miércoles, 30 de noviembre de 2011

Llegará

Qué bueno es tener motivos para esperar. No pasa nada si nos falta algo, si hay heridas, si en algún momento la vida va achuchada. En realidad hay etapas en las que lo importante es escuchar la promesa de algo bueno.Y creerla, si quien promete es alguien de fiar (Dios lo es). 


Llegará la sanación para las heridas. Llegará la luz para disipar las sombras. Llegará la paz a las personas. Llegará el amor a poblar las soledades. Llegará la palabra a tender puentes. Llegará el descanso, compartido. Llegarán nuevas ideas, nuevas canciones, nuevos proyectos. Llegará Jesús.

Tomado de PastoralSJ



lunes, 28 de noviembre de 2011

Su amor no descansa

El Adviento es el tiempo en que Dios nos promete que su amor no descansa. Por cada uno de nosotros.  Que salvará distancias infinitas. Que se hará pequeño para encontrarnos. Que vendrá a nuestras vidas. Que creerá en cada uno de nosotros, conociendo nuestra verdad profunda. Y que nos saldrá al encuentro en caminos inesperados. Y esa promesa vale un mundo.



domingo, 27 de noviembre de 2011

Adviento I

Primer Domingo de Adviento
Mc 13,33-37
¡Despierta!

No podemos vivir adormilados, ni ir por la vida con el pijama puesto y la mente embotada pensando en el dinero, o en los regalos o en cosas que, en el fondo, no nos hacen ser felices.
Adviento es tiempo de despertarse con alegría.
El reloj del Adviento es reloj que impulsa y despierta. Nos invita a velar,  a permanecer despiertos, vivos, activos, comprometidos, con un rumbo claro y no equivocado. Nos encaminamos hacia Belén. Se ve la Estrella en el horizonte, la cueva…Ahora toca dejarse prender por la vela del primer domingo, que nos impulsa a no caminar en la oscuridad ni en el ensueño, sino en la senda de la búsqueda y del encuentro.

Diálogos en la Vida: "Los 'deberes' de Adviento (I)"

sábado, 26 de noviembre de 2011

Adviento: Despierta




Encendemos una vela que nos invite a despertar, 
a iniciar el camino por el lugar correcto, 
a abandonar lo que nos impide prepararnos 
para la venida de Jesús.

Las velas de Adviento


Cada sábado por la tarde encenderemos en este blog una vela de Adviento. Podemos pegarlas en un cartón o folio a lo largo de las 4 semanas, y colocarlas -sobre todo si tenemos niños que puedan hacerlo- en un lugar visible de la casa. La mecha que hay en cada una de las velas es el deseo inscrito en lo más interior del ser humano de dejarse prender por la LUZ de Aquel que viene y que es el único que puede dar sentido e iluminar nuestra existencia.
Veamos el significado de cada una de las velas de los cuatro domingos y de la Navidad:
- Primer Domingo: La vela nos invita a despertar, a iniciar el camino por el lugar correcto, a abandonar lo que nos impide prepararnos para la venida de Jesús.
- Segundo Domingo: La vela nos lanza a ponernos en camino, como Juan el Bautista, limpiando y arreglando tantos obstáculos e impedimentos que nos imposibilitan la llegada a Belén.
- Tercer Domingo: La vela nos hace buscadores de la LUZ verdadera. Para ello hemos de orientarnos con la brújula de la Palabra de Dios.
- Cuarto Domingo: La vela nos introduce en el Corazón de María, que es un corazón que acoge y que es propiedad absoluta de Jesús.
- La vela de Navidad: La LUZ nace en nuestros corazones, en nuestras vidas y nos inunda con su Amor.



Pregón de Adviento


Os anuncio que comienza el Adviento.
Alzad la vista, restregaos los ojos, otead el horizonte.
Daos cuenta del momento. Aguzad el oído.
Captad los gritos y susurros, el viento, la vida...
Empezamos el Adviento,
y una vez más renace la esperanza en el horizonte.
Al fondo, clareando ya, la Navidad.
Una Navidad sosegada, íntima, pacífica,
fraternal, solidaria, encarnada,
también superficial, desgarrada, violenta...;
mas siempre esposada con la esperanza.

viernes, 25 de noviembre de 2011

La tarea encomendada


Tenemos cosas que hacer, cosas maravillosas.
Nos han encomendado la casa de este mundo.
Todo lo que el creador hacía en él
es ahora tarea nuestra.
                                    
¡Qué tarea tenemos encomendada!
Encender el sol cada mañana para todos
y sacar brillo a la luna
para que relumbre por los caminos de las sombras.
Contar de una en una las estrellas,
investigar los planetas, ponerles nombres:
a uno amor,
a otro solidaridad,
al más lejano: lugar de encuentro.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Como hace el niño...

En cualquier cosa buena que pensares en la oración, o fuera de ella, ten cuidado de irte luego con ella a Dios, como hace el niño, que con todas las cosas que encuentra se va luego a su madre; y allí la platica con él, y conforme a lo que hallases en ella, así puedes levantar tu corazón a amar, o adorar, o reverenciar, o alabar a Dios por ella; y de allí tomar ocasión para humillarte delante de él y pedirle su gracia.


Fr. Luis de Granada, Libro de oración y meditación.