miércoles, 22 de febrero de 2023

Cuaresma 2023: Día 01. Miércoles de Ceniza

 

 

Fragmento de la obra "Inmensa pequeñez". Autor: Fr. Félix Hernández OP


Oración

para el Miércoles de Ceniza


de Fr. José Antonio Segovia, OP

(Convento de Santo Domingo de Scala Coeli - Córdoba):

 

Te necesito, Señor, porque sin ti mi vida se seca como la ceniza de este día.

Quiero encontrarte en la oración, cuando solo el silencio me habla de ti.

¡Quiero buscarte en el camino hacia la Pascua! Y encontrarte en tus sacramentos, en el perdón, en la oración de tu Palabra, en el misterio de tu entrega.

Quiero encontrarte en el rostro de hombres y mujeres, en la necesidad del pobre, el amor de mis amigos, en la sonrisa del niño o la serenidad de los mayores

¡Tengo que verte, en la pobreza de mi ser, en las capacidades, en mi trabajo y en mi descanso. Y un día, en la debilidad de mi vida cuando me acerque a las puertas del encuentro contigo, abrázame

Haz conmigo este viaje. Tú eres cuanto necesito.


Ecos


“Te necesito, te busco,

Quiero encontrarte y verte,

Y hoy te pido, Señor,

Que yo me deje encontrar por ti.”

*

“Sin Ti mi vida se seca, y no da fruto.

No permitas, Señor,

que te busque en los aljibes agrietados,

sino en la fuente de agua viva

abierta en tu costado.

Amén.”

*

“Señor, en este pórtico de la Cuaresma

te pido que me ayudes

a reconocer mi fragilidad,

que entres en mí

y me hagas fuerte

para salir resucitada contigo.”

*

“Quiero acompañarte

Y que Tú me acompañes,

para no despistarme con el ruido exterior

de tantas experiencias alejadas de ti.”

*

“Desde la pequeñez en la que me veo

este miércoles de ceniza

quiero que me ayudes a ser grande

para llevar un trocito de mi vida

a mis hermanos.”

*

"Señor, quiero acompañarte

Y que Tú me acompañes y de tu mano,

no distraerme con el ruido exterior

que me aleja de Ti."

*

"Te necesito, Señor.

Concédeme un corazón firme y sereno

por la confianza en Ti,

tolerante y misericordioso

por el amor a mis hermanos,

los hombres.”

 

domingo, 19 de febrero de 2023

martes, 7 de febrero de 2023

600 aniversario de la fundación de Scala Coeli

 

Este año 2023 se cumplen los 600 de la fundación de Santo Domingo de Scala Coeli por San Álvaro de Córdoba.

La comunidad de frailes dominicos, junto con la Hdad. del Stmo. Cristo y San Álvaro y la Fraternidad laical dominicana queremos celebrar dicho acontecimiento a lo largo de este año, con diversas actividades a las que invitamos a todos aquellos que nos quieran acompañar.

Dichas actividades se irán oportunamente anunciando por este y otros medios, con el fin de que puedan ser conocidas por el mayor número de personas posible y, así, dar mayores oportunidades para participar en la mismas.

Asimismo, a través de este medio se irán presentando diversos trabajos para dar a conocer, desde diversos ámbitos, todo lo que ha supuesto desde su fundación y lo que actualmente supone Santo Domingo de Scala Coeli, para la Iglesia, la Orden Dominicana y la sociedad cordobesa.

Igualmente esperamos, no solo la participación en las actividades que se organicen, sino también la visita al Santuario para así presenciar "in situ" uno de los mejores monumentos religiosos de Córdoba. 

Dejamos, a continuación, el video confeccionado para dar a conocer el Santuario de Santo Domingo de Scala Coeli, así como el logotipo de los 600 años que nos va a acompañar a lo largo de este tiempo, obra de fr. Félix Hernández Mariano, OP, reconocido artista pictórico y miembro de la comunidad de Scala Coeli.

 


 

 

 

lunes, 6 de febrero de 2023

3 al 5 de Febrero: Retiro de laicos dominicos

 

Retiro de laicos dominicos en Scala Coeli

 

La necesidad de la vuelta a nuestras raíces de la conversión, la oración misericordiosa y apostólica y la predicación para la salvación de las almas, por parte de las fraternidades laicales dominicanas, ha sido el hilo conductor del retiro para dominicos seglares celebrado este pasado fin de semana en Santo Domingo de Scala Coeli, Córdoba, dirigido por Fr. José Antonio Segovia, OP.

Durante estos tres días, 25 hermanos de las fraternidades laicales de Santo Domingo de Henares, de Baena; San Martín de Porres, de Madrid;  Santa Catalina de Siena, de Sevilla; Amigos de Dios, de Bormujos; y Santo Domingo de Scala Coeli y P. Posadas, de Córdoba, hemos compartido reflexiones, diálogos y celebraciones en torno a “La oración apostólica: vínculo y compromiso”.

En sus reflexiones, Fr. José Antonio Segovia, aprovechando además que en este año 2023 se cumplen y vamos a celebrar el 600 aniversario de la fundación de Scala Coeli por San Álvaro de Córdoba, nos ha mostrado cómo este convento fue la cuna de la reforma de la Orden Dominicana en España. Desde su fundación, Scala Coeli fue y sigue siendo actualmente una Casa de Oración y Conversión, un retornar a las fuentes que están en Cristo crucificado, como así señala San Pablo en su primera carta a los corintios: “nosotros predicamos a Cristo Crucificado”. San Álvaro siguió el lema dominicano de “hablar con Dios para hablar de Dios”; contemplar y dar lo contemplado, llevando al prójimo la Salvación experimentada en la contemplación de Cristo.

En otro momento, el P. Segovia se preguntaba en voz alta ¿para qué sirve rezar?, ya que, en una sociedad como la actual, donde se acepta como criterio casi único la eficacia , el rendimiento y la producción no es extraño que surja la pregunta por la utilidad y eficacia de la oración. Pero, seguidamente, aportaba varias respuestas: la oración es eficaz porque nos hace más creyentes y humanos, nos abre los oídos del corazón para escuchar con más sinceridad a Dios, va limpiando nuestros criterios y nuestra conducta de aquello que nos impide ser hermanos, alienta nuestro vivir diario, reanima nuestra esperanza, fortalece nuestra debilidad y alivia nuestro cansancio.

Y, desde el carisma dominicano, la oración surge en Santo Domingo como una relación apostólica y misericordiosa, motivada por las necesidades y la contemplación del drama humano en sus múltiples manifestaciones, sintiendo dichas necesidades como una herida. El paso de la contemplación a la súplica constituye una dimensión original que Domingo cultiva en su vida de oración. Ella expresa, sin duda, su talante compasivo.

Y esa misión de la “salvación de las almas” es la que hoy también continúan todos los miembros de la familia dominicana, en sus diversas ramas, a través de los medios que le son propios a la Orden: la predicación, la oración, el estudio y la vida fraterna.

Pero, ¿qué significa en el lenguaje y análisis vital actual el término “salvación de las almas”? Para encontrar una respuesta lo más correcta posible es preciso tener en cuenta y hacer memoria de la personalidad de Santo Domingo y de sus experiencias históricas. La salvación de las almas que él coloca como objetivo último de su labor apostólica y de la Orden por él fundada se refiere al hombre integral y comprende también la salvación de este hombre en el más acá histórico. Es el hombre concreto de carne y hueso el que debe ser salvado.

Una obra de misericordia es “orar por todos”. Esto invita a vivir la oración, no sólo como una experiencia de amor de Dios, sino como un servicio de amor a los seres humanos. Algunos piensan que orar y obrar son cosas contradictorias, creen que en lugar de orar por otro, mejor sería ayudarle y poner personalmente manos a la obrar para mejorar su situación. Pero la oración por los otros es algo más que una alternativa a la acción. Amar al otro y orar por él son dos caras de la misma moneda. Sin oración la acción es a menudo ciega. Pero también se puede decir que la oración puede ser una coartada para rehuir el compromiso personal. Entonces nuestra oración pierde su valor. Luchar y contemplar son las dos caras de la misma moneda.

Pero hay más: la oración produce un efecto que nos resulta imposible describir. Oramos porque confiamos en que Dios escucha nuestra oración y en que Dios puede ayudar al otro. Pero sabemos que con nuestra oración no podemos forzar a Dios a que actúe como queremos. Debemos dejar siempre a Dios la última palabra sobre su modo de reaccionar a nuestra oración.

Finalmente, el P. Segovia reflexionó sobre la oración como vínculo y compromiso que expresamos en el lema de la Orden de Predicadores: “alabar, bendecir y predicar”. “Orar”, alabando: puesto que el esfuerzo humano puede conseguir muy poco sin la ayuda de Dios, lo más importante para un predicador es ser una persona de oración. “Convivir”, bendiciendo: con un estilo de vida sencillo luchamos por estar abiertos y ofrecer nuestro apoyo a todo aquel que necesita ser acogido, predicando desde nuestra vida comunitaria. Y “evangelizar” predicando con la propia vida: proclamar la verdad del Evangelio en toda su integridad, con tal claridad que permita al que escucha considerar todo bajo la luz de Jesús. Los dominicos a lo largo de nuestras vidas, estudiamos y meditamos la Palabra de Dios, con el fin de interpretar los signos de los tiempos y predicar de la forma más apropiada a la sociedad contemporánea.

Como punto final a las reflexiones del fin de semana, fr. José Antonio Segovia, nos relacionó la diez actitudes necesarias para mantener vivo el espíritu de Santo Domingo: misericordia y pobreza; oración apostólica; itinerancia interior y exterior; estudio de la Verdad; testimonio de vida; entrega hasta la muerte; libertad, responsabilidad y creatividad; humildad, promesas y cuidado mutuo.

Hemos de destacar que, además de las reflexiones propias del P. Segovia, realizamos y tuvimos diversos diálogos en grupos y al completo, así como diversas oraciones y eucaristía en la Capilla.

En definitiva, un retiro que ha supuesto la vuelta a la normalidad de los encuentros de los laicos dominicos en Scala Coeli y que esperamos seguir repitiendo, recomendando si así fuere posible duplicarlos o buscar la mejor forma de ampliarlos para poder dar oportunidad a otros hermanos a que asistan a los mismos.

 

Antonio-Jesús Rodríguez Hernández, OP