sábado, 9 de agosto de 2014

CELEBRACION DE LA FESTIVIDAD DE SANTO DOMINGO DE GUZMAN


El Convento Madre de Dios, de Baena, ha sido el lugar donde los miembros de las Comunidades de Madres dominicas de dicho convento, de Frailes dominicos del Convento de Scala Coeli, de Córdoba, y las Fraternidades laicales de Santo Domingo de Henares de Baena y de Santo Domingo de Scala Coeli y Padre Posadas, de Córdoba, se han reunido para celebrar solemnemente el día de nuestro Padre Santo Domingo.



La ceremonia eucarística, presidida por el prior de Scala Coeli, padre Francisco J. Rodríguez Fassio, y concelebrada por el padre Mariano del Prado, también de Scala Coeli, y por los párrocos y sacerdotes de las Parroquias de Baena, ha contado también con la asistencia de miembros de la Cofradía del Rosario, de Baena, y una muy nutrida presencia de feligreses de Baena, que ha hecho que la Iglesia del Convento estuviera al completo.

Esta ceremonia con la que se ha conmemorado la festividad de Santo Domingo de Guzmán ha constituido el colofón a los actos organizados por las Madres dominicas del Convento Madre de Dios, en honor a Santo Domingo, y que ha consistido en la celebración en los días anteriores de un Triduo y el rezo diario abierto a las personas que han querido asistir para acompañarlas del Rosario y repaso-resumen de la vida de Santo Domingo de Guzmán.


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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

 Reconocemos a María como modelo de fidelidad y amor a ti,


   haz que su ejemplo anime a muchos jóvenes a compartir la misión salvadora de su Hijo en el servicio y la predicación

viernes, 8 de agosto de 2014

SANTO DOMINGO DE GUZMAN




Domingo de Guzmán:

Gran sermón fue tu palabra y aún mayor lo fue tu vida.



Tú que eres antorcha viva del Evangelio

Y señal clara de oración,

Haz que tus hijos continuemos en esa Misión,

Afrontando las injusticias

Y siendo predicadores de salvación.



Que con las rosas del Rosario, gloria y fruto de la Pasión,

Suscitemos vida, misericordia y compasión.



Tú, que eres Pregonero de la Verdad,

Mantén viva nuestra esperanza

Y envíanos como testigos de justicia y redención.




Amén.



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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

 Te damos gracias, Señor, por tantos hombres y mujeres dominicos laicos que dieron su vida por anunciar el evangelio a pueblos que nunca había oído hablar de Tí;

     suscita hoy nuevas vocaciones laicales dentro de la Familia Dominicana que anuncien con valentía el evangelio en las fronteras de la increencia


jueves, 7 de agosto de 2014

Santo Domingo ante la Biblia

OCTAVO MODO DE ORAR:
 ESTAR SENTADOS JUNTOS Y EN DIALOGO

       De entre los nueve modos de orar que se describen de Nuestro Padre Santo Domingo tenía uno hermoso, devoto y grato para él, que practicaba tras la recitación de las horas canónicas, y después de la acción de gracias que se hace en común por los alimentos recibidos. El mesurado y piadoso Padre, impulsado por la devoción que le había transmitido la palabra de Dios cantada en el coro o en el refectorio, se iba pronto a estar solo en algún lugar, en la celda o en otra parte, para leer u orar, permaneciendo consigo y con Dios.

Se sentaba tranquilamente y, hecha la señal de la cruz, lo abría, leía y se llenaba su mente de dulzura, como si escuchara al Señor que le hablaba, en conformidad con lo que dice el salmo: Voy a escuchar lo que dice el Señor, etc., (Sal 84,9). Y como si se debatiera con un acompañante, aparecía, ora impaciente, a juzgar por sus palabras y actitud, ora tranquilo a la escucha; se le veía disputar y luchar, reír y llorar, fijar la mirada y bajarla, y de nuevo hablar bajo y darse golpes de pecho.

Si algún curioso quisiera observarle a escondidas, el Padre Santo Domingo se le hubiese asemejado a Moisés, que se adentró en el desierto, llegó al monte de Dios, Horeb, contempló la zarza ardiendo y oró con el Señor y se humilló a sí mismo (Gen 3, 1-6). Este monte de Dios, ¿no es como una imagen profética de la piadosa costumbre que tenía nuestro  Padre, de pasar fácilmente de la lectura a la oración, de la oración a la meditación, y de la meditación a la contemplación?

A lo largo de esta lectura hecha en soledad, veneraba el libro, se inclinaba hacia él, y también lo besaba, cuando leía palabras que Cristo había pronunciado con su boca. A veces, ocultaba el rostro cubriéndose con la capa, o escondía la cara entre sus manos, velándola un poco con la capucha; lloraba lleno de congoja y de dolor; y también, como si agradeciera a un alto personaje los beneficios recibidos, se levantaba un poco con toda reverencia e inclinaba su cabeza; plenamente rehecho y tranquilo, leía de nuevo.




Escena: Domingo sentado delante de Jesús como Maria de Betania.

Jardín: Paraíso, huerto cerrado, como la Anunciación de Fr. Angélico.
Postura del que espera ser servido en un restaurante.
Sentado a la sombra de mi Amado, gozo con sus frutos (Cant)
Cristo sentado: para dialogar con tiempo, atención, dedicación.
                           A la mesa de los pecadores
                           En la barca
                           La samaritana

María de Betania de “Felices los que lloran” y alcanzaremos para aquellos que atendemos y para nosotros mismos la consolación.
                           Ultima cena
                           Emaus

Domingo se sienta para darle todo el tiempo del mundo a esta comunicación (sentarse delante o a los pies de significa ser discípulo habitual).

“Se sienta con paz”. Sentarse con actitud de permanencia, sin prisa.
            Padres del desierto: “Arsenio, permanece en la celda y sentado”
Yashab en hebreo y catcito en griego: sentarse, pero también permanecer, instalarse, habitar.

“Después de hacer el signo de la cruz”: confesión cristiana y gesto litúrgico (evangelio). Leer es un acto sagrado y de oración y no sólo preparación de la oración.

Llora: experiencia mística: Guillermo de San Teodorico: “significan las lágrimas la cercanía de la presencia amorosa del Señor”
           
            S. Isidoro: ellas nos permiten conocer la visita del Señor, los pasos que da nuestro corazón.
           
Diálogo con el Señor: discute como Jacob; busca entender, comprender, integrar lo sabido y vivido con lo nuevo.

Abraza el libro (gesto litúrgico y místico: Cantar de los Cantares: que me bese con el beso de su boca. Abrázame. Guillermo de San Teodorico dice del contemplativo: “besa con un tierno beso de amor a Cristo en su corazón”

Se golpea el pecho: reconoce su propio pecado (Yo mismo contra ti solo pequé);
        
                                 Romper el corazón de piedra.
                                Conversión, reparación.

Se inclina: Como Moisés ante la zarza y se cubre el rostro.

La lectura como oración. Dios habla, tú escuchas (para no inventarse un Dios, ni imponerle mi voluntad).

            Entrando en el espíritu de autor inspirado: “A horas determinadas, es necesario dedicarse a una lectura determinada. Una lectura al azar, sin orden ni continuación, lejos reedificar el alma, la arroja en la inconstancia. Las Escrituras piden ser leídas en el espíritu que las ha dictado. Sólo entrarás en el pensamiento de Pablo cuando, debido a la atención en la lectura y a la aplicación asidua a meditarla, te impregnes de su espíritu. De la lectura continuada es preciso sacar sentimientos afectuosos, formar una plegaria que interrumpa la lectura. Si verdaderamente el lector busca a Dios en su lectura, todo lo que lee trabaja con él y para él a fin de conseguir la meta”.

La lectura se prolonga en los dominicos en el estudio: cfr. S. Vicente Ferrer, Fr. Luis de Granada.

El estudio como forma de compasión: la caridad de la verdad, para hacer posible la verdad de la caridad.  


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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

Por la intercesión de la beata Juana de Aza, que sembró la semilla de tu Palabra entre los suyos,

Concede a las familias cristianas la ayuda para que sus hijos descubran y desarrollen el plan que Tú tienes para cada uno de ellos.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Triduo en honor de Santo Domingo en el Convento Madre de Dios - Dominicas de Baena






Somos familia en unidad de fray Domingo de Guzmán.
Alabemos laudare. Herencia viva él nos da:
Amar, orar y predicar.
Laudare, aleluya, benedicere, aleluya predicare.

Qué hermosa brilla bajo el sol la luz que anuncia compasión.
Bendigamos, benedicere. Abramos sendas al perdón.
Dándonos siempre como un don.
Laudare, aleluya, benedicere, aleluya predicare.

Viviendo en fraternidad, buscando siempre la verdad.
Predicamos, predicare. Con esperanza alentar.
Nos de amor, justicia y paz.
Laudares, aleluya, benedicere, aleluya predicare.

Cantemos todos al Señor, una alabanza es nuestra voz.
Aleluya, aleluya. En gratitud a nuestro Dios.
Que a la vida nos llamó. Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya,
Aleluya.

(Canto de entrada Eucaristía primer día del Triduo)



martes, 5 de agosto de 2014

DOMINGO DE GUZMAN. Viaje a las Marcas y encuentro con los cátaros y su herejía.


Alfonso VIII, rey de Castilla, durante su viaje a la diócesis de Osma, en 1203, pidió al obispo Diego de Acebes que hiciera de procurador en el casamiento de su hijo con una noble de las Marcas. Los monarcas europeos establecían frecuentemente alianzas matrimoniales con estirpes regias de diferentes reinos.

Diego accedió a la petición real y junto con la compañía que eligió, entre la que se encontraba Domingo, partieron hacia la Marca danesa, Dinamarca.

Una etapa clave en este caminar hacia Dinamarca fue la que culminó en la ciudad de Tolosa. Experimentaron allí bien a las claras el progreso de la herejía cátara. Esta comprobación produjo hondo desasosiego en Domingo, por el engaño en que estaban atrapadas desde hacía tiempo innumerables almas.

Dicha herejía se trataba de un nuevo maniqueísmo que comenzó a extenderse por Europa a mediados del siglo XI. Punto de partida de su teología era un dualismo, es decir, la confesión de la existencia de dos principios eternos de las cosas, uno bueno y otro malo. Del principio bueno procedía el mundo invisible, el de los espíritus y las almas. Del malo brotaba la materia, radicalmente mala, como malo es su creador.  Al ser la materia obra de un artífice malo, debía proponerse como ideal liberar de ella el alma, librar el espíritu de su prisión corpórea.

Para los iniciados era deber riguroso guardar castidad perpetua. Se rechazaba el matrimonio, porque se ordenaba a la procreación y tendía a encerrar a las almas en la materia. Los ritos de los cátaros pretendían inspirarse en la liturgia de la Iglesia primitiva.

En la misma noche en que fueron alojados en la ciudad mantuvo con calor y firmeza una larga disputa con el hospedero, que era hereje. Impulsado por su formación teológica e intenso amor a Cristo, Domingo no pudo entregarse al descanso nocturno. Tanto es así que el resultado de la conversación entre Domingo y el hospedero fue que éste no pudo resistir por más tiempo la sabiduría y espíritu con que le hablaba Domingo y, como anota Jordán, en su vida de Santo Domingo, lo condujo a la fe, con la ayuda del Espiritu Santo.

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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

Tú hiciste de la primera comunidad de predicadores del Nuevo Mundo la voz que proclamó tu palabra y defendió la dignidad de todos tus hijos,

danos también hoy el ser comunidades de predicadores que con su vida, testimonio y palabra profética inviten a otros jóvenes a seguirte al estilo de Domingo de Guzmán.


lunes, 4 de agosto de 2014

DOMINGO DE GUZMAN. Segunda juventud: Canónigo regular en Osma.


La segunda juventud de Domingo de Guzmán coincide con la terminación de sus estudios en Palencia e incorporación al cabildo regular de Osma, institución también en plena sintonía con el movimiento de renovación evangélica y apostólica que aludimos días anteriores.

El obispo Martín de Bazán quiso establecer plenamente la vida regular entre los clérigos adscritos a la catedral de Santa María. Los animó particularmente a aceptar la vida común, la clausura y el silencio, favorecedores de la meditación, el estudio y la celebración del culto divino. Cabildo regular significaba estar sometido a la regla de san Agustín.

Domingo aceptó de buen grado la invitación que le hicieron para ir a la capital de su diócesis. Desde el comienzo en el Burgo de Osma se sintió plenamente centrado en el género de vida que se quería para el cabildo.

Domingo, en conformidad con la regla de san Agustín, cuya profesión mantendrá ya hasta la muerte, tuvo la caridad como norma suprema, ejercitada en la vida comunitaria, hasta lograr la unanimidad de alma y corazón en Dios y con los hermanos. Renunció en lo sucesivo a toda propiedad privada, y siguió con docilidad la fuerte llamada a la vida de oración, en la horas y tiempos señalados. Cuidó con esmero el clima de recogimiento en la iglesia, para facilitar en aquel recinto la práctica de la oración. Se empeñó en poner en armonía el corazón y los labios en la celebración de la alabanza divina. Llevó una vida austera, en la que entraban como componentes el ayuno y la mortificación. Alimentó su espíritu con la lectura, especialmente de las Escrituras Santas. Amó la belleza espiritual, y logró exhalar a través de su conversación el buen olor de Cristo, “no como siervo bajo el peso de la ley, sino como hombre libre dirigido por la gracia”.

Consumía el día y la noche en el claustro o convento y en la catedral, y se entregaba sin interrupción a la plegaria que alimentaba con la Palabra de Dios. En este punto, sus biógrafos ya destacan una manera peculiar en su modo de oración que mantendrá toda su vida: la oración con lágrimas y gemidos. Era en él una peculiar manifestación del amor que profesaba al prójimo, a los pecadores, desdichados y afligidos. El amor que ardía en el interior de su corazón desbordaba al exterior en forma de sollozos, lágrimas e incontenible llanto.

Hacía uso frecuente de la siguiente oración:

Dígnate, Señor, concederme la verdadera caridad, eficaz para cuidarme y procurar la salvación de los hombres. Estoy convencido de que solo comenzaré a ser de verdad miembro de Cristo, cuando ponga todo mi empeño en desgastarme para ganar almas, según el modelo del Salvador de todos, el Señor Jesús, que se inmoló totalmente por nuestra salvación.


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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

Tú, Señor, que hiciste a Domingo predicador de la gracia,
                  regala el don de nuevas vocaciones a la Familia Dominicana para que pueda anunciar a todas las gentes su salvación.

domingo, 3 de agosto de 2014

DOMINGO DE GUZMAN: Infancia y juventud


Su primera educación fue al "modo eclesiástico", que según la costumbre del tiempo, llevaba a un contacto diario con la Biblia, especialmente en la celebración litúrgica.  Los niños que se instruian de cara a la incorporación en el estado clerical comenzaban el estudio de las letras valiéndose del libro de los Salmos, en latín,  y esto comportaba el estudio de la gramática.

Hacia los 13 o 14 años se trasladó al Estudio dependiente del cabildo de la catedral de Palencia. Con tesón, se dedicó al estudio de las artes o filosofía durante unos seis años, tiempo programado para adentrarse en el "trivium" y el "cuatrivium", aunque sus preferencias estaban claramente puestas en la teología. La admiración espolea a su espíritu y animaba el estudio,  que orientó sin titubeos hacia la Sagrada Escritura,  y cuanto le ayudara a adentrarse en una más perfecta inteligencia de los libros santos. A la teología dedicó cuatro años,  es decir cuando estaba, aproximadamente,  entre los 19 y los 23 años de edad.

En el corazón compasivo, heredado de su madre germinaban con facilidad obras de  salvación.  Traducía en hechos cuanto estudiaba, meditaba y celebraba. Se le ofreció un momento propicio para cumplir la Palabra de Dios durante una gran carestía -un hambre muy cruel-. Resolvió entonces vender los libros y su ajuar de estudiante y, con lo obtenido de la venta, "fundó una limosna", es decir,  estableció una institución de acogida para necesitados,  hambrientos,  enfermos y peregrinos. Aflora aquí ya su talante organizador que le distinguirá siempre. Los libros,  glosados de su mano, le eran ciertamente muy necesarios, pero no quiso que, mientras estudiaba en "pieles muertas", hermanos suyos murieran de hambre.

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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

Protege a cada una de las comunidades dominicanas para que cada día intentemos ser palabra de fraternidad, solidaridad y perdón;
y haz que sirvamos de guía y hogar para aquellos que buscan  ir el Evangelio.

sábado, 2 de agosto de 2014

BEATA JUANA DE AZA



Hoy, 2 de agosto, la Iglesia recuerda a la beata Juana de Aza,  madre de santo Domingo.

De ella se resalta la compasión para con los necesitados, generosidad y, sobre todo, profunda piedad. Daba a manos llenas de lo suyo.

Un ejemplo de ello es el caso en el que contemplando la angustia de los necesitados, en ausencia de su esposo, repartió un  tonel que tenía lleno de vino "muy célebre en aquel lugar". Cuando don Félix volvía a Caleruega, le salieron al encuentro sus vecinos, quienes le comunicaron lo del vino distribuido entre los pobres. Cuando llegó a su casa, acompañado de los vecinos, pidió a su esposa que le sirviera vino de la cuba.

Entrando en la bodega, y puesta de rodillas, rogó al Señor,  diciendo: "Señor Jesucristo, aunque no soy digna de ser escuchada por mis méritos, atiéndeme por tu siervo, mi hijo, a quien he consagrado a tu servicio", pues la madre era sabedora de la santidad de su hijo. 

Levantándose llena de confianza,  se dirigió al tonel y lo encontró rebosante de vino exquisito. Dando gracias a Dios de todo bien, hizo repartir de aquel vino a su marido y a los demás presentes. Todos quedaron admirados.

Respecto al nacimiento de santo Domingo, Constantino de Orvieto, en su obra "Narración sobre santo Domingo" menciona que tuvo su origen en la parte occidental de España,  a saber, en una cierta villa llamada Caleruega,  de la diócesis de Osma.  Su padre se llamaba Félix y su madre Juana. 

Su madre, antes de concebirlo,  tuvo conocimiento acerca de lo que sería en el futuro. Oráculos divinos le anticiparon, no sólo hechos venideros, sino también el significado de semejantes hechos. Vio en sueños que gestaba en su vientre un cachorro que llevaba en la boca una tea encendida. Una vez salido del vientre prendía fuego a toda la faz de la tierra. ¿Qué se debe entender con esto? No lo ignora quien recuerde el testimonio de la Sagrada Escritura. El predicador está representado por un cachorro. La Palabra de Dios, empero, por una antorcha. 

viernes, 1 de agosto de 2014

DOMINGO DE GUZMAN. Notas sobre su vida, espíritu y carisma. (1)


Domingo de Guzmán, el primer fundador español de una orden religiosa, puede que no sea conocido como merece su importancia en la historia de la Iglesia y de la humanidad.

Aunque grandes figuras, religiosas o no, hacen mención de Domingo, los católicos de cultura media, incluidos los mismos españoles, apenas conocen más que su nombre, que incluso en ocasiones es confundido con santo Domingo de Silos.

El 8 de agosto se celebra, celebramos todos, la festividad de Santo Domingo de Guzmán.

Por este motivo, a lo largo del presente mes de Agosto, desde este blog vamos a dedicarnos a intentar  dar a conocer y acercar a todos la figura de Domingo de Guzmán. Vamos a tratar sus principales datos biográficos, sus milagros reconocidos y otras historias, más o menos reales, que tienen a Domingo como principal protagonista,  recogeremos lo que han dicho de él grandes figuras de la historia, presentaremos su espíritu y el carisma que legó a sus seguidores y, también, recogeremos oraciones y plegarias hacia él y hacia nuestro Señor a través de él, y para ellos nos vamos a servir principalmente del libro preparado por Fray Vito-Tomás Gómez, o.p., Santo Domingo de Guzmán. Escritos de sus contemporáneos

La vida de santo Domingo transcurre en el último cuarto del siglo XII y primero del XIII.  Nace hacia el año 1174 y muere el 6 de Agosto de 1221. Su tiempo estuvo sometido a un proceso de maduración en todos los órdenes. En los primeros tiempos del periodo que describimos, en esa época feudal, las relaciones entre los hombres tenían unas características claramente verticales: todo estaba jerarquizado (en la base de la sociedad estaban los esclavos, después los siervos o vasallos, a continuación los colonos, caballeros, clérigos, hombres de letras; y encima los señores, que formaban el estamento de la nobleza, eclesiástica y civil; sobre los  nobles estaban los reyes; y en la cúspide se situaba el Emperador y el Papa).

Pero desde mediados del siglo XI este mundo de relaciones verticales fue dando paso a una sociedad con características más horizontales, más corporativas, más fraternas. Surgieron los grupos organizados por oficios, con la mira puesta en la defensa de los intereses gremiales.

En este escenario de cambio, dentro de la teología como ciencia que tiene como fundamento la divina revelación, que se esfuerza en profundizar en sus misterios y hacer que irradien hacia el orden social, empiezan a aparecer grupos de renovación, que tenían el Evangelio como fuente de inspiración. El Evangelio, su lectura, meditación asidua y su puesta en práctica, era su principal empeño. Estos grupos estaban integrados por sencillos laicos, y también sacerdotes y religiosos. Con ellos simpatizaban algunos obispos y, en general, se veían alentados por los Papas.


La familia de Domingo se hallaba inmersa en los esquemas antes descritos de la sociedad feudal. Pertenecía a un tipo de nobleza de Castilla de amplios horizontes, con ideales que rebasaban los linderos del terreno en el que se asentaban, Caleruega. Todo hace pensar que esta familia estaba abierta a las nuevas corrientes de renovación evangélica, con aprecio por la virtud y una acusada sensibilidad orientada hacia el mundo  de los pobres.

domingo, 13 de julio de 2014

Salió el Sembrador a sembrar. ¿“Tierra buena” para la semilla?



“Tierra buena”. Sí.

¿Y los pájaros del borde del camino?

¿Y el terreno pedregoso? ¿Y las zarzas?

¡Claro que están en nosotros y que también a veces vienen de fuera! Pero ¿qué tiene más consistencia? ¿de qué depende que esa “tierra buena”, que ya nos constituye, fructifique?


El Sembrador, el Espíritu, nos regala de mil formas la Palabra: suavemente con frecuencia, como una delicada invitación, como una “Palabra-Presencia” que nos acompaña en cualquier circunstancia, también y tal vez más, en los momentos duros. ¿No nos lo dice la experiencia?  ¿quién de nosotros no ha dicho alguna vez: “De aquella crisis, salí fortalecida”, “En aquella ocasión, lo pasé mal, pero…¡cuánto aprendí”!?

Nos vienen a la mente las palabras de S. Pablo: “Todo colabora al bien de los que aman a Dios”. En definitiva, ¿no es caminar de manos de la Providencia? Parafraseando a un santo reciente…“Mi Providencia y tu fe tendrán “esto” en pie” Y así, todo puede caer en esa tierra buena, aunque esté, y está, de mil formas amenazada. Pero… ¡el Señor la cuida, si nosotros lo dejamos, y si le prestamos atención.  La cuida, nos cuida.

Nos lo dice el salmo: Tú cuidas de la tierra, la riegas, la enriqueces sin medida” Tú nos acompañas con tus cuidados. Como en una ocasión le oí a un dominico joven: “Porque eres amor, te encuentro siempre a mi lado, Peregrino”.

                                                                                    Paqui López