miércoles, 30 de septiembre de 2009

Fr. Luis de Granada, op (y III)

El libro

El Libro de la oración y meditación ofrece todo un tratado completo de la oración cuya enorme influencia no es posible medir. La riqueza literaria del tratado no afecta en ningún momento la claridad y precisión de los conceptos. A la fundamentación y exposición de la virtud de la oración mental, su método, y sus hermosas meditaciones, añade un estudio sobre la devoción y consejos sobre la necesidad, utilidad y perseverancia.

Fray Luis presenta un método de hacer oración sumamente claro y preciso. Obviamente, no por ello se le puede considerar un mecanicista que ignora el don de la vida de oración, por cuanto él mismo, aludiendo a la excesiva metodización, dirá: "hay algunas personas que hacen una como arte de todas estas reglas y documentos, pareciéndoles que así como el que aprende un oficio, guardadas bien las reglas de él, por virtud de ellas saldrá luego buen oficial, así también el que estas reglas guardare, por virtud de ellas alcanzará luego lo que desea, sin mirar que esto es hacer arte de la gracia y atribuir a reglas y artificios humanos lo que es pura dádiva y misericordia de Dios. Y a este yerro ha dado ocasión la mala manera de enseñar de algunos libros espirituales que andan en romance, los cuales de tal manera encarecen sus reglas, y las enseñan, como si solas ellas sin más gracia bastasen para alcanzar lo que desean".

En la obra de Granada se dejan percibir influencias claras de los dominicos Jerónimo Savonarola (1452-1498) y Bautista de Crema (m. 1534), y mayores del agustino Serafín de Fermo (m. 1540) al igual que del franciscano flamenco Enrique Herp (m. 1477), recomendando inclusive la lectura de estos dos últimos en su Manual de diversas oraciones y espirituales ejercicios. Particularmente se descubren algunas huellas de Herp en el Libro de oración y meditación. En la materia misma de oración habrían también influencias de su amigo y maestro San Juan de Ávila. Del ‘Audi, filia’, obra principal de San Juan, donde trata extensamente de la oración, dice: "también podré yo decir que lo tengo en la cabeza por haberlo leído muchas veces; y, cuando lo leo, paréceme que veo vivo al Padre (Ávila) en aquellas letras muertas, mayormente acordándome cuantas veces platicó conmigo muchas de estas".

Aunque no ha sido canonizado, la influencia de fray Luis entre numerosos santos y cristianos ejemplares hace de él un auténtico maestro espiritual. San Juan de Ribera, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, San Carlos Borromeo, San Juan de Ávila, San Francisco de Sales, San Vicente de Paúl, el Cardenal Pedro de Berulle, son, entre otros muchos, beneficiarios de los escritos del espiritual granadino.

Incluimos una presentación esquemática del método de oración mental que enseñaba fray Luis, principalmente tomado de su Libro de la oración y meditación.


Método de oración

A. Preparación inmediata
(antes de entrar en la meditación)

1.- Aparejar el corazón para este santo ejercicio:

a. "Puestos en el lugar de oración de rodillas o en pie, o en cruz, o postrado, o sentado, o de otra manera hecha primero la señal de la cruz".

b. Recogimiento. Recoger la imaginación y apartarla de las cosas temporales.

c. Presencia de Dios. Levantar el entendimiento a la presencia de Dios, "con atención y reverencia como si realmente estuviera delante".

d. Arrepentimiento de los pecados. Si en la mañana: confesión general, si en la noche: examen del día y arrepentimiento.

e. Acto de humillación, por el "abismo de infinitos pecados y miserias".

f. Súplica de gracia, para la atención, devoción, recogimiento, reverencia.

2. Lección del paso que se ha de meditar aplicando el entendimiento y la voluntad, para entender y gustar lo que se lee, deteniéndose en algún paso devoto "para mejor sentirle".

B. Cuerpo

3. Meditación -ya imaginaria o intelectual- de lo que se ha leído:

a. "Donde debemos recogernos a considerar, rumiar y pensar, con toda la atención que pudiéramos, lo que hemos leído". "Y porque la principal materia de la meditación es la sagrada Pasión, advertimos aquí que en este misterio se pueden considerar como principales puntos o circunstancias que en él intervienen; conviene a saber: Quién es el que padece; qué es lo que padece; por quién padece; de qué manera padece; y por qué causa padece".

b. "Con intención de sacar afectos y deseos de lo que necesita el alma para apartarse del vicio y seguir la virtud", "procure tratar este negocio más con afectos y sentimientos de la voluntad que con discursos y especulaciones del entendimiento", pues no se trata de un estudio para saber ni predicar.

C. Conclusión

4. Hacimiento de gracias por los beneficios recibidos.

5. Ofrecimiento al Padre de toda nuestra vida, y de los trabajos de Jesús que nos ha legado en herencia.

6. Petición (propiamente llamada oración) en la que pedimos todo aquello que nos conviene: para los pueblos: "Confiésente los pueblos, Señor"; así para nuestra salud, como para la de nuestros prójimos y de toda la Iglesia. Particularmente detenerse en pedir el amor de Dios, "pidiendo al Señor esta virtud con entrañables afectos y deseos pues en esto consiste todo nuestro bien".

NOTA: Estas partes y su orden no son rígidos, ya que el ejercicio de oración y meditación está abierto al "uso, la experiencia -personal- y mucho más al Espíritu Santo".


El maestro Fray Luis de Granada (1504-1588) por Luis Fernando Figari http://www.oracioncatolica.info/frayluisdegranada

martes, 29 de septiembre de 2009

Fr. Luis de Granada, op (II)


Escritor y traductor


Fray Luis es un prolífico escritor, e incluso traductor, cuyo valor ascético y espiritual no opaca su calidad literaria, sino todo lo contrario. De él dice Azorín: "Su sensibilidad va directa de los nervios a las cuartillas. Por eso no hay en nuestra literatura estilo más vivo, más espontáneo, más varío y más moderno. Fray Luis es de ahora como de hace cuatro siglos". Luego de encumbrarlo, con justicia, como un auténtico clásico, el autor y crítico alicantino no encuentra mejor manera de expresar su admiración sobre el tratado de la oración que afirmar: "Si tuviéramos que definir el Libro de la oración y meditación diríamos que es un libro shakespeariano". Para Azorín, en un realismo conmovedor se entremezcla la mayor "terribilidad" y "sutileza angélica" que ha conocido la lengua castellana. "¿Habrá en otra lengua -en España, no- tal cantidad de emoción en tan pocas páginas?" se pregunta finalmente.

Junto a su traducción romanzada del Contemptus mundi, hoy mejor conocido como la Imitación de Cristo, de Tomás de Kempis, en 1536, al que consideraba portador de "la ciencia de la salvación que nos induce a vivir y morir como verdaderos cristianos", traduce también y anota, en 1562, el libro llamado Escala espiritual, de San Juan Clímaco. Entre su rica producción está su Manual de diversas oraciones y espirituales ejercicios y su Suma cayetana, obra de casos de conciencia, ambas de 1557; la antología Compendio de vida cristiana, impreso en 1559; el Tratado de la oración, también en 1559, atribuido a San Pedro de Alcántara, quien en realidad habría compendiado el Libro de la oración y meditación del Granadino, cuya edición fue revisada y enmendada por fray Luis a pedido del editor Juan Blavio, quien sin embargo la publicó a nombre del santo franciscano, aumentando la confusión; en 1565 publica los dos volúmenes del Memorial de la vida cristiana, en el que expone el camino para responder a la llamada a la santidad; en 1566 reedita -con correcciones y algunas supresiones- el Libro de la oración y meditación, que queda fundamentalmente igual, y al año siguiente hace los propio con la Guía de pecadores, pero esta vez sí totalmente rehecha. Así siguen sus trabajos, en los que pasando, entre otros, por la Introducción al Símbolo de la Fe, en 1583, llegamos hasta el Sermón en el que se da aviso que en las caídas públicas..., que vio la luz el mismo año de su tránsito. Póstumamente fueron editadas algunas obras que fray Luis no alcanzó a publicar en vida. El autor granadino es también responsable de un rico epistolario.

Las reediciones de sus obras se cuentan por millares, particularmente de las más conocidas, situando al fraile granadino como uno de los más influyentes maestros de oración y de vida cristiana de todos los tiempos. Ya en su tiempo San Francisco de Sales (1567-1622) le escribía a un neo obispo: "Os aliento a que tengáis a mano las obras completas de Fray Luis de Granada y a usarlas como un segundo breviario".


Un español en Portugal

En 1557, el de Granada fue elegido Provincial de Portugal. Al finalizar su período se entregó aún más que hasta entonces a la vida de austeridad y de oración. En 1562 fue reconocido como Maestro de Sagrada Teología de la Orden de Santo Domingo, por su labor en la ‘cátedra’ de los libros, y ratificado como tal, en explicitación de su ortodoxia, en el Capítulo General de Bolonia, en 1564.


Considerado casi como un santo, murió el 31 de diciembre de 1588, después de algunos años de duros y crueles sufrimientos. Al ser enterrado, una multitud ávida de conservar alguna reliquia se lanzó sobre el cadáver despojándolo de prendas, cabellos y de lo que quedaba de dentadura. No eran pocos los que creían en su pronta canonización, sin embargo el proceso parece haber sido obstaculizado por la excesiva severidad al juzgar un incidente menor, el error cometido por fray Luis a los 84 años de edad y casi ciego, al discernir favorablemente el espíritu de una monja falaz que fingía llagas. Antes de morir escribió el bello sermón: “En las caídas públicas”, sobre las cautelas con que se deben tratar a los visionarios y sobre el pecado de escándalo. Fray Luis "quien no usa ni sabe engañar", fue engañado por otros al final mismo de una prístina vida. La ejemplaridad de su enseñanza y su conducta encuentran en el sermón “En las caídas públicas” valiosa ocasión de ofrecer una reparación al involuntario error cometido.

El maestro Fray Luis de Granada (1504-1588) por Luis Fernando Figari  http://www.oracioncatolica.info/frayluisdegranada

lunes, 28 de septiembre de 2009

Fr. Luis de Granada, op (I)


En el año en que murió Isabel la Católica, 1504, y en la ciudad donde fue enterrada, del Darro y del Genil, Granada, nació, hijo de humildes y pobres panaderos gallegos, quien sería uno de los más brillantes e influyentes maestros espirituales de la Reforma Española, Luis de Sarria, cuyo influjo, extendido por la asombrosa multiplicación de ediciones de sus obras, traspasaría las fronteras de España y los límites de su tiempo.

Muy pequeño, quedó huérfano de padre, teniendo la viuda que recurrir a la mendicidad para sobrevivir. Esta situación selló su perspectiva de la vida. Un biógrafo moderno encuentra en esas experiencias de pobreza, humildad, desamparo y confianza en Dios dos rasgos de su personalidad: «su firme opción por los pobres» y su «delicada devoción al Niño Jesús». Más adelante sería tomado bajo la protección de los Mendoza, condes de Tendilla. Luis creció en la fabulosa Alhambra, hogar de los Mendoza, donde habría tenido acceso a los estudios de humanidades.

Sintiendo la vocación "para que ordene totalmente su vida a lo que Dios ha dispuesto en su Plan", considera ante todo la estima que le merece la empresa de consagrarse a Él, la que califica como la mayor de cuantas hay en el mundo. En segundo lugar, conocedor de la realidad de la vida, y los obstáculos que se levantan ante muchísimos de los llamados, escribe: «entendida la dignidad e importancia de este negocio, y conociendo que ninguna cosa hay en el mundo grande que no tenga un pedazo de dificultad aneja, te aparejes con esforzado corazón a todas las dificultades, contradicciones, persecuciones, murmuraciones y encuentros que sobre este caso se te ofrecieren, considerando que la joya por la que militas es de tan gran valor, y la margarita de grande precio, que de todo esto y de mucho más es merecedora, aprovechándote para esto del ejemplo de Cristo y de todos los santos mártires, que por muy más caro precio la compraron». Y añade: «Y para que no te haga desmayar este presupuesto, acuérdate que donde hay trabajos de mundo, hay favores del cielo; y donde hay contradicciones de naturaleza, hay socorros de gracia...».


Vocación dominicana

Cumplidos los diecinueve años decide aceptar su vocación y hacerse predicador, solicitando ser recibido en el convento dominicano de Santa Cruz la Real, de Granada. Después del período de probación, profesó en 1525. Finalizados sus estudios iniciales, en 1529, pasa al convento de San Gregorio, de Valladolid, asumiendo el nombre de fray Luis de Granada, quien logrará ampliamente su cometido de predicar a todos -reyes, aristócratas, miembros de la alta jerarquía, pueblo fiel en general- el camino de seguimiento de Cristo Jesús. Resaltando el carácter universal del magisterio escrito del autor granadino, Jordan Aumann, O.P., ha escrito: «Tanto como predicador como escritor fray Luis se dedicó asiduamente a impartir doctrina y formación espiritual a la gente común. Un escritor contemporáneo sostenía: Las jóvenes portadoras de agua cargaban sus libros bajo los brazos y las plazeras os leían mientras esperaban vender sus mercancías. Pero otro contemporáneo decía de él con despecho que escribía para esposas de carpinteros, olvidando, posiblemente, que esposa de carpintero fue la Madre de Dios y la Reina de los ángeles y santos».


Maestro de oración

Tras diversos avatares, como el frustrado viaje a tierras latinoamericanas como misionero, según era su deseo, le tenemos para mediados de los treinta en la tranquilidad de la sierra de Córdoba, en la casa de Scala Coeli, fundada por el venerado fray Álvaro de Córdoba, a la que había concurrido como restaurador y aplicador de la reforma. Es precisamente en ese santuario y casa de espiritualidad donde escribe su famosísimo Libro de la oración y meditación, revisado finalmente en Evora (Portugal), donde habita desde principios de 1551. A dichas tierras es invitado por el Arzobispo de Evora, en palabras de Aumann, «para explicar al clero y al pueblo en general la vocación y la misión de los jesuitas. Siendo una reciente fundación, la Sociedad de Jesús encontraba numerosos obstáculos en España y Portugal, tanto de parte del clero como de los laicos. Ellos necesitaban amigos que los defendieran, y fray Luis lo hizo tan bien que un jesuita de Coimbra escribió una carta a San Ignacio describiendo el éxito de fray Luis al explicar la naturaleza y propósito de la Sociedad». Buena parte del resto de su vida permanecerá en Portugal.

El Libro de la oración y meditación aparece impreso en 1554, en Salamanca. La obra, cuyo valor ascético rivaliza con sus virtudes literarias, motiva la atención del Inquisidor General Fernando de Valdéz (1483-1568), alentado por fray Melchor Cano (1509-1560), teólogo dominico y consultor inquisitorial, decidido a poner fin a los espirituales. Lo que más molestaba a Cano era que fray Luis, convencido de la vocación universal a la santidad, aunque por caminos muy diversos según la propia vocación, pretendía "hacer contemplativos e perfectos a todos, e enseñar al pueblo en castellano", así como "en aber prometido camino de perfección común e general a todos los estados, sin voto de castidad, pobreza e obediencia". El tratado es puesto en el Índice español de 1559, aunque se sigue editando en el extranjero. Sin embargo, esta obra y su no menos valiosa y hermosa Guía de Pecadores (1556), también incluida en el Índice español, son revisadas y aprobadas nada menos que por el Concilio de Trento, y el Papa Pío IV, probablemente a instancias de San Carlos Borromeo (1538-1584), Cardenal Arzobispo de Milán, gran entusiasta de la obras de fray Luis y defensor de su enseñanza.

El incidente con la Inquisición española explica en parte el por qué las ediciones que aparecen en España a partir de 1566 del Libro de la oración y meditación muestren no pocas modificaciones. En este proceder coincide con San Juan de Ávila, su gran amigo y director espiritual, quien hace lo propio con su Audi, filia, para tranquilizar a quienes, según decir de Juan de la Peña, "se les antoja en estos tiempos que la fe es el coco y el espantajo".


El maestro Fray Luis de Granada (1504-1588) por Luis Fernando Figari.
http://www.oracioncatolica.info/frayluisdegranada


martes, 15 de septiembre de 2009

Nuestro programa para el curso 2009-2010


SEPTIEMBRE
21 a 27 de septiembre
Ejercicios Espirituales para los formandos dominicos de España


OCTUBRE
2 a 4 de octubre
Curso de Espiritualidad:
"La oración en el proceso de crecimiento cristiano."
P. José A. Segovia, op

30 de octubre a 1 de noviembre
Asamblea provincial de Dominicos Seglares


NOVIEMBRE
6 a 8 de noviembre
Curso de Psicología Espiritual:
"Hacia un modelo de persona creyente capaz de rehacerse.
Las fuerzas interiores para recuperarse de las pruebas."
P. José A. Segovia, op

27 a 29 de noviembre
Retiro de Adviento:
"Abriendo caminos a la Esperanza"
P. Javier Garzón, op


DICIEMBRE
12 de diciembre
Jornada espiritual para matrimonios (ENS)
P. José A. Segovia, op


FEBRERO
12 a 14 de febrero
Curso:
"¿Cómo ser cristiano en la España de hoy?"
P. Fco. J. Rodríguez Fassio, op

17 de febrero, miércoles de ceniza
Encuentro penitencial de los grupos de oración

26 a 28 de febrero
Retiro de Cuaresma:
"Configurar nuestra identidad haciendo Memoria del Crucificado".
P. Javier Garzón, op


MARZO
12 a 14 de marzo
Ejercicios Espirituales para Matrimonios
P. José A. Segovia, op

27 de marzo a 4 de abril
Ejercicios Espirituales de Semana Santa, en silencio.
"De pie junto a la Cruz del Resucitado".
P. Fco. J. Rodríguez Fassio, op


ABRIL
23 a 25 de abril
Ejercicios Espirituales para matrimonios
P. Fco. J. Rodríguez Fassio, op


MAYO
1 de mayo
Encuentro anual de la Familia Dominicana de Andalucía Occidental

14 a 16 de mayo
Retiro de Pentecostés:
"El Espíritu que crea Palabra y Comunicación".
P. Javier Garzón, op

19 a 23 de mayo
Peregrinación a los lugares dominicanos de España
(Caleruega, Silos, Aza, Osma, etc.)



TALLER DE ORACIÓN Y CRECIMIENTO ESPIRITUAL
Primer y último miércoles de cada mes, de 17 a 21 h.
P. José A. Segovia, op


ENCUENTROS CON LA PALABRA
Los domingos de Adviento y Cuaresma, de 11 a 12 h de la mañana
(lectura y meditación de los textos de la liturgia).


sábado, 20 de septiembre de 2008

Abrazar la Cruz


Dame, Señor, que cuando el alba bella
el cielo azul de blancas nubes orne,
tu cruz yo abrace, y me deleite en ella,
y con su ilustre púrpura me adorne;
y cuando la más linda y clara estrella
a dar su nueva luz al aire torne,
mi alma halle el árbol de la vida,
y a ti, su fruto saludable, asida.

Y cuando el sol por la sublime cumbre
en medio esté de su veloz carrera,
la santa luz, con su divina lumbre
más ardiente que el sol, mi pecho hiera;
y al tiempo que la noche más se encumbre
con negras plumas en la cuarta esfera,
yo a los pies de tu cruz, devoto y sabio,
tus llagas bese con humilde labio.

Cuando el sueño a los ojos importante
los cierre, allí tu cruz se me presente,
y cuando a la vigilia me levante,
ella tu dulce cruz me represente:
cuando me vista, vista el rutilante
ornato de cruz resplandeciente,
y moje, cuando coma, en tu costado
el primero y el último bocado.

Cuando estudie en el arte soberana
de tu cruz, la lección humilde aprenda;
y en ese pecho, que dulzura mana,
tu amor sabroso y tierno comprehenda;
y toda gloria me parezca vana,
si no es la que en tu cruz ame y aprenda;
y el más rico tesoro, gran pobreza,
y el deleite mayor suma vileza.


(fray Diego de Hojeda op, "La Cristíada", siglo XVII)

lunes, 8 de septiembre de 2008

Ante el comienzo de un nuevo curso




“En el camino espiritual, siempre estamos en el principio”
Desde la Sierra de Córdoba, en este hogar de oración y espíritu, escuchamos mejor las palabras de Jesús: “Venid aparte, y descansad de vuestros trabajos”.(Mc 6, 31). Esta casa de Recogimiento y Espiritualidad pretende ser un instrumento de gracia para todos cuantos buscan a Dios y necesitan evangelizar íntegramente su persona.

Comenzamos otro curso y con él vuelve a surgir la necesidad de organizar la vida casa, la familia, el trabajo y el corazón. Con esta ocasión nos hacemos muchos interrogantes. Unos, nuestros: ¿Cómo puedo encontrar la paz? ¿Qué me aporta realmente consuelo? ¿En qué puedo tener esperanza? Otros, nos los hacen las personas y la vida: ¿Qué significo para ti? ¿Por qué me pasa esto? ¿Terminará todo bien? Y hay algunos que nos los hace Dios y que nosotros le hacemos a El: "¿Qué buscáis?.. Maestro, ¿Dónde vives?" (Jn 1, 37-39).

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos nos planteamos preguntas que nos hacen cuestionarlo todo. Los interrogantes de Jesús y los nuestros, son un material espiritual, que si bien surgen de la pobreza y necesidad, también expresan el deseo y anhelo para el que estamos hechos.

Al comienzo de este curso, buscamos de nuevo el camino. La gracia de buscar es una oportunidad para trabajar facetas de la vida personal que aún no han sido evangelizadas porque cualquier reajuste y sanación tienen que abarcar a toda la persona. Buscar ya es estar en la luz.

Desde aquí y con nuestro proyecto de trabajo espiritual, queremos ofrecer una oportunidad para retomar la propia vida, y hacer del tiempo y del trabajo llevado a cabo aquí, una ocasión para encontrarse y colaborar con el Dios del mundo y de la historia.

La vida espiritual, como camino de búsqueda de Dios, desde los interrogantes propios, de los otros y de Dios, lo recorremos en lo secreto de la oración, la soledad y el silencio. A ello está orientada esta casa y el programa de Retiros, Cursos de Espiritualidad, Talleres de Oración, Ejercicios espirituales. Todo ello, como reclamo para seguir buscando a Dios siempre y en todo.

Con el fin de ayudaros a caminar, y por si así lo necesitáis, os compartimos las actividades generales de este Hogar Espiritual a lo largo de este curso. Cuando Dios es el primero, todo está en su sitio!.

Son muchas las personas que pasan por aquí desde hace tiempo y se benefician de esta gracia. A todos ellos, nuestra mano y corazón abiertas para seguir buscando a Dios.




Nuestro programa para el curso 08-09


SEPTIEMBRE
9-13: Ejercicios Espirituales. Dominicos de la Provincia de Andalucía

OCTUBRE
17-19. Taller de oración bíblica: “Los interrogantes humanos y divinos los hacemos oración”. (P. José A. Segovia)
24-26: Asamblea Provincial de Dominicos Seglares

NOVIEMBRE
14-16: Cursillo de Espiritualidad: “La oración, consuelo divino para el desamparo humano”. “Mira, oh, Dios, hacia abajo, que estoy cansado de mirar yo hacia arriba”. (P. José A. Segovia)
28-30: Retiro de Adviento: “Nuestra madre, la capacidad de esperar”. (P. Fco. Rdgz. Fassio)

ENERO
23-25: Cursillo de espiritualidad: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”. La experiencia espiritual de San Pablo. (P. Javier Garzón)

FEBRERO
6-8: Ejercicios Espirituales para matrimonios: “Mi tú necesario”. (P. Fco. Rdgz. Fassio)

MARZO
6-8: Retiro de Cuaresma: “Nosotros predicamos a Cristo Crucificado”(1 Cor 1,21): La locura de la Cruz frente a la sabiduría humana. (P. Javier Garzón)

ABRIL
4-12: Ejercicios espirituales en Semana Santa (en silencio): “El amor incondicional de Dios hecho visible en la Cruz de Jesús”. (P. Javier Garzón)

MAYO
2: Encuentro de la Familia Dominicana de Andalucía Occidental
29-31: Retiro de Pentecostés: “El poder en el presente”. (P. Fco. Rdgz. Fassio)

sábado, 6 de septiembre de 2008

Juntos podemos

Tal vez sean los pequeños los que nos enseñen las lecciones más importantes...

En mi nombre (7 de septiembre)


Volvemos a ponernos en marcha después del merecido descanso veraniego. Retomamos fuerzas, ultimamos nuestros proyectos, pescamos algún que otro sueño con el deseo de que se haga realidad, y continuamos el camino. Dios nos mueve. Nos empuja el deseo de buscarlo, amarlo y servirlo. Con Él se nos asegura un curso fecundo, feliz... En esta barquilla en la que nuevamente nos echamos al mar volvemos a izar la bandera del Evangelio.

Nada más empezar nuestra marcha experimentamos que no vamos solos. Son muchas las personas que dependen de nosotros, muchos los grupos a los que pertenecemos y que también nos configuran. Caminamos en Iglesia. Haciendo pueblo. Pero también en familia. En la comunidad cristiana con la que compartimos. Caminamos con compañeros de trabajo, con vecinos... incluso con montones de desconocidos a los que debemos amabilidad. Y aún más: Dios se cuela en nuestra travesía y camina con nosotros. O mejor dicho: son los demás, los que nos acompañan, los que caminan en Su nombre. ¡Todos andamos en el nombre de Dios! ¡Y Él en medio de nosotros!

¿Y si en esta aventura que comienza tuviésemos los ojos bien abiertos para reconocerle? No sólo en quienes su presencia parece evidente, sino también en los que no nos traen precisamente buen recuerdo de Él... Dios, en medio de nosotros, con infinitos rostros humanos.

Y en nosotros amor. ¿Acaso puede existir mejor instrumento para relacionarnos con Él? Amar a Dios y a los hombres; amar en los hombres a Dios. Notar agradecidos que todos somos templos vivos, lugares de encuentro y alabanza, presencia misteriosa de Dios. Lenguaje, Palabra suya tan clara como indescifrable. Amar, que nunca es suficiente.

Ante el curso que estrenamos, cuando nuestra barquilla vuelve a surcar el mar, renovamos el deseo profundo de que sea Él, su Presencia, su Nombre, el que nos empuje y mueva en nuestra travesía.
Domingo XXIII del Tiempo Ordinario
Ez 33, 7-9
Sal 94
Rom 13, 8-10
Mt 18, 15-20





La oración (San Agustín)


La oración es el encuentro
de la sed de Dios y de la sed del hombre.
Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él.
(San Agustín)