lunes, 6 de octubre de 2025

Semana del Rosario: Lunes, 6 de octubre de 2025

 



El beato (y próximo santo) Bartolomé Longo y el Rosario

 



Hoy, 6 de octubre, la Iglesia Católica conmemora al Beato Bartolomé Longo.

“Si quieres salvarte, propaga la devoción del santo Rosario: es promesa de María”

Esta frase fue la que hizo que Bartolomé Longo, abogado italiano del siglo XIX, viviese una profunda transformación y conversión espiritual.

Gracias a ello y a la influencia de amigos católicos y su confesor, cambió su vida de juventud alejada de la fe católica -involucrándose incluso en prácticas ocultistas- para consagrarse a la Virgen María y dedicar el resto de sus días al servicio de los más necesitados, entrando a formar parte como laico dominico de la Orden de Predicadores.

Su devoción al Rosario se convirtió en el centro de su vida. Longo estaba convencido de que esta oración mariana era una poderosa herramienta de conversión y paz. Inspirado por la Virgen, promovió la devoción al Rosario en la ciudad de Pompeya, donde fundó el famoso Santuario de Nuestra Señora del Rosario. Este lugar se convirtió en un centro de fe, peregrinación y caridad.

Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en 1980, quien lo llamó "el apóstol del Rosario". Su vida demuestra cómo el Rosario puede transformar no solo a una persona, sino también a toda una comunidad a través del amor, la fe y el servicio.

El próximo 19 de octubre será canonizado por el papa León XIV.

 

 Oración

 Dios todopoderoso, que en el beato Bartolomé, apóstol del rosario y padre de la infancia abandonada, nos has dado un admirable modelo de caridad; concédenos, por su intercesión, que sepamos ver y amar a Jesucristo en nuestros hermanos. Él, que vive y reina contigo.

 

  Misterios Gozosos

 

1º. La Anunciación del Ángel a María:

Dios envía al ángel Gabriel para anunciar a María que concebirá y dará a luz un hijo, a quien llamará Jesús. 

 El ángel, entrando en la presencia de María, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo…Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. María contestó: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,2 26-38).

 

2º. La Visitación de la Virgen a su prima Isabel:

María visita a su prima Isabel, y el niño en el vientre de Isabel (San Juan Bautista) salta de gozo en su presencia. 

 María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, y saludó a Isabel. Isabel dijo a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Dichosa tú que has creído. María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor” (Lc 1, 39-56).

 

3º. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén:

El nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, en Belén. 

 Mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo del parto y dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. Un ángel se apareció a unos pastores y les dijo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lc 2, 1-14).

 

4º. La Presentación de Jesús en el Templo:

La presentación del Niño Jesús en el Templo, que es un acto de cumplimiento de la ley judía. 

 Los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén  para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor. Simeón lo tomó en brazos y dijo: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador” (Lc 2, 22-40).

 

5º. El Niño Jesús Perdido y Hallado en el Templo:

El niño Jesús, de doce años, se pierde en Jerusalén y es hallado por sus padres tres días después, dialogando con los maestros del Templo. 

 Cuando Jesús cumplió doce años, subieron sus padres con él a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros” (Lc 2, 41-52).

 

No olvidemos:

* En cada misterio rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.

* Cada misterio es un momento para reflexionar sobre la vida de Jesús y María, fomentando la fe, la esperanza y el amor. 

* Al meditar sobre cada misterio, pidamos a Dios que nos conceda un fruto espiritual específico, como la humildad, la confianza en el Señor, el amor al prójimo, la paz interior, la resistencia al mal, la alegría de ser cada vez más convertidos por la Palabra y de convertirnos en “evangelizadores”, ….




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