viernes, 4 de abril de 2025

CUARESMA 2025: 40 hitos en el camino de la Esperanza (31)

 



"YO NO VENGO POR MI CUENTA, SINO QUE EL VERDADERO ES EL QUE ME ENVIA"


    La frase "Yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía", pronunciada por Jesús en el Evangelio de Juan (7:28), nos invita a reflexionar profundamente sobre la misión de Jesús de Nazaret y sobre nuestra relación con Dios. En ella, Jesús deja claro que su venida al mundo no es producto de un impulso personal, sino que responde al plan de Dios, a una voluntad que trasciende al ser humano.

    Estas palabras nos recuerdan que, como cristianos, nuestra vida también debe estar orientada hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios. Jesús no vino para hacer su voluntad, sino para ser el instrumento a través del cual Dios revelaría su plan de salvación para la humanidad. De manera similar, nosotros, como seguidores de Él, estamos llamados a vivir no para cumplir nuestros propios deseos, sino para llevar a cabo la obra de Dios en la tierra. ¿Somos conscientes del amor de Dios a la humanidad? Él La ama tal como es, llena de conflictos y contradicciones. Capaz de lo mejor y de lo peor. Este mundo no recorre el camino solo, perdido y desamparado. Dios lo envuelve con su amor por los cuatro costados.

    En la vida cotidiana, es fácil caer en la tentación de vivir según nuestros propios criterios, impulsados por el ego y las expectativas del mundo. Sin embargo, el ejemplo de Jesús nos enseña que nuestra misión y nuestra vida deben estar en sintonía con lo que Dios nos llama a ser. Cada acción, cada gesto, cada decisión, cada palabra y cada mirada deben estar impregnados del deseo de ser para Dios y para los demás, reflejando en todo momento el amor, la justicia y la esperanza de Cristo.

    Al entender que Jesús fue enviado por el "Verdadero", entendemos que su vida fue un testimonio de obediencia, entrega y servicio. Un testimonio de amor. Y al identificarnos con Él, descubrimos que nosotros también estamos llamados a ser mensajeros de ese amor, llevando la luz del Evangelio a un mundo que necesita desesperadamente escuchar su voz.

    Así como Jesús no actuó por su cuenta, sino en completa unidad con el Padre, nosotros también debemos aprender a vivir en comunión con Él, escuchando su mensaje y siendo instrumentos de su paz. Que esta breve reflexión nos impulse a vivir con un propósito claro: ser enviados por Dios para cumplir su voluntad, con humildad, amor y fidelidad.


Hna. Isabel Górriz, d.e.i.c.

jueves, 3 de abril de 2025

CUARESMA 2025: 40 hitos en el camino de la Esperanza (30)

 



“ELLAS (las Escrituras) ESTÁN DANDO TESTIMONIO DE MI”


    Seguimos el itinerario cuaresmal. El corazón se ensancha porque se acerca la Pascua. De la mano de Jesús caminamos hacia la luz gloriosa. En el pasaje del evangelio de ayer, escuchábamos a Jesús comentar que su deseo es hacer la voluntad del Padre. Él es el testigo y el rostro de la misericordia del Padre. La validez de su testimonio está garantizada en este deseo y su puesta en marcha. Él no actúa por su propia cuenta, sino en consonancia con la unidad de Dios.

    En la antigüedad, la validez de un testimonio debía ser garantizada por otros que corroboraran y calzaran el anterior. Jesús, hijo de su tiempo, pone en práctica esta cuestión ante sus interlocutores. En efecto, la manifestación del testimonio del Padre, según el texto en cuestión, se manifiesta de disímiles formas: primero, por Juan el Bautista; segundo y más importante que el primero, las obras de Jesús; tercero, por el mismo Padre; y cuarto, por las Escrituras.

    Sin embargo, los judíos, que eran versados en escudriñar las Escrituras, debieron reconocer en la persona que tienen delante de sí al dador de la Vida. Y en su ceguera y dureza de corazón, Jesús les deja ver que “¡y no queréis venir a mí para tener vida!”. Jesús es quien comunica la Vida a los hombres, la única que interesa, aquí y ahora, a aquellos que crean en él.

    A la luz del acontecimiento, nos preguntamos: ¿Estamos nosotros también leyendo las Escrituras con el corazón abierto? ¿Buscamos realmente conocer a Jesús en ellas, o nos conformamos con una comprensión intelectual? La invitación es a dejar que la Palabra de Dios transforme nuestras vidas, que nos desafíe y nos mueva a la acción. Al abrir las Escrituras, no solo tenemos un encuentro con textos antiguos, sino con la misma esencia de la vida en Cristo. Este encuentro nos invita a un diálogo profundo, donde la Palabra se convierte en luz que ilumina nuestro camino y guía nuestras decisiones diarias.

    Por último, en este camino cuaresmal, es esencial que busquemos un encuentro personal con Jesús a través de las Escrituras. No se trata solo de leer, sino de contemplar, meditar y dejar que la Palabra resuene en nuestro ser. Al hacerlo, encontramos el sentido profundo de nuestra existencia y la razón de nuestra esperanza. Que este tiempo de preparación nos lleve a una Pascua renovada, donde la luz de Cristo disipe nuestras dudas y temores, y nos impulse a vivir plenamente nuestra fe.


Fr. Raisel Matanzas Pomares, O.P.

miércoles, 2 de abril de 2025

CUARESMA 2025: 40 hitos en el camino de la Esperanza (29)

 




“EN VERDAD, EN VERDAD OS DIGO: QUIEN ESCUCHA MI PALABRA Y CREE AL QUE ME ENVIÓ POSEE LA VIDA ETERNA” (Jn 5, 24-27).


    En el presente Año Jubilar el papa Francisco nos recuerda que la vida cristiana es un camino, donde necesitamos momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza (Cfr. La Esperanza no defrauda, 5).

    Uno de estos momentos fuertes es, sin duda, la Cuaresma. Cuarenta días en los que podemos contemplar más de cerca a Jesús, centro de nuestra fe y garantía de aquello que esperamos: la vida eterna. Él nos muestra las claves para recorrer este sendero.

     Hoy, vivimos en una situación de incertidumbre y el mayor peligro es marginar al Señor. El desafío para los creyentes es que se pueda reconocer en nuestras vidas que Dios existe y que Él nos mostró su Rostro en Jesús.

    La novedad del anuncio cristiano no consiste en un pensamiento, sino en un hecho. Él se ha manifestado y nos dice: “No temas, yo estoy siempre contigo”.

    Este tiempo de cuaresma es ocasión propicia, para que el hombre interior se prepare para ser visitado por Dios y para hacer el camino del “Tu Rostro buscaré” al “Tu Rostro mostraré”.

    Nos preguntamos, ¿cómo es el Rostro de Dios?

    El Padre es quien tiene la vida en sí mismo y también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo. Jesús es el Rostro del Padre, la impronta de su ser.

    Y Él nos dice: Yo no puedo hacer nada por mi cuenta. Las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo dan testimonio de que el Padre me ha enviado. Otro, es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí.

    El Hijo no le hace sombra al Padre, no oculta su Rostro sino que lo aclara, lo irradia, lo comparte.

    Escuchar su Palabra, como discípulos que desean aprender y se dejan enseñar, es condición necesaria para que germine la fe y la esperanza en nuestras vidas.

    Que, sintiéndonos peregrinos en esta Cuaresma, tras las huellas de Jesús, seamos cada día testigos creyentes y creíbles, al servicio de nuestros hermanos. Así, mostraremos con claridad su Rostro.



Fr. Manuel Uña Fernández, OP

15 de marzo de 2025, Aniversario 66 de mi Ordenación Sacerdotal


martes, 1 de abril de 2025

CUARESMA 2025: 40 hitos en el camino de la Esperanza (28)


 

¿QUIERES QUEDAR SANO?


    Es la pregunta que hoy nos hace Jesús.

    Uno de los problemas actuales de la sociedad es que muchas veces estamos faltos de una necesidad. La Iglesia nos propone que acudamos a Jesucristo, el enviado, para sanarnos de nuestra fragilidad.

    Hoy en día, que nuestros contemporáneos se dedican al culto del cuerpo, la mayoría de los seres humanos quiere verse libre de ataduras y de enfermedades, y se someten a mucha presión, tensión a la que muchas veces nos vemos inmersos por la sociedad, con tal de vernos libres tanto físico, mental y moralmente.

    Uno de los maestros curativos de nuestro tiempo es nuestro Señor Jesucristo, el mismo que nos hace la pregunta “¿quieres quedar sano?”. Disponemos de mediaciones, posibilidades y medios que pone en nuestras vidas como confesarnos y recibir la absolución con el sacramento de la reconciliación, y esa sanación partirá desde el interior, y siempre que parta desde el interior es duradera y verdadera; como también los acompañamientos espirituales.

    Tenemos que ser agradecidos con las personas que nos hacen el bien, que arriman el hombro cuando los necesitamos y no ser desagradecidos, como el paralítico del Evangelio (Jn, 5-3.5-16) que expuso a la persona que le hizo el bien para que pudieran odiarle o, peor, buscarle y darle muerte.

    No se puede poner límites a la misericordia ni a hacer el bien, el hombre es dueño de todos los días de la semana, se nos recomienda estar siempre atentos a los llantos de los hermanos y abrir el corazón para escuchar sus preocupaciones.

    Siempre que acudimos a los especialistas con nuestras dolencias, les tenemos que contar qué es lo que nos molesta, para que con los síntomas que les hemos contado puedan derivarte a un sitio u otro, pero desde el momento que vayamos al médico y no le decimos qué es lo que realmente nos afecta, le será muy difícil dar con el problema.

    Queridos hermanos, en este Año Jubilar con el lema “Peregrinos de la esperanza” depositemos nuestra confianza en este Padre que espera siempre el regreso de sus hijos, y pueda abrirnos los caminos a la prosperidad. Jesucristo es el camino que conduce al Padre, déjate guiar por Él.

    Sean felices y que este camino cuaresmal nos lleve a la Pascua. Dios todopoderoso os bendiga en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.



Fr. Salvador Becoba, OP