jueves, 5 de marzo de 2020

El camino de la Cuaresma día a día. -8-



CUARESMA, TIEMPO DE GRACIA


Os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice:
"En tiempo favorable te escuché, 
en día de salvación vine en tu ayuda"
Pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación. (2Co 6,1-2)


La cuaresma es un tiempo de preparación para la Pascua. Simboliza los 40 años que el pueblo de Israel estuvo perdido en el desierto… También nosotros podemos estar perdidos por ser de dura cerviz, con el corazón extraviado. Simboliza los 40 días que Jesús pasó en el desierto… Es necesario que nos adentremos en nuestro desierto interior, lugar de combate y de encuentro con el Dios que nos ama y nos salva.
        
¿Qué quiere enseñarnos este tiempo cuaresmal? San Pablo nos da la clave: no echéis en saco roto la gracia de Dios (2Co 6,1). El Señor derrocha continuamente su Gracia sobre cada uno de nosotros, sólo debemos estar atentos, conscientes de ese derroche de amor y misericordia, receptivos para acogerla, y dóciles para vivir conforme a su voluntad.

Señor, gracias por este tiempo que me regalas y con él, la oportunidad de caminar juntos y hacer este recorrido hasta la Pascua. Abre mi mente para que tu gracia purifique mis pensamientos, acojan tu buena noticia y me haga portadora de tu mensaje de Amor y Salvación. Abre mi corazón para que tu gracia purifique mis sentimientos, sane mis heridas y me haga instrumento de tu Amor y Misericordia. Que mi voluntad se ajuste a la tuya, Señor, pues sé que, como buen Padre y Madre, siempre quieres lo mejor para mí. AMÉN.


Sor Montserrat Román, OP






Salmo: "Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma".


Oración: “Señor, escucha mis palabras; concédeme la gracia de conocer y practicar siempre el bien, y haz que viva siempre según tu voluntad”.


Evangelio: San Mateo 7, 7-12





Música para el camino:


"Pedid y se os dará" de Ruah.


 

miércoles, 4 de marzo de 2020

El camino de la Cuaresma día a día. -7-


EL PROFETA JONAS Y LA MISERICORDIA DE DIOS.

Jonás oye la palabra de Dios, pero no está dispuesto a aceptar la misión que Dios le acaba de encomendar. Jonás tenía miedo. Nínive era una ciudad inmensa, “tres días hacían falta para atravesarla” (3,3) y su grandeza física solo era comparable con su miseria humana ante Dios.

Jonás es consciente del riesgo que conlleva aceptar la misión de Dios, por eso, huye de su presencia, “se levantó para huir a Tarsis” (1,3) quería ir muy lejos, lo más lejos posible de la presencia de Dios. Jonás sintió miedo por él mismo, fue miedo a perder su vida lo que le impulsó a alejarse de Dios, fue el miedo a nadar contracorriente en una ciudad envuelta en maldad y pecado.

Pero Dios frustró los planes de Jonás. Y en esa frustración Jonás volvió la mirada a Dios. Fue consciente que el Señor había deshecho sus planes de huida y además, en ese deshacer, se había dado a conocer como el verdadero Dios delante de algunos hombres que adoraban a otros dioses. Jonás se humilló delante de Dios y Dios lo salvó.

Los planes de Dios seguían adelante, por eso, por “segunda vez la palabra de Dios fue dirigida a Jonás” (3,1). Y ahora, con la fuerza del Señor, Jonás se interna en la inmensa Nínive proclamando su destrucción si no se convertían de su maldad y de su pecado.
Para sorpresa y asombro de Jonás, los ninivitas aceptaron su palabra y todos desde el mayor al menor “se cubrieron de sayal y clamaron a Dios con fuerza” (3,8) “Dios vió como los ninivitas se convirtieron de su mala conducta y se arrepintió del mal que había determinado hacerles” (3,10).

Pero esta actitud de Dios, lejos de alegrar a Jonás por el arrepentimiento y salvación de los ninivitas, entristeció al profeta sintiéndose herido en su orgullo. Jonás sabe cómo es Dios, “tú eres un Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del mal” (4,2) y por ello debería alegrarse, pero no lo hace por orgullo y por soberbia. Dios tiene que volver a enseñarle otra lección.

En medio de desierto, Jonás se alegra porque una planta de ricino le puede proteger del sol. Y su alegría se tornó tristeza cuando la planta se secó. Dios recuerda a Jonás que él no hizo nada para que la planta de ricino creciera, no había ninguna vinculación entre Jonás y la planta; y en su egoísmo, Jonás solo acierta a ver que la planta lo protegía del sol y ahora ya no tendrá esa protección.

Pero Dios, clemente y misericordioso, sí está vinculado con las 120.000 personas que había en Nínive; y esa vinculación hunde sus raíces en lo profundo de las vidas de estas personas. “¿No voy a tener yo lastima de Nínive donde sus habitantes no saben distinguir su derecha de su izquierda?” (4,11).

¿Estamos seguros que el profeta Jonás y su actitud son solo algo del Antiguo Testamento?


Fr. Benito Medina, OP



Jonás. Autor: Miguel Angel. Detalle Capilla Sixtina C. Vaticano






Salmo: "Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme".


Oración: "Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. Mira complacido a tu pueblo que desea entregarse a ti con una vida santa".


Evangelio: San Lucas 11, 29-32.





Música para el camino:


"Misericordia (Salmo 50)" de Ixcís 



































martes, 3 de marzo de 2020

El camino de la Cuaresma día a día -6-


La oración es luz del alma

         El sumo bien está en la plegaria y en el diálogo con Dios, porque equivale a una íntima unión con él: y así como los ojos del cuerpo se iluminan cuando contemplan la luz, así también el alma dirigida hacia Dios se ilumina con su inefable luz. Una plegaria, por supuesto, que no sea de rutina, sino hecha de corazón; que no esté limitada a un tiempo concreto o a unas horas determinadas, sino que se prolongue día y noche sin interrupción.

         Conviene, en efecto, que elevemos la mente a Dios no sólo cuando nos dedicamos expresamente a la oración, sino también cuando atendemos a otras ocupaciones, como el cuidado de los pobres o las útiles tareas de la munificencia, en todas las cuales debemos mezclar el anhelo y el recuerdo de Dios, de modo que todas nuestras obras, como si estuvieran condimentadas con la sal del amor de Dios, se conviertan en un alimento dulcísimo para el Señor. Pero sólo podremos disfrutar perpetuamente de la abundancia que de Dios brota, si le dedicamos mucho tiempo.

         La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Hace que el alma se eleve hasta el cielo y abrace a Dios con inefables abrazos, apeteciendo la leche divina, como el niño que llorando, llama a su madre; por la oración, el alma expone sus propios deseos y recibe dones mejores que toda la naturaleza visible.

         Cuando quieras reconstruir en ti aquella morada que Dios se edificó en el primer hombre, adórnate con la modestia y la humildad y hazte resplandeciente con la luz de la justicia; decora tu ser con buenas obras, como con oro acrisolado, y embellécelo con la fe  y la grandeza de alma, a manera de muros y piedras; y, por encima de todo, como quien pone la cúspide para coronar un edificio, coloca la oración, a fin de preparar a Dios una casa perfecta y poderle recibir en ella como si fuera una mansión regia y espléndida, ya que, por la gracia divina, es como si poseyeras la misma imagen de Dios colocada en el templo del alma.

(Homilía de San Juan Crisóstomo)

Texto escogido por Antonio Molina -
Hermanos de la Casa de Nazaret








Salmo: "Los ojos del Señor miran a los justos. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de las angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos".
 
Oración: "Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Escúchame cuando te invoco; tú, que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. Ayúdame a vencer nuestro apego a los bienes de la tierra y a desear los bienes del cielo".


Evangelio: San Mateo 6, 7-15





Música para el camino:


"Padre Nuestro" por Diana Navarro 

 

lunes, 2 de marzo de 2020

El camino de la Cuaresma día a día. -5-



       Al estilo de Jesús


        Como todos los años, la liturgia nos ofrece estos 40 días de Cuaresma en recuerdo de los 40  días que Jesús pasó en el desierto en oración, ayuno y penitencia en preparación para su ministerio.


         La Cuaresma nos invita a la conversión, a adoptar esa nueva forma de pensar y de actuar...al estilo de Jesús. Para ello, y porque la lucha contra el pecado es dura y nuestras fuerzas exiguas, la Iglesia nos da las armas para el combate: la oración, el ayuno y la limosna. 

         El embate de las tentaciones que fuerzan por desviarnos de la voluntad de Dios lo sufriremos, como Jesús, durante toda la vida.

         El pecado campea a sus anchas por todas partes, y detrás, el maligno, erguido y soberbio, causante maquinador de maldades, manifestadas en el horror y sufrimiento en crisis humanitarias, violencia, corrupción, migraciones forzadas, violación masiva de los derechos humanos, hambre y abuso inmisericorde de nuestros recursos naturales.....

         La Cuaresma nos invita a todo cristiano, a ti y a mí, a la conversión a Dios y al hermano; a colaborar juntos por un mundo más humano y fraterno. A ser portadores del perdón de Dios y de su paz, y a ser mensajeros, con Jesús, de la Buena Noticia. A manifestar al mundo, con nuestra vida, el amor de Dios.

P. Pablo Olmedo, CMF



        
La tentación de Cristo. Autor: Botticelli. Capilla Sixtina C. Vaticano



Salmo: “Señor, que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón".


Oración: “Padre bueno, tú que nos has creado para que gocemos de una vida digna, feliz y fraterna, ayúdanos a erradicar de nosotros el pecado de egoísmo, de soberbia, de indiferencia ante el sufrimiento ajeno y todo lo que nos aleja de ti y de nuestros hermanos. Ayúdanos a colaborar lo que podamos en construir un mundo más humano y fraterno, más feliz y más lleno de vida y verdad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor”.


Evangelio: San Mateo, 25, 31-46.