miércoles, 6 de enero de 2010

La hermosura infinita de tu gloria


Señor, tú que en este día
revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles,
por medio de una estrella,
concédenos a los que ya te conocemos por la fe
poder contemplar un día,
cara  a cara,
la hermosura infinita de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios,
por los siglos de los siglos.