Dios resucitó a este Jesús,
de lo cual todos nosotros somos testigos.
Ahora, exaltado por la diestra de Dios,
ha recibido del Padre el Espíritu Santo
que estaba prometido, y lo ha derramado.
Esto es lo que estáis viendo y oyendo.
La alegría de la Pascua llena mi corazón,
la pasión por seguirte me revitaliza,
la seguridad de tu presencia constante en mi vida
hace que me sienta seguro y fuerte.



