no ayudan a resolver la situación; la prudencia para hacer en cada momento lo necesario para llegar al fin propuesto, midiendo las consecuencias; tener claro el ámbito de nuestra acción, distinguiendo bien el círculo de mi preocupación e interés y el círculo de mi responsabilidad y por último discurrir: pensar, reflexionar y aplicar la inteligencia.

En definitiva: Analizar lo que hay con los criterios de Jesús. Aprender a vivir con Jesús porque Él es el centro de la vida. Discernir cuales son los medios que nos da Él siendo conscientes de que nos lleva a donde no sabemos y por donde no sabemos. Teniendo presente que JESÚS ES INDUCTOR DE OSCURIDADES: la oscuridad de la certidumbre, del riesgo, de la dinámica de la desaparición: de la sal y de la levadura que parece, de la relativización de lo evidente, de la dedicación a las causas perdidas, de los medios pobres, del ocultamiento de lo valioso. la oscuridad de los conflictos y de la conciencia del abandono. Es decir: tomarse en serio a Jesús que nos dice “entrar por la puerta estrecha”.

Como cristianos en la vida pública tenemos una responsabilidad pública, que debemos afrontar con una “actitud de sana laicidad” basada en dos criterios: la clara distinción de la ley moral, que implica los principios objetivos que tengo que seguir para realizarme como persona y que brota de la propia conciencia del hombre y la ley civil ordenadora de la convivencia en orden al bien común; y en el criterio de la búsqueda del bien común.

Cómo cristianos en la vida social nos podemos preguntar ¿Cómo ser cristiano ante los demás hombres en esta sociedad plural en la que vivimos, sociedad de discrepancias y conflictos? Para esta pregunta no tenemos soluciones, únicamente podemos proponer actitudes y formas de vida.

Actitud de constante apertura al consenso, de disposición a ceder en algo a lo que se tiene derecho, pero que no es esencial, para buscar la paz social, de evitar la prepotencia, de mantener en todo momento la dignidad frente a la que nos hace mal, sin entrar en la dinámica del odio y en la discrepancia buscar siempre el suelo común que nos une; ya sea cristiano o no creyente el discrepante, siempre hay un suelo común: la fé con el creyente y la dignidad de persona con el no creyente.

Y formas de vida: exigente en la moral pública, económica y social; adulta frente a los infantilismos sociales y eclesiales; que se opone a todo lo que aborta y quita vida; que vive en primera persona la Sabiduría y transmite lo mejor que puede dar, experiencia vital; exigente en pensar, en informarse y discernir para no dejarse manipular y que trabaja en red.

Puedo concluir que el curso ha sido de una gran riqueza: por ser riguroso en el análisis y radical en la toma de conciencia del ser cristiano; por ser iluminador de vida sin dar recetas; por lanzar a la búsqueda y al discernimiento y sobre todo por el optimismo y esperanza que despierta el saber que vive el Hoy de Dios y construimos la historia con Él y en red con los hermanos. GRACIAS.

(Mª José S.G.)