domingo, 10 de enero de 2010

Tú que andas sobre la nieve


Ahora que la noche es tan pura,

y que no hay nadie más que tú,
dime quién eres.


Dime quién eres y por qué me visitas,

por qué bajas a mí que estoy tan necesitado
y por qué te separas sin decirme tu nombre.
Dime quién eres tú que andas sobre la nieve;
tú que, al tocar las estrellas,
las haces palidecer de hermosura;
tú que mueves el mundo tan suavemente,
que parece que se me va a derramar el corazón.

Dime quién eres; ilumina quién eres;
dime quién soy también, y por qué la tristeza
de ser hombre;
dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,
tú que andas sobre la nieve.


Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,
ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sostenme entre tus manos; sostenme en mi tristeza,
tú que andas sobre la nieve.


(Leopoldo Panero, Lunes II, Vísperas)