viernes, 1 de julio de 2011

¿Dónde está el corazón de Jesús?

La fiesta del Corazón de Jesús tiene sus admiradores y sus detractores. Sospecho que unos y otros tienen una idea parecida de lo que es el Corazón de Jesús, que se refleja en estampas y expresiones piadosas de dudoso gusto. Esa idea bastante infantil a unos les produce rechazo y a otros atracción. Pero quizás habría otros modos de presentar y de actualizar esta devoción. El Vaticano II afirma que Jesús “amó con corazón de hombre”. Por eso todo lo verdaderamente humano encontraba eco en su corazón.

Desde la real humanidad del corazón de Jesús (y también de su inteligencia y de su voluntad: “pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre”, sigue diciendo el Vaticano II) se comprende mejor su solidaridad con todos los seres humanos, con sus sufrimientos, sus gozos y sus esperanzas. Más aún, sólo contemplando la humanidad de Jesús se descubre el misterio que en ella se refleja. Desgraciadamente, a veces parece que algunos “no saben qué hacer” con esa humanidad y pasan por encima de ella para ir a una divinidad hecha a la medida de sus sentimientos o de sus intereses.
Posiblemente nuestra idea del corazón de Jesús cambiaría si, en vez de buscarle en imágenes que alejan nuestra mirada de la realidad, le buscásemos allí donde realmente está. La buena pregunta para saber dónde está el corazón de Jesús es: ¿dónde pone Jesús su corazón? En los pobres, en los misericordiosos, en los pacíficos, ahí pone Jesús su corazón. Por tanto, ahí es donde debemos buscarlo y donde con toda seguridad lo encontraremos. Pero para ello hay que cambiar la idea de lo sagrado (“sagrado corazón”) como espacio que separa y buscar lo sagrado en lo más humano que hay en nosotros. Toda la imaginería barroca que acompaña a la fiesta del corazón de Jesús debería cambiarse por un compromiso que nos llevase a aliviar el sufrimiento de tantas personas, parados, enfermos, ancianos abandonados, niños maltratados, emigrantes sin papeles, y tantas otros en los que Jesús tiene puesto su corazón.