El
convento de Santo Domingo de Scala Coeli fue fundado en 1423 por San Álvaro en
la Sierra de Córdoba, en un lugar conocido como la Torre de Berlanga; pronto se
iniciaron las obras, y para 1442 ya estaba terminado el templo, al que el Papa
Eugenio IV concedió indulgencias. Este primer cenobio recibiría algunas
modificaciones en los siglos XVI y XVII, aunque la reforma más seria fue la del
XVIII, llevada a cabo entre 1758 y 1763, siendo prior el Padre Ferrari. Se
procede entonces a renovar el decorado interior y a reparar las estructuras,
siendo inaugurada la obra el 25 de noviembre de 1763.
A consecuencia de la desamortización de 1836 se derribó la mayor parte del
convento, salvándose sólo la iglesia y algunas dependencias. En 1873 el
arquitecto municipal Pedro Nolasco Meléndez arregló la fachada principal, y así
permanecerá el conjunto hasta los años cincuenta de nuestro siglo, en que se
acometieron importantes obras de consolidación del edificio y se procedió a la
restauración de sus obras más interesantes. A mediados de la década de los
setenta se reformó todo el convento,
adecuándose las dependencias para las funciones que desempeña actualmente de
casa de espiritualidad.
En la
explanada que existe delante del monasterio hay un monumento dedicado a San
Alvaro, obra realizada por el escultor García Rueda en 1992.
El
templo presenta la fachada principal a los pies, con un esquema en hastial muy
sencillo, articulado en pilastras. El centro lo ocupa la portada, de medio
punto surmontada por un azulejo contemporáneo que efigia a San Alvaro, con la
fecha de 1432. Junto a la fachada se alza la espadaña, de impronta barroca; es
una construcción en ángulo, formada por dos cuerpos con un hueco de medio punto
entre pilastras el primero, y vano rectangular rematado con frontón triangular
el segundo.
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