martes, 11 de octubre de 2011

El Rosario y el Avemaría


El "Avemaría" comienza con las palabras del Ángel Gabriel: "Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor está contigo". Los ángeles son predicadores profesionales. Es su mismo ser el que proclama la Buena Nueva. Las palabras de Gabriel son un perfecto sermón. Y breve. Proclama la esencia de toda predicación: "El Señor está contigo". Es ahí donde nosotros encontramos el corazón de nuestra vocación: nos decirnos unos a otros, "Ave, Daniel! ¡Ave, Eric!, el Señor está contigo". Por eso Humberto de Romans, uno de los primeros Maestros de la Orden, decía que nosotros, los dominicos, somos llamados a vivir como ángeles. Tengo que confesar, sin embargo, que, según mi experiencia, la mayoría de los Dominicos no son especialmente angélicos.

El pasado Diciembre me encontraba en Ho Chi Minh-Ville, en mi visita canónica a la Provincia de Vietnam. Al final de nuestra jornada de trabajo, a mi Socio y a mi, nos gustaba salir y perdernos en las pequeñas calles de la ciudad. Uno de nuestros placeres consistía en escaparnos del espía que el gobierno enviaba para ver lo que nosotros podíamos "fabricar". Mientras atravesábamos el laberinto de calles llenas de vida, podíamos ver gente que apostaba, comía, hablaba, jugaba al billar. En muchas de las casas se veían imágenes de Buda. Una tarde, a la vuelta de una calle, entramos en un parque y, allí, en medio, se encontraba la estatua de un dominico con alas. Era San Vicente Ferrer que se representa siempre como un ángel. Era el gran predicador. Daniel me dijo que se le consideraba como el ángel del Apocalipsis, anunciando el fin del mundo. Es claro que ningún predicador puede tener siempre razón... Así pues, el Arcángel Gabriel es un buen modelo para nosotros, dominicos.

domingo, 9 de octubre de 2011

Diálogos en la vida: "Comunicar-se"

La sencillez del Rosario


Puede parecer curioso que una oración tan sencilla como el Rosario se asocie particularmente con los dominicos. Raramente se piensa en los dominicos como personas sencillas. Tenemos fama de escribir obras extensas y complejas de Teología. Sin embargo se nos pide mantener el Rosario. Es nuestra "santa herencia". Hay una larga tradición iconográfica de Nuestra Señora dando el Rosario a Santo Domingo. 

Pero, ¿por qué esta sencilla oración es tan querida para los dominicos? Quizás porque en el corazón de nuestra tradición teológica persiste una aspiración a la sencillez. Santo Tomás de Aquino decía que no podemos comprender a Dios porque Dios es esencialmente sencillo. Su sencillez supera todas nuestras concepciones. Estudiamos, afrontamos problemas teológicos, ponemos a prueba nuestros espíritus, con el fin de acercar el misterio de quien es total sencillez. Debemos ir más allá de la complejidad para llegar a la sencillez.

sábado, 8 de octubre de 2011

Rezar el Rosario es como respirar

Cuando se me pidió hablar del Rosario debo confesar que tuve un momento de pánico. Nunca he leído nada sobre el Rosario, no he reflexionado sobre él en mi vida. Estoy seguro que la mayoría de vosotros tiene ideas más profundas sobre el Rosario de las que yo tengo. Para mi el Rosario es justamente algo que realizo sin pensar en ello, como el respirar. Respirar es muy importante para mí. Estoy respirando en todo momento, siempre, pero nunca he dado una conferencia sobre la respiración. Rezar el Rosario, como respirar, es muy sencillo. ¿Qué se puede decir de ello? 

Fr. Timothy Radcliffe, op
(Publicaremos sus reflexiones a lo largo de todo el mes de octubre)


Los dominicos andaluces y el Rosario

Fr. Fernando Aporta García, op+

Quiero en este breve trabajo dar cabida a unos cuantos nombres de dominicos andaluces que fueron en esencia apóstoles del Rosario y que de alguna manera nos permiten captar alguna de sus vibraciones emocionales al dejarlas estampadas en sus escritos.


Siglo XVI 
 - Abre el catálogo Fray Alonso de Cabrera, Catedrático de la Universidad de Osuna y uno de los más célebres oradores de su tiempo. A su pluma se debe "Las glorias de María". Siendo prior de Regina en Sevilla firmaba, junto a los miembros de la comunidad y ante escribano público, la escritura -1 de agosto de 1521- por la que se concedía a la Cofradía del Rosario locales anejos al convento, para que en ellos se labrase la capilla, que él mismo bendeciría el 17 de mayo de 1592.

- Fray Andrés de Flores, filólogo y poeta, escribe "Devocionario. Suma de las espirituales cofradías de los juramentos y Rosario de Nuestra Señora.

- Fray Luis de Granada, el orador y escritor de los mejores conciertos de la lengua española. Le recordamos en dos obras que, aunque sacadas de sus escritos, se popularizaron en los siglos XIX y XX y son: "Mes del Rosario" y "Los quince sábados del Rosario"

viernes, 7 de octubre de 2011

Madre del Santo Rosario

Virgen del Rosario


Cantemos Señora tu dulce regalo,
guirnaldas de lirios del jardín de Dios. 
Virgen del Rosario, Reina de los mares
y las tierras todas que ilumina el sol.
Oración de amores, cadena de flores,
con que el mundo ciñes a tu corazón.
Salterio de rosas que un ángel cantara,
ese es tu Rosario, perfume de amor.

jueves, 6 de octubre de 2011

Historia de la devoción al Rosario

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar  y por esta razón se confiaron a Dios por intercesión de la Santísima Virgen. El Papa Pío V, dominico, pidió a los cristianos rezar el Rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había salido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo de los cristianos. Posteriormente instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Posteriormente Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario, y determinó que se celebrase el primer domingo de octubre, día en que se había ganado la batalla. Actualmente se celebra el 7 de octubre, aunque algunas comunidades dominicanas la siguen manteniendo el primer domingo de octubre.

Para conocer más sobre la Historia del Rosario os remitimos al Blog de la Archicofradía dominicana del Rosario de Granada.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Rosario para tiempos difíciles


El 7 de octubre es la fiesta de la Virgen del Rosario. Sobre el Rosario se ha dicho muchas cosas. Tiene sus grandes defensores. Algunos la consideran una oración repetitiva y propia de gente sencilla. Dejando aparte que la gente sencilla merece un respeto y que toda oración es grata a Dios, no en función de su calidad literaria, poética o teológica, sino en función de las disposiciones del orante y de su capacidad de ayudar al que la recita a elevar su corazón a Dios, quisiera hacer una consideración sobre el Rosario que quizás pueda ayudar a algunos recelosos a valorar un poco más esta oración.

Es fácil de memorizar y de recordar; alude a los diferentes misterios de la vida de Jesús. Para rezarla no se necesita de ningún preparativo, ni de ningún lugar, libro, material o instrumento especial. Muchos la hemos aprendido siendo niños y, desde este punto de vista, enlaza con momentos de nuestra vida en los que la relación con Dios resultaba más natural y menos complicada. Todo esto me lleva a lo siguiente: hay momentos en la vida difíciles, dolorosos, complicados. Estos momentos hacen que el creyente se pregunte por la presencia de Dios en su vida. Aclaro que yo no creo que Dios sea un recurso fácil ante las dificultades y que, en mi opinión, hay que buscarlo siempre, en los buenos y en los malos momentos. Aclaro también que las dificultades no se resuelven cruzándose de brazos y esperando mágicas intervenciones divinas.

Pero sí digo que el Rosario puede ser una oración sencilla para momentos difíciles. Momentos en los que resulta casi imposible hacerse planteamientos serenos sobre Dios. Y en los que es mejor no hacerlos. En estos momentos el Rosario puede ayudar, puede servir para sentirse acompañado por la misteriosa presencia de Jesús resucitado. Son momentos en los que uno no sabe qué decir, quizás tampoco sabe qué pensar. El Rosario ayuda a mantener el alma serena, el corazón confiado, la mente ocupada en Dios. Ayuda a que los labios y la vida bendigan, hablen bien. Sin duda la dificultad sigue estando ahí. Pero hay dos maneras de enfrentarse a las dificultades que parecen insuperables: con desesperación o con confianza. Una confianza quizás no muy consciente, pero no menos real. El Rosario ayuda a vivir las dificultades con esta confianza.