martes, 29 de marzo de 2016

Martes de la Octava de Pascua


"María Magdalena fue y anunció a los discípulos: He visto al Señor y ha dicho ..."



En el cristianismo, la contemplación ("ver al Señor") no puede jamás aislarse del anuncio.
Un sistema de vida contemplativa consiste
 no solo en interpretar el mundodesde la óptica divina,
sino en transformarlo según la dinámica de esa contemplacion.
"Ver al Señor" nos empuja a transmitir la verdad de la resurrección que hemos visto.


Cristo Resucitado se aparece a María Magdalena junto a la tumba - Fray Angélico, O.P.



El día 22 de julio la Orden de Predicadores celebra a María Magdalena como protectora. A la base de esta fiesta está el hecho de que María Magdalena fue la primera persona, según las Escrituras, que vio a Jesús resucitado. Esto la convierte, para algunos, en la primera cristiana en un sentido pleno. Ya desde san Agustín se dice de ella que es apostola apostolorum, apóstol de los apóstoles, por haber recibido la primera el encargo de Jesús de anunciar a los hermanos el acontecimiento de la resurrección. Y como tal celebra su fiesta la liturgia bizantina. De ella escribió fray Humberto de Romans, segundo sucesor de Santo Domingo como Maestro de la Orden: «Después que Magdalena se convirtió a penitencia, el Señor le concedió tantas gracias, que no hay mujer en el mundo, después de la bienaventurada Virgen, a quien se le haya mostrado mayor veneración y se la crea con mayor gloria en el cielo»....
... María Magdalena es para nosotros un ejemplo de vocación. Primero se encontró con el Señor, fue liberada, y desde su libertad, se hizo misionera, apóstol de los apóstoles, predicadora de la gracia que a ella le había sanado: puso su vida al servicio de la causa del Reino que predicaba Jesús, de una sociedad más justa, más fraterna, en la que ya no hay diferencias entre unos y otros en dignidad ni derechos, porque como dice el magnífico texto paulino de la carta a los Gálatas, ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hay ya más varón y mujer, porque todos somos uno en Cristo.


 [Fray Moisés Pérez Marcos, O.P.]