domingo, 13 de marzo de 2011

Ejercicios Espirituales para Laicos Dominicos

Enmarcados dentro de las actividades organizadas para el presente curso 2010-11, en la Casa de Oración y Centro de Espiritualidad dominicana de Santo Domingo de Scala Coeli, de Córdoba, se han celebrado, durante los días 11 al 13 de este mes de Febrero, unos Ejercicios Espirituales para laicos dominicos, impartidos por el Padre Promotor de las Fraternidades Laicales Dominicanas de la Provincia de Andalucía, Fray José Antonio Segovia, con el título “La Misericordia de Dios y la nuestra”, tratando el tema de la misericordia como conversión, compromiso y seguimiento a Jesús, con una actitud austera, discreta y callada, pero auténtica, clara y firme; interiorizando el sufrimiento ajeno, dejando que penetre en nuestro ser íntimo, para que, de este modo, se provoque una reacción que nos lleve a realizar actuaciones externas y compromisos orientados a erradicar ese sufrimiento del hermano o, al menos, aliviarlo.

A los mismos acudieron miembros de las Fraternidades de Murcia, Bormujos-Nueva Sevilla y Córdoba, completando en su totalidad el espacio disponible en la Casa.

Como colofón a dichos Ejercicios, dentro de la Eucaristía dominical, estando presentes y actuando como testigos los asistentes a los mismos, así como la totalidad de miembros de la Comunidad de frailes dominicos de Santo Domingo de Scala Coeli, miembros de la naciente Fraternidad de laicos dominicos de Baena –que se desplazaron para tal fin desde dicha localidad-, la superiora de la Comunidad de Córdoba de las Dominicas de la Anunciata, miembros de los Talleres de Oración que se desarrollan en Scala Coeli, así como invitados y pueblo asistente a la Eucaristía, tuvo lugar la ceremonia de toma de insignias y formulación de promesas de tres nuevos miembros que entran a formar parte de la Fraternidad Seglar de Santo Domingo y el Padre Posadas, de Córdoba.

Como final de esta crónica resaltar las palabras del Padre Promotor, quien se congratuló de este paso dado por los nuevos miembros, lo cual contribuye a que se continúe forjando el espíritu de Santo Domingo: hombres y mujeres libres, honestos, cercanos, serios y comprometidos en la oración ante el Crucificado y ante la Palabra, para estudiarla, interiorizarla y predicarla; trabajando con entusiasmo y con todas las fuerzas, a fin de ser útiles al prójimo.

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