miércoles, 21 de marzo de 2012

La doctrina de la Cruz


¡Oh Verbo, Cordero desangrado y abandonado en la cruz!..., tú dijiste:«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», y nadie puede ir al Padre sino por ti. Abre los ojos de nuestro entendimiento para que veamos... y nuestros oídos para escuchar la doctrina que nos enseñas...

Tu doctrina es ésta: pobreza voluntaria, paciencia ante las injurias,devolver bien por mal; permanecer pequeños, ser humildes, aceptar ser pisoteados y abandonados en el mundo; con tribulaciones, persecuciones por parte del mundo y del demonio visible e invisible; con tribulaciones hasta por parte de la propia carne, la cual, como rebelde que es, se revela siempre contra su Creador y lucha contra el espíritu. Ahora bien, ésta es tu doctrina: llevarlo todo con paciencia y resistir al pecado con las armas del odio [contra el mal] y del amor.

¡Oh dulce y suave doctrina! Tú eres el tesoro que Cristo eligió para sí y legó a sus discípulos. Esta fue la mayor riqueza que pudo dejar... Haz que yo me vista de ti, ¡oh Cristo hombre!, es decir, de tus penas y oprobios; haz que no quiera deleitarme en otra cosa.
                             
                                                                                                                                      
(Catalina de Siena OP, Epistolario, 226)