lunes, 9 de diciembre de 2013

Retiro de Adviento


     Entre los días 29 de noviembre y 1 de diciembre, se ha realizado un “Retiro de Adviento” en Sto. Domingo de Scala Coeli, animado por Fr. José Antonio Segovia, O.P. La temática concreta, previamente anunciada en el calendario anual de la Casa era: “¿Dónde buscar y encontrar a un Dios cercano?”

    Dicho retiro, con todas las plazas cubiertas y en regimen de silencio, tenía esta dinámica: Oración de Laudes en la Capilla, dos encuentros en la sala de “meditación-reflexión” del P. Segovia, una meditación compartida, Eucaristía y tiempos personales de oración, reflexión, contemplación en la Naturaleza, descanso…, y siempre, con un único “telón de fondo”: la Palabra.

    La capilla, con su ámbito habitual de recogimiento e interiorización, tenía bajo el altar un sugerente icono, que se venera en Augsburgo: “María, la desatadora de nudos”: María, que no se dejó enredar por las confusiones del enemigo, tiene poder garantizado para interceder, como Madre nuestra, ante los “nudos” que entorpecen nuestra vida y desatarlos con nuestra colaboración.

   “Un Dios cercano”. “Mira que estoy a la puerta y llamo”. ¿Quién espera a quién? Él, primero, Él esperando a cada uno de sus hijos, Él, prodigando su Amor  y esperando a que le abramos esa puerta de nuestro interior, donde quiso poner su morada. Abrirnos a Él, para que entren también todos los que con Él vienen. Y nosotros, cada uno, con una bendita “sed de Dios”, que ojalá reconozcamos, para buscar siempre en la buena dirección: detrás de nuestras crisis y vacíos, Él, su Presencia amorosa, que nos va llenando y abriéndonos a los hermanos.

  Todos tenemos necesidad de Dios. Dos lugares privilegiados para encontrarlo son: mi interior, mi casa, y el hermano, al que Dios me envía: de “mi casa” a “tu casa”,: “Lo que hicisteis con uno de estos hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. 

   Él me libera para que yo sea instrumento de liberación, como María, que, aunque también padeció sus “nudos” (juicios, huída, ser mujer,  marginación…), realizó con nosotros la gran liberación de entregarnos al Hijo, porque antes ella fue salvada  porque creyó. Hoy ELLA puede ser nuestra eficacísima aliada para ir realizando en nosotros el plan de Dios, en una progresiva liberación, que nos posibilite para ayudar a otros a liberarse.


P. L.