jueves, 1 de abril de 2010

Triunfar (1 de abril, Jueves Santo)

Una noche de triunfo Jesús se reunió con los suyos. Los había querido mucho hasta aquel momento. A ellos, una panda de pescadores y pecadores. A ellos, sí, pero también a otros. En aquella cena pesaba el recuerdo de cojos y ciegos, de viudas y publicanos queridos, de pecadores visitados por la misericordia, de leprosos curados, de hombres y mujeres amados de una manera especial; de leyes abrogadas a favor de la misericordia y la ternura. Era una cena especial; era la cena del triunfo.

Reconozco que me gusta esa palabra: triunfar. Reconozco que odio terriblemente la otra, fracaso. En esta vida, o triunfas o fracasas. Y por nada quiero fracasar. Aspiro a triunfar en el trabajo, en mis relaciones. Es hermoso mirarse al espejo y decírselo: enhorabuena, triunfador. Quien no triunfa no existe. Queda eliminado del juego. O el triunfo o la sangre.

En esta tarde Jesús nos enseña una manera diferente de triunfar en la vida. Aquel que había llegado tan lejos, que estaba a punto de librar su última y apoteósica batalla en la tierra… “Se quitó el manto, se ciño la toalla y se dispuso a lavarles los pies”. Todo previsto como un buen guerrero excepto el final. Y aquí nos quedamos sin palabras. He aquí un triunfador. Para los suyos perdió la guerra. No están los tiempos para amar. Es lo mismo que dicen en tantos ambientes sociales de nuestra época. Lo que nos dice el corazón cuando corremos su suerte.

Jesús triunfó aunque aparentemente fracasara. Y la lección no puede ser más clara. Los que aman triunfan. Los que no aman, fracasan. Ese es el dogma que desde aquella noche de Nisán circula por la tierra, el dogma que nos salva. Sí, nos salva el amor, el servicio y la entrega. No hay más triunfo que ese. Lo demás es mentira. Lo demás (el poder, la violencia o la agresividad, el odio, la competencia o el falso amor propio) ahoga y esclaviza. Solo nos salva amar, inclinarnos, arrodillarnos ante los pequeños y amarles sin medida. Y así sabemos y confesamos que quien ama triunfa siempre.

Jueves Santo
Misa en la Cena del Señor
Éxodo 12. 1-8. 11-14
Sal 115
1 Corintios 11, 23-26
Juan 13, 1-15