viernes, 3 de abril de 2020

El camino de la Cuaresma día a día. -37-


El Dolor de María y la Compasión de Dios

La Cuaresma va llegando a su final. Y en este último viernes, nos sale al encuentro María. Viernes de Dolores, decimos, mientras leemos las cifras de muertos y contagiados que angustian a tantas familias. Y se escucha a lo lejos la violencia, el egoísmo humano y sus intereses, la soledad no consolada, o los extranjeros que llaman a puertas ajenas. Para muchos, el viernes de Dolores es todos los días.

El dolor nos iguala. No entiende de pobres o ricos, ni de fronteras u opciones de vida. Tarde o temprano nos visita. El dolor, la fragilidad, la vulnerabilidad humana que forma parte de todos nuestros proyectos. Y nos pone en la frontera, nos empuja a la desesperación.

En el viernes de Dolores se nos da una imagen: la madre joven sosteniendo en brazos a su Hijo, injustamente muerto. Una fotografía del dolor, como puede haber tantas. Así se le concreta. Contemplamos el icono del fracaso, del límite de lo humano, del final desesperado. En esa escena nos podemos situar nosotros y los nuestros. Y nuestros momentos o etapas personales más duros, y esta racha que estamos atravesando ahora. Por esta escena desfilan las fotografías más desgarradoras que en estos días nos presentan los medios de comunicación.

Pero sucede algo más. No es un icono de final, sino de comienzo. Cuando permaneces ahí, y eres capaz de situarte en los brazos de esa Madre; cuando te lanzas al vacío sin agarrarte a expectativa ninguna, cuando crees que ya no hay más, porque no puedes más… Entonces empiezas a entender que la fragilidad es la puerta santa de lo humano. Y que el dolor no siega la vida porque le deja sus raíces. Que toda debilidad es abrazada. Y todo sufrimiento acogido y escuchado. A la escuela del dolor venimos, especialmente en este último viernes de Cuaresma. Para entender en esta imagen de María la Compasión de Dios hacia nuestra humanidad doliente y hacia cada uno de sus hijos e hijas. 

Fr. Francisco Javier Garzón, OP




Oración:
Señor, Dios nuestro:
Tú eres un Dios leal,
siempre fiel a tus promesas.
Haz fuerte nuestra fe,
para que, como María,
sigamos siempre confiando en ti
a pesar del dolor y el sufrimiento.
Otórganos la firme convicción
de que tú estás irrevocablemente comprometido con nosotros
en Jesucristo, nuestro Señor.


Evangelio: San Juan 10, 31-42





Música para el camino:

"Diario de María" de Martín Valverde.

jueves, 2 de abril de 2020

El camino de la Cuaresma día a día. -36-

La palabra de Dios es Palabra viva y eficaz

Aquel mismo día entró Noé en el arca con sus hijos, Sem, Cam y Jafet, su mujer, sus tres nueras, y también animales de toda clase (Gn 7,13). Inédita y extraña esta Cuaresma 2020, o «cuarentesma», como hemos visto en las redes sociales. Nos trae a la memoria algunos pasajes míticos, en el buen sentido, de la mítica Sagrada Escritura: el diluvio universal en tiempos de Noé, las diez plagas de Egipto, la marcha de Israel por el desierto…el mundo ante la pandemia del coronavirus.
Lo mejor de la Escritura es que vale para toda etapa y cultura, para todo tiempo y espacio: aquí y ahora. La Biblia está viva, pues procede de Dios mismo. La vida de este mundo es cambiante, a veces nos motiva y satisface, otras nos decepciona y deprime; pero la vida que Dios nos transmite no cesa nunca. La palabra de Dios es Palabra viva y eficaz, y promete sernos fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad… hasta que la muerte nos termine de unir.
Más que nunca, esta Cuaresma toca crecer hacia dentro, hacia el interior. Quizá hasta ahora vivíamos demasiado desde fuera, con mucho ruido y prisas; quizá hasta la misma Cuaresma la vivíamos de forma superficial... Pero ahora no queda otra: entreguémonos desde ya a la oración por la salvación del mundo; por el cese de la pandemia, por las víctimas del coronavirus, por los héroes y heroínas anónimos (o no) que están empleándose a fondo por los demás, dejando su tiempo, su esfuerzo, su vida.
Hay muchas formas de orar; nuestra espiritualidad dominicana nos sugiere varias estupendas: meditación de la Biblia, rezo del rosario, estudio académico… El mal siempre va a estará ahí, es un misterio, pero Jesucristo es el Señor de la historia, una historia de amor que siempre acaba bien, pase lo que pase: porque al final el diluvio de Noé terminó, Egipto liberó a Israel y los hebreos llegaron a la tierra prometida. «Si pasamos de la queja a la acción, disfrutamos más de la belleza de la vida» (Salvo Noè, psicólogo y psicoterapeuta). Acción social o doméstica, desde el más recóndito rincón de tu casa a ojos de Dios vale infinito: Dios todo lo ve y todo lo valora. Mucho ánimo y mi oración.
Fr. Bernardo Sastre Zamora, O. P. 
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Salmo: "Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones.” 

Oración: "Escucha nuestra súplicas, Señor, y mira con amor a los que han puesto su esperanza en tu misericordia; límpialos de todos sus pecados, para que perseveren en una vida santa y lleguen de este modo a heredar tus promesas.”

Evangelio: San Juan 8, 51-59.

 
Música para el camino:
"Siento que me estás probando", de Tere Larraín.


miércoles, 1 de abril de 2020

El camino de la Cuaresma día a día. -35-

CONFÍA EN LA VOZ INTERIOR.
 ¿De verdad quieres convertirte? ¿Quieres ser transformado? ¿O bien mantienes fuertemente con una mano tus viejos modos, mientras que con la otra suplicas a la gente que te ayude a cambiar?
La conversión no es algo que puedes regalarte a ti mismo. No es cuestión de fuerza de voluntad. Tienes que confiar en la voz interior que te muestra el camino. Conoces esa voz. Te miras en ella a menudo, Pero después de haber oído con claridad lo que se te pide que hagas, empiezas a poner pegas y a buscar la opinión de los demás. De esa forma te ves atrapado en una incontable variedad de opiniones, sentimientos, e ideas contradictorios, y pierdes el contacto con Dios, que está contigo. Así terminas por depender de las personas que te has buscado para que estén a tú alrededor.
Sólo con una atención constante a la voz interior te convertirás a una nueva vida libre y gozosa.

H.J.M. Nouwen. La voz interior del amor. Madrid. 2009. 20.
Texto seleccionado por Cristóbal Arellano, OP




Salmo: "Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, a tí gloria y alabanza por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso.” 

Oración: "Señor,  ilumina nuestros corazones, infúndenos el deseo de servirte y escucha nuestras súplicas.”

Evangelio: San Juan 8, 31-42.




Música para el camino:

"Tu Palabra", de Marcela Gandara.