Los Frutos del Espíritu ( I ):

* La ALEGRIA de vivir en el Señor y para los otros: La alegría tiene que ser reflejo de nuestro estado interior, que refleja la madurez de nuestra fe.
* La PAZ recibida y la PAZ entregada. Unas relaciones constructivas. Solo cuando se vive la paz consigo mismo, la persona puede difundir paz a su alrededor. El trabajo sereno consigo mismo y las relaciones contructivas son señales de una fe y espiritualidad maduras.
* La GRANDEZA DE ALMA para vivir abierto a lo nuevo. Amplitud de miras y horizontes abiertos, para llevar a cabo el plan de Dios. Dios solo puede habitar alejado de las miras estrechas, liberado de la tendencia a juzgar a los demás. Un corazón libre transmite con sus palabras, con sus obras, esa amplitu de corazón. Un corazón estrecho, difunde irritación y estrechez a todos los que le rodean, sobre todo cuando no piensan como ellos.