martes, 13 de octubre de 2015

Beata MAGDALENA PANATIERI



Oh, Dios,

siempre atento a quien te suplica y misericordioso con quien espera en ti; 

concédenos que, con la protección de la beata Magdalena,

 sepamos vivir en amor y alabanza a tu nombre 

y dedicarnos al servicio de los hermanos.

 Por nuestro Señor Jesucristo.





                    Es una idea extendida considerar el hábito dominicano como símbolo de la caridad y entrega al servicio del prójimo. A lo largo de la historia de la Orden  hay ejemplos de laicos que tomaban el hábito de la tercera orden de Santo Domingo y vivían en sus casas el espíritu de caridad característico del fundador.

                Santa Catalina de Siena es un ejemplo clásico; la Beata Magdalena Panattieri constituye otro. 

                      Magdalena nació y vivió toda su vida en el pueblecito de Trino-Vercellese. Antes de cumplir los veinte años, Magdalena hizo voto de castidad perpetua e ingresó como terciaria de Santo Domingo, en una cofradía de jóvenes que se consagraban a las obras de piedad y beneficencia. Aunque parezca extraño, la vida de la Beata Magdalena no tiene nada de pintoresco. Magdalena no parece haber sido víctima de ninguna persecución y pronto llegó a ser un personaje de importancia en su pueblo. La caridad con que se consagraba al cuidado de los niños pobres, en cuyo favor realizó varios milagros, le facilitaba la tarea de convertir a los pecadores. Por estos últimos oraba y se imponía continuamente nuevas penitencias; pero no vacilaba en reprenderlos severamente, sobre todo a los usureros. La beata tenía gran facilidad de palabra y empezó a dar una serie de conferencias a las mujeres y a los niños en un salón llamado "la capilla del marqués", contiguo a la iglesia de los dominicos; pronto empezaron a acudir, a las conferencias también los hombres y aun los sacerdotes y religiosos, y el superior de los dominicos solía enviar a los novicios a escuchar las fervorosas exhortaciones de Magdalena.








“La señal de haber encontrado el amor
será que os unáis a vuestro prójimo con el lazo de la caridad,
 amándolo y sirviéndole caritativamente.
 Porque el bien y provecho que no podemos hacer a Dios
 debemos hacerlo a nuestro prójimo,
sufriendo con paciencia cualquier trabajo que de él recibamos.”

(Santa Catalina de Siena)




lunes, 12 de octubre de 2015

Nuestra Señora del Pilar




Dios todopoderoso y eterno, 

que hiciste brillar sobre nosotros la luz de la fe, 

haz que los dones que ahora te presentamos y las súplicas que te dirigimos

 nos consigan, por intercesión de Santa María del Pilar, permanecer

 firmes en la fe y generosos en el amor.

Por Jesucristo nuestro Señor.








“La voluntad del hombre es libre, y nada la puede llevar al mal o al bien si ella no quiere. ¡Oh 

María! A la puerta llamaba la eterna Divinidad, pero si no hubieras abierto la entrada de tu 

voluntad, Dios no se habría encarnado en ti.”
                                          

                                                                                                                Santa Catalina de Siena





“La gracia de Dios se otorga con dos fines: para hacer el bien y para evitar el mal; y en estos

 dos aspectos, María poseyó una gracia perfectísima. Pues ella evitó todo pecado mejor que 

lo que pudieses hacer cualquier santo después de Cristo


                 Santo Tomás de Aquino    

viernes, 9 de octubre de 2015

Festividad de San Luis Bertrán, O.P.



La fe nace del mensaje, 
y el mensaje consiste en hablar de Cristo.



San Luis Bertrand

            San Luis Bertrán nace el 1 de enero de 1526 en Valencia.. Con 16 años cuando abandona su hogar y peregrina al sepulcro del Apóstol en Santiago de Compostela. A su regreso intenta ingresar en el Noviciado de los Dominicos de su ciudad natal pero, debido a la negativa de sus padres, se le demora el ingreso. Decidido en su propósito asiste, de incógnito, a las reuniones conventuales para escuchar las pláticas del Superior. Con 18 años, el 22 de agosto de 1544, recibe el hábito dominicano.

             Es tan llamativa su entrega y generosidad por vivir el ideal de Santo Domingo de Guzmán que pronto destaca por sus penitencias y austeridades, por el recogimiento en sus dilatadas horas ante el Santísimo Sacramento de la Eucaristía y por la transparencia de su vida.

           Tres años más tarde, en 1547, es ordenado sacerdote y destinado al recién fundado Convento de Santa Cruz de LLonbay. En 1.549 muere su padre y es destinado a Valencia y nombrado Maestro de Novicios y de Estudiantes porque todos consideraban a Luis Bertrán como la encarnación viviente del ideal dominicano. Valencia es presa de una peste maligna, los religiosos son repartidos y el P. Luis marcha al Convento de Santa Ana en Albaida.

              Santo Domingo de Guzmán es el ideal de vida para el P. Luis Bertrán. El espíritu misionero se impone en su vida y comienza una nueva etapa y una nueva aventura. Tiene 36 años. El 14 de febrero de 1562 parte rumbo al Nueva Granada, la actual Colombia. A lo largo de 7 años es un misionero infatigable que cautiva con el ejemplo de su vida: en más de una ocasión, con peligros y pese a su quebradiza salud, su entrega, penalidades y tribulaciones.

             San Luis Bertrán fue un excepcional Maestro de Novicios y Formador de Religiosos. Misionero y predicador popular abnegado. Hombre de profunda cultura eclesiástica y creador de toda una Escuela de Espiritualidad.
Religioso recio, austero y gran penitente. Tenía una fuerte llamada a la contemplación.

           Encarnó profundamente el ideal dominicano de alta contemplación. Abnegado misionero, profesó gran dedicación al estudio.

            Hombre en apariencia serio, poseía un gran corazón cargado de cercanía y de dulzura. El Papa Alejandro VlIl lo nombró en 1690 Patrono principal de Colombia.

          Fue beatificado por Pablo V el 19 de julio de 1608 y 63 años más tarde, el12 de abril de 1671 es canonizado por el Papa Clemente X.






La alabanza de nuestros labios a Dios sirve para
estimular los afectos de los demás hacia Dios.
 Cuanto más asciende el hombre
en la escala de la alabanza hacia Dios,
tanto más se aparta de las cosas
que pueden oponerse a la voluntad divina.
(Santo Tomás de Aquino)

miércoles, 7 de octubre de 2015

Nuestra Señora, la Virgen del Rosario



Que sepamos dirigir nuestra vida, 
como la Virgen María, 
en la contemplación y fidelidad 
a los diversos misterios de la vida de Cristo, 
que dan sentido a nuestro vivir
 en el gozo, en el dolor y en la esperanza de la gloria.



Virgen del Rosario - Scala Coeli (Córdoba)

Evangelio, Virgen María y Santo Domingo: El Rosario

Como nos recuerda el P. Ricardo Cuadrado Tapia, O.P., en su libro “Celebraciones vivas del Rosario”, todas las cosas creadas están llamadas a perfeccionarse por evolución o desarrollo. Y también el Rosario. El cual comenzó siendo una semilla o embrión, pero estaba llamado a crecer y a desarrollarse hasta llegar a ser la más excelente de las devociones marianas.

Santo Domingo, inspirado por la Madre de Dios, comenzó a recitar muchas veces el Ave María, unida a la meditación y contemplación de los misterios principales de la vida de Cristo y de su madre. Con esta devoción y práctica mariana, Santo Domingo intentaba alabar y proclamar las grandezas de María, como Madre de Cristo, doctrina y realidad que negaban los Albigenses. 

Este recitar Avemarías, contemplando al mismo tiempo los misterios de Jesús, fue pronto imitado con gran difusión por frailes y monjas de la Familia Dominicana. Solían recitar el Avemaría 50 veces o múltiplos de este número, acompañado de genuflexiones y meditación de los misterios de Jesús: era un arrodillarse, rezar el Avemaría y meditar en la vida del Señor.

Hacia mediados del siglo XV el también dominico beato Alano de Rupe da la estructura o fórmula casi actual del Rosario. Por su parte, el Obispo Foroliviense, al instituir las Cofradías del Rosario, afirma que el Rosario de la Virgen, constaba de 50 Avemarías y 5 Paternoster. Dicho obispo es el primero que atribuye, en documento oficial, a Santo Domingo la institución del Rosario. Luego, 44 Papas en más de 200 documentos lo alaban y recomiendan como la más excelente de las devociones marianas.

La Orden de Predicadores, junto con toda la Iglesia, celebramos en esta fiesta de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario, las maravillas obradas por Dios a favor de los hombres, en la contemplación devota de los misterios de la vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Salvador Jesucristo, con María, su Madre y Madre nuestra.

La Virgen María es para nosotros ejemplo de contemplación de los misterios de Cristo y de docilidad a la propia misión. Como nos dice también el Papa Francisco, en la “Evangelii gaudium”, ella también es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios.

Al pie de la cruz, Jesús nos lleva a María, porque no quiere que caminemos sin una madre, y el pueblo lee en esa imagen materna todos los misterios del Evangelio.